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Notas anteriores:

El clásico desde España

Papá, ¿por qué somos canallas?

Nos quedamos sordos

 

Por Fernando Corvalán

Alegría, pero...

 

 

 

 

 

- 26.03.2003

Después de disfrutar del HIPER MEGA MACRO SUPER GRAN alegrón que nos dieron los pechifrescos el sábado, sí, el citado alegrón nos lo dieron ellos, porque podría haber sido con otro equipo, pero el goce no hubiera sido de tal magnitud..., y como les decía, el domingo me dispuse a leer los diarios por Internet, La Capital, Olé, El Ciudadano, etc.

Y me sorprendí, porque sabido es el pechofrequismo de algunos medios escritos, pero resulta que todos habían visto el "mismo" partido...

Todos coincidían con que Central había sido una aplanadora, que parecía que los Canallas no querían humillar más a su fresca víctima marcándole más goles, que todo Rosario había sido una fiesta hasta altas horas de la madrugada, que el Gigante era algo espectacular...
Pero, siempre hay un pero, también coincidían contando que había habido heridos, palazos, pedradas, policías, corridas, hospitales, etc, etc.

Seguramente, las preguntas que voy a hacer no son "nuevas", pero las haré igual:

¿Hasta cuándo?, ¿cuándo la gente que va a un estadio de fútbol, irá a ver fútbol?, ¿cómo puede ser que muchos entren con ARMAS a la cancha?, ¿cómo puede haber tipos (sean simpatizantes del club que sean) que disfruten casi matando entre muchos, a otro simpatizante, por el solo hecho de sentir otros colores?, y podría seguir...

Y me hago este montón de preguntas, porque después de mis casi cuatro lustros de alejamiento del Gigante, y de las canchas Argentinas, veo que las cosas no han cambiado nada. Y claro, aunque uno no quiera, uno hace comparaciones, y aunque sean odiosas, las haré.

Por ejemplo, hace poco, la Selección Española jugó un amistoso con Alemania en Mallorca, fui con mi hija y un "bostero" que vive en el piso de arriba, los agentes de seguridad del estadio, registraron todo lo que llevábamos, a nosotros y a toda la gente que iba a ver el partido. Sí, a toda la gente, y no nos dejaron entrar las botellas de PLASTICO de Coca Cola de medio litro... y no porque fuera la Selección, en cualquier partido lo hacen.

A los hinchas no los dejan entrar con banderas que tengan mástiles rígidos. Los estadios no tienen alambrados ni fosas, hay una barandita que separa al público del campo de juego, como la que tiene una canchita de basquet de cualquier club de barrio de Rosario.

Cuando hay algún partido de "alto riesgo", los dirigentes hacen lo posible para que las hinchadas no se crucen en ningún momento, ni antes, ni durante, ni después del partido, ayudados por las fuerzas del orden publico, las cuales escoltan al grueso de los hinchas antes, durante, y después del partido.

Pero resulta que esto último, en Argentina, se considera "cobardía" de la hinchada escoltada...cuando en realidad se trata de proteger al hincha que no tiene nada que ver con los alborotadores, que por supuesto, aquí también los hay, y que de verdad quiere ver ganar a su equipo, yendo al estadio con sus hijos o con toda su familia.

En fin, evidentemente que los conceptos son extremadamente diferentes, y por supuesto que si los hinchas del fútbol, no quieren solucionar el problema, porque es un gran problema, las autoridades, lo tendrán muy difícil, pero ¿por qué las Autoridades Sudamericanas del fútbol que viajan por todo el mundo, no toman ejemplo de las medidas de seguridad de otros países?. La verdad que esto que pasa tan a menudo, me jode mucho, porque en Europa parece que están esperando recibir imágenes de desmanes, y quilombos en el fútbol Sudamericano, para pasarlas una y otra vez.

Aunque el fútbol en todo el mundo se está superprofesionalizando, y hay elementos externos que influyen en él, nunca debemos olvidarnos de una cosa, en mi opinión, sigue siendo un JUEGO, y no vale la pena fastidiarle la vida al prójimo en nombre de unos colores ¿no les parece?


Fernando Corvalán.

Corresponsal en Mallorca - España.