WebRing Canalla | | Acerca de este sitio

 

Contactá a los corresponsales

corresponsales@canalla.com

 

Notas anteriores:

 

S.A.D. (Soc. Anón. Deportiva)

Central y la I.F.F.H.S. II

Central y la I.F.F.H.S.

Tiempo al Tiempo

Ya falta poco...

Trabajar para Central

La Gran Final

Gerenciamiento

El día en que todos fuimos...

¡Atencion Canallas!

¿Qué Centenario? ¿el hospital?

¡Vaya partido!

Contra River lo pagamos caro

Indignación

Por un domingo en paz

Mirando hacia el futuro

Los desopilantes rojinegros

Prioridad número uno

Zof, Griguol y Poy

Siempre fue igual

Carta Abierta a P. Scarabino

Llegó el día

Hay que cambiar el rumbo

La final número 20

¿Cómo lo vamos a hacer?

"Debe haber algún error"

Mi Hobbie

Copas y copitas

Un nuevo amigo

El día de la graduación

"Siempre positiffo..."

Prefiero perder con Vélez

Alegría, pero...

El clásico desde España

Papá, ¿por qué somos canallas?

Nos quedamos sordos

 

Por Fernando Corvalán

De regreso a mis raíces

 

 

 

 

 

- 30.01.2004

Después de haber pasado dos días, desde el ansiado regreso a mi querida Rosario, trataré de explicar lo que pude sentir después de mi larga ausencia.

El recibimiento de mis amigos/as-compañeros/as del Team de canalla.com, es motivo de una nota sólo referida a ese acontecimiento, que hoy no voy a hacer conocer, lo dejo para los próximos días.

El viejo tango dice : -“ …que veinte años no es nada…”, sí que veinte años es mucho, muchísimo tiempo.

Lo primero que hice al otro día del regreso, fue caminar sólo…me caminé todas las calles que fueron forjando mi niñez, pubertad y juventud, volví a sentir ese algo especial que no se si podré describir, eso que no se si muchos lo sienten, el suelo de la tierra que me vio nacer nuevamente bajo la suela de mis sandalias…y juro que trataba de pisar ese suelo con mucho cuidado, cuidando de no hacerle daño con cada uno de mis pasos…

Conversé con sus paredes en silencio, por ejemplo, a la esquina de Santa Fé y Sarmiento le pregunté si se acordaba de esa noche de invierno, ya madrugada, que llovía como para hundir un barco, y el 200 no venía nunca…

Al Monumento a la Bandera le pregunté si se acordaba cuando con un carrito de madera y rulemanes construido con mi primo “La Foca”, nos tirábamos por la bajada de Córdoba jugándonos la vida porque a ese aparato infernal no había quien lo frenara…

A la plaza López (con perdón), le pregunté si se acordaba cuando mi vieja me llevaba a su calesita junto a mi hermana cuando éramos niños…

También me encontré con Rioja y San Martín…y no pude evitar preguntarle si se acordaba de ese sábado a la noche de un mes de octubre, cuando esperé mas tiempo del debido a una compañera de trabajo, con la cual desde esa noche compartimos muchos mas momentos “extra laborales”…

Y todas mis preguntas tuvieron esa respuesta que esperaba…a cada pregunta hecha por mí, pausadamente y con dulzura mi Tierra me contestaba : “¡ como no me voy a acordar Fernando…¡” “¡ como no me voy a acordar de los momentos que vivimos juntos durante treinta años…!” “¡ nunca me olvidé de ninguno de mis hijos que algún día tuvo que marcharse ¡”, y continuaba diciendo con voz cansada, “¿ quieres que te confiese algo Fer ?”, “ sé que hoy no puedo ofrecerles mucho a todos los que se fueron, pero mi esperanza es que algún día, todos los que están fuera, regresen a casa…”

Y mientras seguíamos conversando, porque, conversamos mucho, ella y yo solos, en silencio, yo seguía caminado, la gente me miraba…ahora creo saber porqué…mientras todos iban con prisas, yo lo hacía lentamente mirando cada una de las paredes de mi antigua “casa” con los ojos inundados…

Estoy contento y en paz, porque me pidió perdón por haberme dejado ir, y yo le pedí perdón por haberme ido…y nos perdonamos.

Y aún no fui al Gigante, ni a la City, ni al Caribe…seguramente a partir de ésta noche, y contra todo pronóstico, el Paraná crecerá algunos centímetros, será inevitable después de todas las preguntas que tengo que hacerle al Gigante…


Fernando Corvalán

Corresponsal en Mallorca - España

Hoy desde Rosario

fer@canalla.com