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Notas anteriores:
¿Qué Centenario? ¿el hospital?
Por
Fernando Corvalán
Ya falta poco...
- 02.12.2003
Dentro de algunos días, interminables para mi, comenzaré a desandar el camino que hace tanto tiempo, me alejó de mi querida Ciudad Azul y Amarilla.
Y como dice un viejo tango ..."cada cosa es un recuerdo que se agita en mi memoria"... pero no vuelvo vencido... ni vencedor.
Por aquellos años, había muchas cosas que me impulsaban a marcharme, a buscar futuro en otros horizontes, cosas que seguramente ya hoy, no me hubieran obligado a hacerlo.
La democracia sólo tenía horas, días, semanas... era recién nacida...y las esperanzas de salir del túnel estaban muy verdes, los miedos eran muchos, ni siquiera se vislumbraba esa luz que todos queremos ver al final de cada túnel que muchas veces nos vimos obligados a atravesar.
Por aquellos años, había muchas cosas que me impulsaban a marcharme, pero también había otro motivo por el cual mi decisión de marchar, se volvió extremadamente dolorosa.
No, no había una mujer que me retuviera, y aunque tenía buenos lazos de amistad con mucha gente, ese tampoco era el motivo de mi duda, claro, mi "corta" familia también me retenía..., pero ellos me comprendían, tal es así, que mi padre, me alentó en la decisión que yo tomara, la vieja, la vieja era diferente, no quería que me vaya...
Mi primo Héctor, "la foca" para sus amigos, me dijo en mi despedida..."que vas a hacer en España lejos de Central"... tenía razón, lo único que me retenía en Rosario, era Rosario Central.
Este análisis me lo hice en infinidad de oportunidades antes de marcharme, porque estaba seguro que a alguna mujer encontraría que estuviera dispuesta a compartir el resto de su vida conmigo, como así ha sido.
También sabía que dejar a los amigos con los que tantas horas habíamos compartido tardes de truco, fútbol, boliches, mates, charlas, discusiones, aguante, era dejar parte de mi vida, pero de aquí en más, gran parte de mi vida sería tratar de cosechar nuevos y buenos amigos, como así ha sido.
Dejar a mi familia, era duro, pero no tanto porque ellos me comprendían, sabían que me hacía falta encontrar ese camino que me llevara a mi plenitud como persona, como así ha sido.
Sabía que encontraría una mujer, otros amigos, un trabajo, pero también sabía que nada ni nadie podría reemplazar ese cacho de mi que dejaría en Rosario, no hay nada en ningún rincón del mundo que sea como, o que se parezca a Rosario Central, como así ha sido
Mis primeros años en España, futbolísticamente hablando, fueron una búsqueda incesante e inútil de una pasión parecida a la que me había movido durante 30 años, no existe, por lo menos en España, lo más parecido a Central es el Atlético de Madrid, o el Betis, y nada más, pero están lejos de Mallorca...y por supuesto, lejos de reemplazar al canalla.
Entonces, a la vez que tenía pocas noticias de mi Canalla y al no encontrar ese "algo" en las tribunas, mi pasión se fue transformando en una simple máquina de analizar el comportamiento de las hinchadas y de los jugadores... basta decir que aquí se alienta al equipo cuando faltan 5 minutos para el final y se gana 3-0, sino es silencio total, una postal, como se dice por Rosario... o hay un asomo de ovación, cuando algún "crack", hace un "caño" o un "sombrero"...casi siempre en los pies de algún Argentino... por supuesto...
Madre mia !, hay que ver a los "troncos" que vi jugar por la tele en éstos últimos años...y le dicen la mejor Liga del mundo... pensar que en las canchas Argentinas vi jugar a tantos "cracks"..., además de a los nuestros, los canallas, vi jugar a Fillol, Bilardo, los Onega, Passarela, Bochini, Beto Alonso, Bianchi, Verón (padre), al pinino Más, Zanabria, Rattín, Pachamé, Gatti, Maradona, Pastoriza, Gallego, Obberti, Bridisi...y tantos otros !...
Pero aquí en Europa, no se ven esas cosas, es todo automático, son robots, son máquinas, y esas máquinas me hicieron perder 20 años de fútbol, de pasión, de rabonas, de goles olímpicos, de gambetas en una baldosa, en definitiva... perdí 20 años de Central.
En realidad, perdí de vivirlos en esos momentos, porque nuestra historia no se pierde, está ahí, para todo el que quiera revivirla, y aunque sea por medio de Internet, en éstos dos últimos años, reviví toda esa historia de la cual no fui testigo directo, pero que han llenado en parte ese hueco que tenía dentro de mí.
Y ahora vuelvo, me faltan pocos días, de los amigos de antes, poco y nada sé, de los familiares, la mayoría ya no están, pero ahora tengo un montón de nuevos y buenos amigos que sé que me esperan, que sé que voy a compartir con ellos muchas horas de charlas, mates, truco, asado, fútbol, risas.
Esa amistad que tuve que dejar cuando partí, hoy vuelvo a tenerla, en otra gente, gracias al adelanto tecnológico de las nuevas comunicaciones, esos nuevos amigos canallas que día a día hacen nuestra página, son los "culpables" de mi regreso.
Día a día, esta gente que saca al aire canalla.com, llevan a cabo una labor que no se podría pagar con nada, solamente con el eterno agradecimiento por parte de los que estamos fuera como en mi caso.
Me faltan pocos días, y nuevamente caminaré por las calles de mi querida y nunca olvidada Rosario, no veo la hora de pisar nuevamente el Gigante, de volver a vivir la Libertadores, de gastar a algún pecho, de comer un asado como Dios manda, de ver el nuevo puente a Victoria, en fin, de "sentir" Rosario como hace mucho no siento, y por supuesto, "vivir" nuevamente a Central, sentirlo como antes, desde las tripas, desde adentro, con esa pasión y sentimiento que me hace regresar después de tanto tiempo, sin ningún otro motivo que no sea volver a ver el once canalla jugar en el Gigante desde el sector "W" con mis amigos de canalla.com.
Seguramente, lo más triste de todo, es que cuando quiera acordar, ese mes se habrá pasado volando, y me veré nuevamente en un avión volando hacia el noreste, pero con la diferencia que antes me traje en la maleta, bastante resentimiento por tener que alejarme de mi tierra, y hoy me traeré la alegría de seguir siendo cada día más canalla.
Fernando Corvalán
Corresponsal en Mallorca - España.