
Hace poco mas de un año, sucedió un hecho histórico para la comunidad Canalla de Mallorca, y ese hecho, quedó grabado a fuego en nuestras pieles y en nuestras almas.
Es casi cotidiano recordar las anécdotas que esa especial visita nos dejó a cada uno de nosotros, y como digo, a diario recordamos cuando nos miró a cada uno de nosotros, nos habló a cada uno de nosotros, se rió con cada uno de nosotros y disfrutó él, mas que nosotros de su cortísima estadía en Palma.
Si, estoy hablando del Señor Aldo Pedro Poy.
Entonces, todo aquél que haya tenido la dicha de compartir con "el Aldo" algún instante de su vida, coincidirá en un todo conmigo, que ese o esos instantes vividos junto a nuestro Prócer, fueron presididos por esa magia que sólo los grandes personajes de la historia transmiten.
Todo Canalla conoce ampliamente quién es y que hizo "el Aldo", tal vez por eso se magnifica, si cabe, su mística, su idolatría, inclusive entre los jóvenes que no tuvieron la gracia de verlo vistiendo nuestra Auriazul.
Pero lo destacable en éste caso, es que un niño que cuando lo conoció, aún no había cumplido los tres años,( y que por supuesto aún no podía razonar que fué lo que significó aquella palomita, ni el hecho de haber "desaparecido" en la isla, ni tantas otras cosas que "el Aldo" perpetuó en la historia de nuestro Club,) hasta el día de hoy me pregunte : "papá, ¿cuando va a venir "el Aldo" a jugar conmigo?"...

Es que "el Aldo", jugó con mi hijo con una pelota en el comedor de mi casa, "el Aldo" se sentó a su lado durante alguna comida, "el Aldo" estuvo con él mientras los "compromisos" se lo permitieron, en definitiva, entre lo corto que resultaron tres dias, y los muchos "compromisos" programados, fué bastante poco el tiempo real que ellos estuvieron juntos.
Pero como era de suponer, ese poco tiempo, fué mas que suficiente para mi hijo, inmediátamente él se dió cuenta de que se encontraba delante de "un amigo de papá" diferente a todos los otros amigos que papá tiene, y no porque los otros amigos sean "malos", en absoluto, lo que desde su inocencia, seguramente descubrió que éste "amigo de papá" le transmitió "cosas" que con otra gente no ha sentido, gente que frecuenta mi casa y que en algunos casos, hasta se olvida de sus nombres...
Samuel ya sabe, y si Dios quiere, que el año que viene iremos a Rosario, y es por eso, que el otro dia escuché que les contaba a dos primitos de casi su edad, y mientras estaban jugando: ..."con la Jessy (su hermana), el papá y la mamá, en un avión iremos a jugar a la pelota a la casa "del Aldo"...

De la visita de nuestro Prócer a Mallorca, ya se cumplió mas de un año, pero mi hijo aún se acuerda de que un día jugó a la pelota con un señor que se hizo amigo de él, y que pronto volverá a jugar a la pelota con ese amigo del cual no se olvida...Samuel es muy afortunado, no sólo por haber podido jugar con una pelota con Aldo Pedro Poy, (cosa que yo nunca pude hacer...) sino, porque aún siendo muy niño, siente una amistad pura con un "amigo de papá" que también quiso que fuera su amigo.
Sin duda que Samuel está envuelto desde entonces y para siempre, por supuesto sin él saberlo aún, por la magia que desprendió a su paso por nuestro lado ese hombre único, ese hombre que algún dia él sabrá quien es en realidad, mi hijo algún dia sabrá que es nuestro Gran Idolo, pero aparte de eso, él sabrá que "solo" es un amigo que cuando él era pequeño jugó con él en el comedor de nuestra casa...