Por Pablo Bufarini
Una cuestión de intereses
- 04.11.2005
Bronca, Pena, Impotencia, Indignación, Lástima, Amargura son algunas de las sensaciones que me lleve de la asamblea del ultimo viernes en el cruce. Aún así conservo mas que nunca las ganas de seguir luchando por lo nuestro.
A medida que pasa el tiempo aquel presidente que alguna vez nos habló de la necesidad de un verdadero cambio en nuestro vapuleado club nos demostró una vez ser el mejor alumno de la escuela “Vesquista” ya que lo único que se modificó con respecto a las asambleas de gobiernos anteriores es la cantidad de gente en el recinto pero la metodología es la misma: falta de debate entre los socios, presiones de grupos de choque, socios “dudosamente” incondicionales que se estudian el libreto y piden la aprobación delorden del día con rapidezpara irse temprano a casa con la marchita de fondo.
“Que no se discuta nada que el pueblo no sepa, que vote y se calle”parece ser la consigna que nos tratan de imponer.
Soy integrante de la Agrupación Primero Central, la misma agrupación que impidió mediante una presentación en Fiscalía de Estado que se realice la primera asamblea convocada sin los días de anticipación requeridos por el estatuto, en la cual se quería aprobar a espaldas de los socios y unilateralmente, cosa que al final se hizo, la reforma propuesta, soy parte de esos 10 “locos”(según el computo de la C.D., aunque les aseguro que eran muchísimos más) que pedían a gritos que se discuta la reforma, fui abucheado y silbado como muchos de mis compañeros por exigir tamaña barbaridad. Soy integrante de una agrupación que en estos tiempos de extremo individualismo lucha por el “Central Grande” de verdad, el Club Social, por la real participación de los socios en la entidad, por la transparencia en los actos de gobierno y por la eficiencia en la gestión, que busca de una vez por todas terminar con los actos de prepotencia(como el del viernes) en el club. Sería inocente de mi parte pensar que la mayoría de los socios que concurrieron el viernes a la asamblea y aprobaron efusivamente el balance y la reforma de estatuto concurrían por los mismos intereses que tenía yo. Tal vez debo pensar que están rindiendo sus frutos las estrategias de clientelismo(tan amigo de la política) con entradas de favor u otras concesiones que implementó de manera desproporcionada esta comisión directiva pero me resisto a creer que puede haber gente que en la cancha le jura su amor a Central y vende su dignidad, su voto, su cerebro(ya que no saben ni lo que se discute en la asamblea) por una entradita o por dinero, o tal vez sea verdad. No es casualidad que después de rogarle por todos los medios a esta comisión directiva sobre la necesidad de largar la campaña de socios esta comienze recién ahora en un periodo que no permita participar en las próximas elecciones a los que se asocien por medio de esta campaña y así se aseguren una elección con un escaso padrón de electores.
Me parece injusto que el socio que lucha por el “único” interés del buen funcionamiento de su club y concurrió el viernes a la asamblea con la intención de debatir la reforma del estatuto (la carta magna que rige los derechos y deberes del socio) se lo trate de esa manera, con silbidos, abucheos e insultos. Lo razonable en cualquier reforma de cualquier ley (como el estatuto) es que exista un miembro informante que explique las reformas a realizar con una exposición de motivos pertinente y se discuta en general y en particular y posteriormente se apruebe en general y en particular. Pero todos estos mecanismos son demasiados democráticos para un gobierno autoritario manejado entre dos o tres personas.
Soy un afectado directo en mi derecho a ser electo ya mi antigüedad societaria es de 7 años, aun así tengo un derecho adquirido por el anterior estatuto pero a pesar de lo que diga mi presidente no solo “caminé los pasillos” de mi club sino también las populares, las plateas, los baños, las oficinas, las canchas del país, los barrios y cualquier lugar en donde se refleje la pasión por Central, una pasión de la que se apropiaron inescrupulosos dirigentes que tendrían que caminar los pasillos de tribunales y rendir cuentas del daño que le hicieron mi institución.
A pesar de no contar con los 10 años de antigüedad que el estatuto requiere conozco con detalles el avasallamiento en sus derechos al que fue y es sometido el socio de Central constantemente, ese socio que paga su entrada en cada partido, mientras que en la mayoría de los clubes los socios entran gratis a la cancha, ese socio que soporta horas de cola para adquirir una entrada sin contar con privilegios, ese socio que no conoce nada de lo pasa en su club porque nadie se lo informa y si pide información se le ponen excusas y una y mil trabas, ese socio que desde hace años viene pagando su cuota con el corazón sin recibir nada a cargo, conozco y sufro desde hace tiempo todo este tipo de padecimientos y lucho desde hace tiempo por que las cosas cambien en mi club, por lo tanto pienso que esa cantidad de años exigida no legitimapor si misma a nadie.
Además mas de uno de los que levanto la mano y aplaudió automáticamente hasta cuando se propusieron dos socios para refrendar el acta de la asamblea( algo formal que no requiere aplausos) ysin saber ni siquiera lo que se estaba debatiendo tal vez “caminaron los pasillos” del club pidiendo entradas de favor, plata del club para sus bolsillos o haciéndose socio gratuitamente y eso no creo quelos autorize para participar en la política del club.
Pero me voy a cuidar de mis palabras porque a partir de que se apruebe el nuevo estatuto el “imparcial” tribunal de disciplina de apelación electo en 1 minuto el viernes pasado me puede juzgar por un “daño moral potencial” y cualquier interpretación que haga este tribunal puede dar causa a un sumario y posterior aplicación de sanción. Pero es probable que este tribunal electo no intervenga en el juzgamiento de aquellos que realizan un “daño material actual” permitiendo que el club siga teniendo un déficit mensual y una deuda post-concursal enorme, violando el derecho de los socios de manifestarse, de participar en la política del club, aplicando métodos autoritarios y antidemocráticos que se asimilan cada vez más a lo de los últimos gobiernos que tanto supieron criticar.
Pablo Bufarini
Socio Nº92821