Por
Andrés Micheletti
La Muerte de los Muertos
- 04.09.2004
Era un marzo del 2003, más específicamente 22, cuando escuchando la radio sentado en mi sillón, se dio a conocer la muerte de un cuarto de la ciudad de Rosario, por causas desconocidas.
Inmediatamente me propuse ponerme al tanto de todo y, resolver dichas muertes. Como primera medida, decidí dirigirme al lugar de los hechos, al Estadio Mundialista de Rosario, donde encontré a una persona, Mario N., dispuesta a relatar lo ocurrido, por lo que me senté y me dispuse a escuchar.
Según Mario N. “lo ocurrido hoy, fue algo que ocurre seguido, y en este caso por las travesuras de tres muchachos que hicieron que 10.000 personas que se encontraban frías mueran congeladas”. Pero mientras me encontraba atento a lo narrado por Mario N. y creía haber encontrado a los causantes de las muertes, apareció de manera sorpresiva una opinión que podría cambiar en todo sentido el caso. La de Julio Z., que según él, “el responsable de todo esto fue un tal Miguel R., el culpable de estas muertes y las muertes del 23 de noviembre”.
Sorprendido, pregunté por este último hecho, que me diera mayores detalles de este, a lo que Julio accedió. “Sí, este Miguel hizo que abandonaran el Estadio personas en estado vegetativo, es decir, casi muertos!!” lo cual me sorprendió y me cambiaba rotundamente mi mirada hacia el caso, y en el momento que iba a terminar con el interrogatorio y realizar una fina revisión de los hechos, se escuchó: “todo esto comenzó un 19 de diciembre de 1971”, dijo una voz ronca, por lo que realicé un giro rápido, ya que la voz me resultó conocida. Era la de un viejo ilustre rosarino, Don Ángel, con el que nunca había tenido oportunidad de cruzarme, un gran conocedor del tema, que continuó con su explicación. “Estas muertes son consecuencia de ese 19 de diciembre, donde una palomita de Aldo Pedro desencadeno en que cantidad de personas quedaran en coma” finalizó Don Ángel.
Al finalizar, pedí unos minutos de silencio por dichas muertes, mientras me encargaba de recopilar los datos. En fin, todo comenzó en 1971 por una palomita de que los dejó en coma, un 23 de noviembre abandonaron la coma y pasaron a estado vegetativo, por culpa de un Miguel R., y un 22 de marzo desaparecieron de la faz de la tierra, también por culpa de este Miguel y sus secuaces. Y cuando estaba por dar a conocer mi deducción, sin darme cuenta pensé en voz alta, “¿pero, cuándo se declararon muertos?”. Fue el momento en el que apareció una cabellera rubia y exclamó “¡eso ocurrió un 1º de septiembre de 2002, y yo fui el responsable!”.
El nombre de esa cabellera era Luciano F., que daba por concluida la definición del caso, pero por esas cosas de mi personalidad seguían girando preguntas en mí, por lo cual para terminar de deducir el caso, realicé una de mis últimas preguntas, “¿Por qué la desaparición de estas personas tardó tanto?” lo cual provocó una instantánea respuesta de Mario N. “eso se debió a que debes en cuando se les daba respiración por medio de algún ínfimo logro, por lo que atinaban a resucitar, pero cada vez que lo intentaban, recibían un golpe mas duro”.
Dicha respuesta dejó en claro todo y sin ningún agregado u objeción de todos los miembros de dicha conversación, lleve a cabo mi conclusión. “Un 19 de diciembre fueron declarados muertos y desde allí hubo intentos de resurrección pero esos intentos eran abandonados el 23 de noviembre y al estar intentando volver, un 1º de septiembre y 22 de marzo los hizo desaparecer. Pero, puede haber una leve mejora y que en algún momento surja de manera instantánea, para que luego reciba un mazazo y este grupo de personas desaparezca nuevamente, que vuelvan a su estado natural. Es decir, estuve investigando una muerte metafórica, de personas muertas metafóricamente, muertas de alma”.
Pero, ¿los culpables? Por todo lo escuchado y tras un razonamiento de los dichos de los testigos, no me quedaron dudas de que los principales responsables fueron Aldo Pedro, Miguel R. y Luciano F. por lo que deberían estar presos por sus acciones ya que un cuarto de la ciudad así lo quiere, pero el tercer cuarto restante de la ciudad esta en contra de esta medida, por lo cual la policía no tiene el poder que debería tener para efectuar la retención. Por esta razón y porque es preferible que viva el 75 % de la sociedad rosarina, dejaré que pase desapercibido ya que la perjudicada es la minoría. Tomada la decisión resolví dar por terminado el caso, y volver hacia mi casa.
Un año y medio después de lo ocurrido, sentado en mi sillón, comencé a leer el diario y me enteré que se efectuó otra leve resurrección del 15 % de ciudad, que desde que di por finalizada la causa el 22 de marzo, no había escuchado ni un leve comentario. Pero bueno, hay una deducción por decantación, y la estaré esperando. ¿Cuál será el culpable de la próxima muerte de los muertos? Esperare esa resolución, y lo averiguaré.
Andrés Micheletti