Por Mario Ellena
De cómo casi fui amargo de por vida
- 06.12.2003
Corría el año 1957 y yo, con 2 años de vida le hacía los mandados a mi abuela, que vivía en San Juan 3273, al lado de la panadería de la esquina con Crespo (del glorioso barrio Echesortu).
Como mi viejo era de los pechos, ya me había llevado algunas veces al chiquero y me estaba haciendo leproso como él, pero gracias a Dios el dueño de la panadería a la que yo iba todos los días era super canayón y todos los días me preguntaba: - “¿Marito de que cuadro sos?” y yo le contestaba - “de ñul”, a lo que el me respondía, -“qué lástima, a los de Central yo les regalo un merengue de crema” (está de más decirles que yo por un merengue era capaz de matar a quien sea).
Esto sucedió más o menos una semana al cabo de la misma, yo le empecé a contestar que era de Central pero que no le dijera a mi viejo a lo que el respondía. – “¡muy bien Marito! tomá el merengue”. A los pocos días yo ya entraba a la panadería y le gritaba ¡Don José!, soy de Central y él me daba el merengue.
Pasaron los días y mi viejo se enteró de lo sucedido (les aclaro que entre ellos eran buenos amigos), y una noche antes de cenar me increpa, “¿así que vos sos de Central?”, a lo que yo muy orgulloso le respondí que sí, - “entonces andate de esta casa” me dijo. Yo no le contesté y ahí nomás me fui a la casa de Don José; mi viejo me fue a buscar y él le dijo, - “no Edio, dejalo que se quede a comer y a dormir con Omar” que era su hijo y a la postre mi mejor amigo hasta el día de hoy y sus otros hijos Pepe y Marta.
Más adelante en el tiempo me hizo socio y por supuesto me llevaba con ellos a la cancha a ver al glorioso Rosario Central. Hoy estoy casado con una canaya (Silvia),tengo 4 hijos (Maria Eugenia - Matías - Ramiro y Rodrigo), todos super canayas y jamás en mi vida me voy a olvidar que si no hubiese sido por Don José sería un pingüino con toda la amargura que esto significa.
Gracias Don José Ingrassia por haber sido un canaya de ley y por darme la posibilidad de ser un hombre feliz de por vida, y no tengo dudas que desde el cielo junto a su esposa Mary y su hijo Pepe estará gritando los goles del GRAN ROSARIO CENTRAL.-
Mario Ellena