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Por Eduardo Pace

El misterio sagrado

 

(A la memoria de Lidia Alejandrina Giménez, mi madrina, integrante de la vieja tribuna de mujeres, vitalicia de Rosario Central y del Barrio Arroyito, fallecida éste año)

 

- 25.09.2004

Un barrio que todavía sobrevive al paso del tiempo, un lugar colmando de anécdotas y recuerdos. Si parece que se detienen en sus pequeñas calles aquéllos que hoy ya no están o saludan desde cualquier lugar de la vereda los mismos que años atrás iban a la vieja popular de Regatas a grabar en sus retinas las gambetas y los goles de tantos pibes... Arroyito es la imagen de la vida. Arroyito es la fiesta que nunca termina, la gloria que se pone de pié desde Avellaneda y Avenida Alberdi hasta el centro del cuore.-

Todavía conservando ese "olorcito" a cancha tan especial, en cada recodo, en cada sitio donde un testimonio adquiere la misma fuerza que el oleaje del caprichoso río Paraná. Para mi nunca morirán los que un día partieron, los viejos vecinos de las quintitas de verduras, naranjos y limones encastrados entre desgastados alambres. Esos que se deleitaban con las andanzas de Baglietto saltando los tapiales para después terminarlas a mano de una guitarra en el cordón de la vereda, cerca de la medianoche y ante la atenta mirada del gran Tito, su padre ...-

Mi abuelo tenía la particular atención de saludar a todo el vecindario después de cada partido, antes de recluirnos en los mates y el café con leche que mis tias Lidia y Elena preparaban con abundantes tortas fritas. Y cuando esperábamos el 207... los fantasmas azules que venían por José Ingenieros para viajar gratis hasta Ovidio Lagos y Jujuy, cuando el chofer se avivaba... El abuelo empujando para que el nieto zafara del boleto.-

Callado, manso, tranquilo, allá, de nuevo el Gigante. De nuevo Central. El perdonar a los once muchachos para darles una nueva oportunidad la semana que ya se iniciaba entre las sombras y los silencios. Arroyito cerrando sus puertas, mirando hacia adentro. El barrio re-edificando su propia historia.-

Dar tres veces la vuelta alrededor de la misma manzana, emulando una vuelta olímpica, u organizar los picados con la de goma por Joaquín V. González y Juan B. Justo teniendo al sabio Flaco como dirigente. Picados que duraban horas y horas ... a castigarse en medio del asfalto, cagándose de calor los veranos, sin existir la pileta Alem... El terminar después con un asado de camaradería entre los de la misma cuadra... a guitarra, bombo, pan dulce y vino ...-

Pescar en el Ludueña, esperándolo día a día que se alzara ...-

El rosariazo por la angosta Avenida Alberdi... La cana ligando ( si, ligando ) por todos lados ...-

La inundación del 72, la del 84... Madre mia ...!!!. Otra que huracán de Caribe ...

El famoso 1. ¡Qué colectivo de mierda!. El 1, representándose en los viejos Ford que contaminaban no sólo al barrio, sino a media ciudad. Se destruían apenas la hinchada lo acosaba. Se caían a pedazos, pero milagrosamente se reconstruían para esperar a los mismos "indios" (según palabras de mi tia) quince días después abordándolos a su antojo. Quién no viajó alguna vez apretado como una milanesa dentro de esa mole llena de gente ?. Lo corríamos con tanta desesperación para no perderlo ...

Esperarlo vacío o viajar sentado, era como predicar en el desierto ...-

El gran escudo donde empezaba Génova... la arenera... los bailes y las reuniones de Náutico, el club que nació gracias a Central y su gente ...-

Arroyito. Mientras viva,  el recuerdo no me ahogará jamás.-

Aquél que ha nacido en Arroyito, aquél que desde la cuna mamó la azul y amarilla con esa vigorosidad inusual podrá dilucidar que oculta un misterio sagrado,  poco compartido con otros, y por qué no decirlo, demasiado especial. Cosa que, lamentablemente, otros barrios de la ciudad y de otras comarcas no lo tienen... No lo tienen, por más que me rompa la cabeza tratándolo de encontrar...


Eduardo G.R.PACE

CAPITAL FEDERAL