WebRing Canalla | | Acerca de este sitio
Documentos anteriores

"Crónica de una toalla anunciada"

 

"Análisis efectuados al Sr. Newell's"

 

"Plan de estudios de la escuelita Ñuls Old Gays"

 

 

 

 

 

 

Por Andrés Ponte

Homenaje a un Sr. Palo

 

 

29.08.2000 - canalla.com

Crónicas de San Pablo

Nuestro paso por terreno Santo, no podía quedar solo en eso.

Ya el dia previo al encuentro de Central, nos llegamos hasta el Morumbí.

Eramos tres fanáticos.

Ampliá esta foto.Con el pretexto de cubrir la práctica del equipo, logramos ingresar al terreno de juego.

Los metros que separaban el ingreso del mismo, fueron recorridos con el mismo entusiasmo y ansiedad con el que los niņos avanzan sobre un parque de diversiones.

Una vez dentro, nuestras miradas buscaron primero el escudo, la referencia.

A partir de alli, ya sabíamos cuál era el lugar.

Y nos quedamos como bobos observándolo. Como si fuera un amor a primera vista.

El estaba ahí.

Inmóvil. Rígido. Orgulloso. Elegante. Guardián.

Vitamina estaba practicando definiciones en el area y se dio cuenta de la situación. Y a la distancia gritó... "¿ES ESTE?"

Nuestras cabezas asintieron. Entonces se acercó... y lo besó.

Las celosas medidas de seguridad que habían impartido quienes conducen a nuestro plantel, no nos permitieron concretar ese dia nuestro plan.

Tan solo nos limitamos a tomar algunas muestras de las piedritas que se ubican en la zona aproximada donde cayó el disparo marrado por el paraguayo Mendoza.

Ampliá esta foto.Pero sabíamos que íbamos a tener otra oportunidad. Esta vez no podríamos fallar.

Y no fallamos.

Fue al dia siguiente.

Ya no éramos tres, sino seis.

Ruegos y súplicas y la explicación de algo que en sí era inexplicable, volvió a darnos la chance de ingresar a la cancha. Increíblemente fue la policia quien nos autorizó. Tan amables y gentiles como son acá.

Nos gritaban de todos lados que no pisáramos el césped.

Nosotros, como kamikazes, sabíamos que debíamos cumplir la misión, aunque fuera la última.

Rápidamente, Leo desplegó un testimonio de agradecimiento y todos nos ubicamos en torno a el, tocándolo, haciéndole sentir el calor que ocho aņos de amor sin contacto físico habían generado.

Haciéndole saber que el es el altar de esa enorme catedral llamada Morumbí.

El Sr. Palo, sobre el cual Gamboa falló el penal que posibilitara a San Pablo consagrarse campeón de la Copa Libertadores, tuvo su justo homenaje.

 

Nuestras vidas siguen forjando dia a dia el unico destino posible.... el de Canallas.