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- 01.04.2003
Por Rubén Philipp
Un tropezón no es caída
Perdimos. Como desde hace veinte años, el partido siguiente al clásico no lo podemos ganar. Esta vez, como en el 97, con un mal arbitraje de un buen árbitro, perdimos por goleada ante Vélez, que solía ser hijo nuestro.
¿Cuáles son las claves de tan abultada derrota?. En este punto, quiero decir que estoy escribiendo esto porque me dan náuseas los comentarios de la gran mayoría de los periodistas rosarinos mas algunos porteños, que yo no sé si no saben nada de fútbol o lo hacen para ganar enemigos.
Un señor porteño de la televisión, dio por mal anuladas dos jugadas de offside de delanteros de Vélez, que después la televisión mostró que sí eran offside. Y en una de ellas, cerca del área, la raya de la misma permitía ver que no había ninguna duda al respecto. Y seguía diciendo que estaba mal anulada. Y se permitió decir que era una concesión del línea a Central porque el partido ya estaba terminado.
Otros asalariados rosarinos del Capitán Hielo, que califican a los jugadores, le ponen 5 al Cata Díaz.
Yo pregunto: ¿alguien se puso a contar las veces que en el segundo tiempo, el Cata solo paró a toda la delantera de Vélez, lanzada en velocidad?, de contra, mano a mano, o dos contra uno, o tres contra uno, con una personalidad, soltura, elegancia, fuerza y postura de gran jugador, que me hacía acordar al Roberto Perfumo de los años mozos?
Ahora, a las causas, para tratar de no repetirlas:
1) Primera Causa: La ausencia del Negro Quinteros. Yo sé que ahora con el resultado puesto es muy fácil. Pero puedo decir, que en otras páginas escritas en este medio, siempre dije que no me gusta cuando se pone a jugadores a jugar en un puesto que no es el de él. Y di ejemplos famosos (Olguín jugando de cuatro en la selección del 78, cuando era un 2 grande como una casa, etc).
Muchachos, ¿nos falta el cinco?. Pongamos el cinco de la tercera, salvo que sea un muerto impresentable, cosa que no ocurre en nuestro caso.
¿Nos falta el 3?. Pongamos el tres de la tercera, por la misma razón, y dejémonos de joder.
Fassi no jugó mal, de paso quiero decir. Todos los problemas los tuvimos por el lado de Ferrari, salvo en el cuarto gol.
2) Segunda Causa: Pésima tarde del Mellizo. El primer tiempo, cada vez que se la daban la tiraba afuera, se la sacaban o se la daba a uno de ellos. No sé si dio tres pases buenos, cosa totalmente anormal en él.
Espantosa tarde de Messera. Debería haber sido cambiado a los 15 minutos del primer tiempo por Vitamina.
3) Tercera Causa: Nos dan un penal en contra que no fue penal. Fue popa. Y a todos los tarados que hablan por TV, les digo lo siguiente: penales como ese, hay 32 por partido en todas las canchas. Y si hay que cobrarlos, los cobramos a todos, y si no, no cobramos ninguno. No puede ser, que según el árbitro que te toque (Giménez, Elizondo...), te lo cobran y el resto no te lo cobra.
4) Cuarta causa: Tiro libre desde la izquierda (de Vélez) por un foul dudoso del Mellizo en el borde del área (por supuesto, todos los asalariados del Capitán Hielo dijeron que había sido penal).
La jugada viene desde una pelota robada por Vélez en el medio, con falta a Messera que Elizondo no cobro.
Yo creo que el del Mellizo no fue foul, porque el delantero simula y se queda con una pierna trabada contra la otra, en el suelo, mereciendo el Oscar.
Tiro libre perfecto. Muy bien el arquero al primer palo, La pelota sube, cabalga dos veces sobre la parte de arriba del travesaño, y cae para que tres jugadores de Velez la metan. En mis 56 años de fútbol nunca ví tanta mala suerte.
5) Quinta causa: El cuarto gol. Desborde por la derecha (la única que perdió Fassi feo). Centro. El Petaco, que se cruza, levanta la pelota para desviarla. El delantero de Vélez que entra se la lleva por delante y la mete. Si el Petaco no la toca, la agarra Gaona.
Conclusión. El primer tiempo debería haber terminado dos a cero, que era una cosa levantable. No ligamos nada muchachos.
Estos partidos, en los que el rival corre, marca y mete como loco, (en donde vemos que el Chelo tiene que luchar siempre contra tres), se ganan haciendo correr a los que hacen pressing, tocando de primera, y tratando de mantener el control de la pelota.
En el segundo tiempo, estos corredores se agotan y ahí empiezan a aflorar las diferencias de calidad que nos favorecen.
Si el Chelo tiene que luchar contra tres, hay dos de los nuestros que no tiene marcas y pueden aprovechar los espacios (si el Chelo se la toca). Ese es el secreto. Y no lo pudimos hacer, porque en el primer tiempo siempre le dimos la pelota a ellos. Y en el segunda ya era demasiado tarde.
Pero no todo está perdido. El sábado jugamos contra los rojinegros. Hay que llenar el Gigante y ganar.
Rubén E. Philipp
Socio Vitalicio Nro 43452