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La tribuna Canalla
El día que me vestí de orgullo
- 02.10.2005
Sí, así es, 29/9, el día que me vestí de orgullo, a tan solo un mes de vestirme de locura, alegría y emoción. Es difícil explicar con palabras lo que siento por vos, pero bien podría resumirse en la palabra AMOR. Central te amo, siempre lo he hecho, aunque cada día que pasa me veo más comprometido con tu causa, que a la postre, como alguna vez anticipara la encíclica ocalista Destinus Magnum, será verte convertido en el club más grande del globo. Una especie de religión que profesarán en los lugares más alejados de esta ciudad, algo que dejaré (tal vez lo único) a los míos cuando muera, así como también los míos a los suyos cuando nos llegue el fatal destino, del que nadie escapa, sólo vos.
Ayer vi a un grupo de poetas guerreros luchar incansablemente dentro del campo de batalla contra todo, 11 jugadores, 3 cuervos, la casi totalidad de un estadio, los periodistas de Bs. As., las maldiciones leprosas que dilataron el palo derecho de Clemer para evitar que la pelota impulsada por San Ronald pudiera alcanzar la red. Quedamos afuera de otra copa, morimos, de pie, y tal vez lo hagamos muchas veces más, pero no importa, porque vamos a volver a nacer. Al cumplirse el minuto 97 mis ojos cansados se llenaron de lágrimas, aunque no de tristeza, sí de emoción. La misma que sentí y siento tantas otras veces, como cada vez que veía al Puma humillar a sus rivales por aquellas líneas de cal izquierdas, como el día que le ganamos a Mineiro 45.000 a 0, como la épica noche de Cali, como ver la locura de la gente desde el frío alambrado aquel 01/09, como la del cercano día del pirulazo, como cada vez que escucho las palabras de Don Ángel, como el día que me visito Aldo Pedro, como cada vez que nos encontramos en el Gigante...
No veo la hora de volverte a ver, y las horas se hacen largas. Estas líneas son sólo una forma de acortar las distancias, y de reafirmarte, una vez más, mi amor incondicional, que va a durar para siempre, y a estas horas, en que me preocupa el paso de los años y mi legado en estas tierras, me ayuda para darme cuenta definitivamente que tu existencia le da sentido a la mía, y que gracias a vos, soy inmortal...
Mario Rico
Socio Nº 32.051
DNI Nº 28.407.113