WebRing Canalla | | Acerca de este sitio

 

Enviá el tuyo

 

IMPORTANTE

Para publicar tu mensaje debés enviar tu Nº de Socio o DNI

Más Mensajes
HAY MÁS MENSAJES...

 

 

La Tribuna Canalla en Internet

Mensajes recibidos

 

 

 

- 06.04.2003

Por Hernán Munné

De ranas y escorpiones

Estimados amigos:

Cuenta una fábula, que cierto día un escorpión le pidió a una rana que lo ayudase a cruzar un arroyo.

- Estás loco? –preguntó la rana- Si te ayudo, me picarás.

- No –respondió el escorpión- Si te pico, los dos nos hundiríamos y moriríamos.

- Tiene lógica –pensó la rana. Y dejó que el escorpión se subiera a su lomo.

Mas en el medio de arroyo, el escorpión picó a la rana. Mientras ambos se hundían, la rana dijo al escorpión:

- Ahora moriremos los dos. Por qué me picaste?

- A pesar de saber que yo también moriría, te piqué porque está en mi naturaleza.

Este relato vino a mi memoria en ocasión del partido entre Abandonob y Nueva Chicago. Me estaba divirtiendo mucho viendo una película de Chespirito, y cada tanto cambiaba de canal para ver como iba el partido. Ganaban los pechos. “Bueno”, dije, “por lo menos pierde Chicago”. Vuelvo a la película y las dos veces que regresé al partido Chicago empató y después ganaba. Ahí se produjo un click. Quería que Abandonob empatara.

En realidad el cambio lo noté más tarde. En ese momento, quería un gol de los tiernos del rosedal. Y vino el gol. Y levanté mi mano a modo de festejo. Chicago perdía dos valiosos puntos.

Más tranquilo, minutos después de terminar el partido, me dije: “Festejaste un gol de niubel, boludo”. Pero, analizando la situación, y recordando la fábula relatada anteriormente, comprendí lo que estaba pasando: La lucha de Central por el promedio estaba dejando expuesto un cambio en mi naturaleza. Aunque yo no lo llamaría simplemente “cambio”, sino EVOLUCIÓN. Desde el pasado 23 de noviembre de 1997, una extraña sensación de vergüenza me invade cada vez que se habla del clásico entre CENTRAL y .... ese otro equipo. Y ahora esa sensación ha tomado cuerpo definitivo para derivar en lo que es: Abandonob ya no significa nada especial para mí. Sólo un equipo más. Con características risueñas a veces (recuerdo la nota de Mariano Olmedo sobre los leprosos Medium), pero sólo eso: un club más que quiso la historia que pertenezca a nuestra ciudad. Por eso levanté mi mano en el gol del jugador con apellido floral. Porque no sólo mi odio había desaparecido, sino todo tipo de sentimiento de rivalidad. Yo sólo deseaba que Chicago perdiera puntos.

Noté que ya no era un escorpión que sólo quería picar a la rana.

Era un canalla que quería... que gane Central, que gane Central, que gane Central y todo el año es carnaval.

Muchas Gracias y hasta siempre.


Hernán G. Munné

D.N.I. 22.685.322