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La tribuna Canalla
Central marca la diferencia
- 26.09.2005
La pasión de ser de Central va mas allá de los limites. Es raro ver algo así en otros clubes, y no solo de la Argentina, sino del mundo.
No se jugaba ninguna final, ni siquiera una semifinal; solo era un partido lugareño, una práctica de fútbol con unos pobres chicos que se asustaron al ver tanto calor dentro de un estadio, al escuchar el grito y aliento ensordecedor de un público maravilloso, al ver esos colores auriazules brillar y resplandecer, esos colores que si se unen forman el verde, verde de esperanza, verde de vida.
Ellos entraron al campo de juego con esas camisetas rojas y negras. El rojo de sangre, y el negro de muerte, lo que queda por pensar es de sangre muerta, o sin sangre. Ellos, orgullosos usan esos colores para pintar sus tribunas del goloso, que dicho sea de paso le queda poca vida, ya que es manejado por un de mafioso, ladrón, mentiroso y todos los sinónimos que se les ocurran al pensar en Lope$.
Bueno, volviendo al tema principal del mensaje que les quiero transmitir, es simplemente la importancia de ser hincha de un gran club como lo es El Glorioso Rosario Central y no ser hincha de ese club del laguito.
Cuando se jugo en el chiquero, no se alcanzó a ver ninguna personalidad que sea simpatizante de ese club. En cambio, cuando se jugó en el Gigante de Arroyito, se colmo de esas personas exitosas y reconocidas mundialmente. No solo eso, sino que estaban presentes ex jugadores de esta gloriosa institución. Jugadores que triunfan en nuestro país y otras en el exterior.
Se me quedo corto, y también sé que desde arriba estaban alentando el “Che”, el “negro” Olmedo y muchas otras personas que ya no están físicamente entre nosotros, pero si lo están dentro de cada corazón.
Hasta donde lleva esa pasión de ser canalla, no?. Todos vieron al “oveja” Talamonti llorar de emoción cuando el “pirulo” Rivarola fusiló a Villar; o al “chelito” Delgado llevando en andas a Ferrari luego que termino el partido.
Eso es algo que no se ve todos los días, ni en ningún club del mundo. Así que sigamos llevando adelante esa pasión que llevamos por el valiente triunfador que orgullo inspira. Sigamos copando partido tras partido El Gigante, y cada vez que podemos, sigamos al canalla fuera de nuestra cancha, juegue donde juegue y en el país que sea.
A nosotros no nos tiene que importar que piensen los periodistas porteños. No nos tiene que interesar si para ellos somos el tercer, el sexto o el noveno grande. Nosotros sabemos bien el lugar que ocupamos. Somos conciente de la locura que llevamos dentro por el Forjador de Campeones.
Daniel Guzmán
D. N. I: 29.902.250