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Crónica de una toalla anunciada

Crónica de una toalla anunciada

 

 

 

 

- 05.02.2001

 

El 5 de febrero del 2000 tuvo lugar el 1er. Torneo Internacional de Lanzamiento de Toalla. La sede de dicho acontecimiento histórico fue una quinta de Coronel Domínguez, provincia de Santa Fe.

 

Ya durante la semana previa al evento hubo mucho nerviosismo por parte de los organizadores y los participantes. No era una picadito de fútbol. No era un partidito de truco. Era el Primer Torneo de Lanzamiento de Toalla.

 

Y había mucho en juego. No sólo el orgullo de ganar cualquier competencia de cualquier índole. No sólo por los diplomas honoríficos, las medallas doradas y el gran trofeo puesto en juego. Sino porque se sabía lo histórico de tal acontecimiento.

 

Tal es así que el ganador de esta edición ya quedó inmortalizado en el también mítico Calendario Permanente Ocalista, de reciente aparición en el pueblo canalla.

 

Tal es así que el final estuvo plagado de polémica y emoción.

 

Tal es así que el subcampeón aún está considerando llevar su reclamos a instancias judiciales superiores.

 

Pero no nos adelantemos.

 

Volvamos a la cronología.

.

Los preparativos

 

No fue nada fácil para el Comité Organizador afrontar semejante responsabilidad. Los ojos del mundo estaban puestos en Coronel Domínguez. La noche anterior el Comité se reunió en el lugar para prever todo: la pista, las marcas, la cinta métrica, las planillas, el juez, las reglas y lo más importante: la toalla.

 

Dicho elemento fue de color rojo y medidas estándar, respondiendo a los límites de la toalla patrón exigidos por la WTTA (World Towel Throwing Association).

 

La plusmarca universal estaba en manos de Wenceslao Zanabria, primo tercero de Mario Nicasio, oriundo de Tarragona (España) donde habitaron sus tatarabuelos antes de emigrar a nuestras tierras. Su récord: 28,55 mts. Cabe destacar que la leyenda dice que Mario Nicasio lanzó todo el ancho del Gigante de Arroyito. Pero no puede ser tomada en consideración porque no se ejecutó en el marco de una competencia específica para este fin.

 

Por el lado femenino, el récord mundial estaba en manos de Josefa Antonia Sanabria. Si bien este apellido es con "s", hay versiones muy fuertes que dicen que se debió a un error en su inscripción en el Registro Civil de Cataluña y que también sería pariente lejana de nuestro Marito Nicasio.

 

Esa misma noche se probaron distintos tipos de lanzamientos y se comprobó que era muy difícil superar los 15 metros de longitud. El récord de Wenceslao iba a ser un escollo casi insalvable.

 

Y llegó el día

 

Ese domingo tan canalla no iba a estar boicoteado justamente por Dios, que es canalla. Y así fue como nos regaló uno de los mejores climas que tenía en carpeta. Las condiciones climáticas eran un requisito fundamental para llegar a disputar este evento. Y así fue. Cielo azul y amarillo guerrero. Poco viento. Por buen margen quedó encuadrado como para permitir que los récords, de producirse, puedan ser homologados por la WTTA.

 

Como todo gran combate por el título mundial, previamente tienen lugar peleas de fondo, secundarias. Como en todo gran recital, antes hay grupos "soporte", teloneros.

 

Previo al Torneo hubo varias actividades bien canallas. Invitados famosos: Aldo Pedro Poy, el Patón Bauza, Daniel Killer, Hugo Galloni, Lalo de los Santos y muchos canallas históricos más. Y hubo fiesta. Choripanes, música, karaoke (con cantitos del Gigante), pileta y hasta un picado siete contra siete ante la atenta mirada del Patón, quien en ese entonces estaba buscando nuevos valores para poder afrontar los dos torneos a la vez.

 

Mucho clima canalla para llegar al inicio del Torneo con las venas infladas de sangre auriazul. Sangre que predisponga a los músculos a lanzar la toalla lo más lejos posible.

 

Y se largó

 

55. Este fue el número de participantes de este 1° Torneo Toallístico. Divididos en cuatro categorías: Damas (12 competidoras), Infantiles (11), Veteranos (5) y la Categoría Mayor ó Libre, con 28 aspirantes a quedarse con toda la gloria.

 

El juez, con la clásica vestimenta negra, dio la orden para que arranque el certamen. Hizo sonar su silbato. Y la primer toalla voló!!

 

Como debe ser, primero comenzaron las damas. Verónica Alonso tuvo el honor de entrar en la historia como la Primer Lanzadora Oficial de la República Argentina. Su marca: 9,94 mts. Y fueron desfilando todas las mujeres, sin lograr superar el buen tiro de Alonso. Sólo otra Verónica, en este caso Di Mateo, estuvo a tan sólo a 10 centímetros e hizo transpirar a la puntero. Pero nadie contaba con María Victoria Gálvez, 35 años, ama de casa, incansable planchadora de toallas. Aplicó toda su experiencia adquirida en lavaderos, le dio a la tela una aerodinamia especial y lanzó: 14,14 mts!!

 

Era la Primer Campeona Femenina del país. Nada menos. Y aunque no pudo alcanzar el récord de la catalana Josefa Sanabria, la alegría desbordó la humanidad de Viky, quien no tuvo mejor idea que intentar llevarse la toalla de recuerdo. Pero el torneo debía continuar. Y, como la vieja regla de Copa Libertadores, el torneo debe en lo posible disputarse con una única toalla.

 

Un párrafo aparte merece María Agustina Ponte, quien con sólo 7 años recién cumplidos tiró 8,64 mts., ubicándose 4ta. entre todas las mujeres!! Se convirtió en el participante más joven del torneo y fue como un preanuncio de lo que ocurriría más tarde con ese mismo apellido.

 

Párvulos lanzatoallas

 

Luego marcharon los infantiles, donde se observó una gran paridad. La contienda fue finalmente ganada por Marcelo Ganna (su apellido anticipaba el resultado), de 13 años, edad tope para la categoría, con una marca de 12,28 mts. Sólo un metro detrás quedó Ignacio Galli, quien se fue masticando bronca por haberse resbalado en el momento del lanzamiento. Lucas Garello, con 11,01 completo un reñido podio, el que contó curiosamente con tres apellidos comenzados por "g", de 4 a 0. Perdón, con "g" de goleada y gozada.

 

Veteranos toalleros

 

Sólo cinco valientes para intentar ocupar un lugar en la historia. Para colmo, dos de ellos (José "Colorado" Vazquez y Rubén Lancieri) se dejaron llevar por las ansias de conquistar tan ansiada presea y no pudieron controlar la inercia de sus cuerpos, pisando la línea de lanzamiento y siendo por lo tanto sus tiros anulados por el juez del torneo, dicho se de paso, hasta el momento de notable actuación.

 

Aprovechando la merma de competidores, el armenio Arturo Kekedjian no tuvo dificultades en imponerse con un destacado arrojo de 14,33 y llevarse la presea dorada con la inscripción "Lanzatoallas de Oro". A José Alario con sólo 10,09 le alcanzó para llevarse el diploma y medalla plateada, mientras que el bronce quedó en manos de Walter Ponte, abuelo de Ma. Agustina, con un discreto 9,23.

 

Resultó notable la paridad observada en las tres categorías entre sí. El promedio de los podios estuvo en todos los casos entre 11,2 y 11,5 metros!!

 

Máxima emoción

 

Y llega el turno de la Categoría Mayor, Libre o General. Donde compiten todos. Incluso los de las otras categorías. Sus tiros también participan aquí. La máxima emoción. Momento cumbre de la tarde.

 

Por lo visto hasta el momento y luego de observar distintas técnicas aplicadas, tanto en el armado como en el lanzado propiamente dicho, se comprobaba que la resistencia del aire era un escollo casi insalvable para los competidores.

 

El juez seca su transpiración. Sus asistentes beben agua mineral. Fiscalizar, medir y registrar 27 lanzamientos había sido más difícil de lo imaginado. El público invade los límites del campo mientras que a un costado una barra de canallas le dan rienda suelta a su alegría, tocando el bombo y cantando. Hasta unas líneas compuestas in situ por Lalo de los Santos es interpretada por el coro canalla.

 

Suena el silbato. Que venga el primero. Otro Ponte? No hay un error? No. Es Andrés, padre de Agustina e hijo de Walter. Como para que dejar en evidencia lo familiar de la fiesta. Quiere ser primero. Nadie se lo prohibe. Quiere sacarse la presión de encima, dicen. Es candidato. Cuentan que fue asesorado por Frank Wright, bisnieto de los hermanos Wright, sobre conceptos sobre aerodinamia clásica y cómo vencerla. Destina 56 segundos al armado de la toalla. Mucha expectativa. Electricidad en el aire. Cuatro metros de carrera. Mirada en el horizonte. Pique corto. Manotazo... Freno corporal. Vuelo toallero...

 

"Ooooooohhhhh!", clama la multitud. Su tiró superó los límites calculados por los organizadores, quienes habían hecho marcas en el césped sólo hasta 20 metros. Cinta métrica. Más expectativa. El juez toma la toalla de una punta y ésta se desplega por completo (condición fundamental para que el tiro sea convalidado). Hasta que llega la voz oficial del juez: la friolera de 26,77 mts!! Afano. Sensación de torneo liquidado...

 

Mientras Ponte se retira del lugar ante la mirada de envidia de muchos y admiración de otros, comienzan a arrojar el resto de los participantes: 12, 14, 16 metros. Ni cerca. Hasta el célebre músico Lalo de los Santos, quien minutos antes había entonado "Vuela Aldo Vuela" en un destacado trío junto al mismo Ponte y Aldo Pedro Poy, no puede hacer volar la toalla y llega sólo a la mísera de 8,32 mts. "Andá a tocar la guitarra!!", le espeta un hincha desde el anonimato...

 

Luis Sarjanovich arrima con 18,95. Pero Ponte ni le presta atención. Se dedica a cabecear centros en un arco aledaño. Está tranquilo. Sabe que tiene medio trofeo en el estante de su living. Claudio Urrutia, con 22,03 es el único en hacer que Ponte interrumpa sus cabezazos para mirar de reojo la escena principal. "Agua!", se le escucha decir.

 

El sol se va poniendo, los competidores tiran y tiran. Con técnicas yugoeslavas, australianas y Zanabrianas. Algunos hasta tiran de zurda, emulando por completo a Don Marito. Sólo les falta huir despavoridos para completar ese cuadro del 23 de noviembre de 1997 que nadie olvida...

 

La expectativa es internacional. Wenceslao Zanabria llama al celular de uno de los organizadores para ver cómo va el torneo. Si su marca sobrevive o no...

 

Electrizante final

 

Quedan sólo dos competidores. Otro internacional (confirmando el carácter de la competencia) el belga Alejandro Vansteenkiste se hace presente. Es uno de los que estuvo toda la tarde cantando y tocando el bombo. Su aliento deja entrever que no sació su sed sólo con agua mineral. Sin embargo, en esta competencia no hay control antidóping así que nadie hace ninguna observación.

 

Arma la toalla con una técnica secreta traída desde Bruselas (se sospecha que por eso aguardó hasta el final para tirar) y se dispone a lanzar. En ese momento el juez se encuentra conversando con los asistentes, clarificando la situación del tiro anterior, cuando en eso se lo ve a Vansteenkiste tomando carrera y empezando a correr. "Pará, pará!", le dicen todos al unísono, incluyendo el árbitro que, a varios metros de distancia, no podía fiscalizar si el participante pisaba o no la línea. Pero El Belga lo desoye. Y lanza...

 

Estupor

 

Decir que el público presente quedó boquiabierto ante su lanzamiento no alcanza. Hubo algunos desmayos en la platea baja. Su tiro había prácticamente alcanzado el otro lateral de la cancha (de fútbol 7). Si bien no era mucho más que lo arrojado por Ponte, era lo suficiente como para superarlo. Todos los presente lo sabían. Eran unos 30 metros. El Belga también lo sabía. Así como sus amigos. Y empezaron a festejar.

 

Castrilli

 

Desde el retiro del referato de este afamado y único juez argentino que no se veía a alguien con tanta personalidad impartiendo justicia dentro de un campo de juego.

 

- "No vale", expresa el juez con cara de pocos amigos.

- "Ccccóóóómo que no vale!!??", ruge El Belga.

- "Te tengo que dar la orden", explica el juez con tono firme y seguro.

 

Todos los presentes sabíamos que eso era estrictamente cierto. Pero también fuimos muchos los testigos que vimos que El Belga no pisó línea y su lanzamiento había sido perfecto. Los amigos del Belga lo arremolinaron al juez y en el terreno había olor a hecatombe, a debacle total. Uno de ellos se lo puso atrás, agachado. Y otro lo empujó por delante, haciéndolo caer de bruces al piso. Pero eso no hizo mella al joven y valiente árbitro. Se incorporó y le sacó toalla roja a uno de los fanáticos. A pesar que los asistentes le sugerían que debía convalidar el tiro, no sólo porque era bastante justo, sino también para prevenir un final indeseado...

 

- "No vale. Tenés que tirar de nuevo", repetía el hombre de negro.

- "Má, sí, la c... de tu m...", expresó el enardecido belga quien sentía que estaba siendo objeto de un despojo.

 

Y vuelve a la línea de lanzamiento. Vuelve a usar la misma ténica de armado. Se prepara. Ahora sí espera la señal. Mira hacia el cielo. Besa la toalla. Piensa en Mario Nicasio.

 

- "Iluminame, por favor", se le escucha susurrar.

 

Vuelo endemoniado. Largo. "Es bueno!", "Llega", "No, no llega", vociferan a su alrededor. La toalla, con forma de bola, supera el sitio de Ponte, supera el sector recién alcanzado por el mismo Belga, golpea el piso y mágicamente se desplega...

 

Explosión de júbilo. Gritos, llantos, dedicatorias al cielo. El Belga es una extraña mezcla de alegría y revancha.

 

- "Tomá, car...!", explota a los cuatro vientos. La cinta métrica decreta un inapelable 33,60 mts.!! Campeón argentino y Récordman Mundial. Ha pulverizado la plusmarca de Wenceslao Zanabria. Gloria total.

 

Premios con polémica

 

La polémica no termina. Ponte reclama que, como el tiro superó todos los límites de la cancha, debe ser anulado, apoyándose en una particular interpretación de una de las cláusulas del reglamento. Jura llevar el caso a la justicia ordinaria.

 

Final para el recuerdo y un justísimo campeón. Final con emoción, pasión y lágrimas. El Primer Torneo Internacional de Lanzamiento de Toalla no podía conformarse con menos.

 

Entrega de premios. Flashes y micrófonos rodean a un confundido Vansteenkiste, desacostumbrado a este tipo de acoso. Alguien le pregunta cómo hizo para lanzar semejante distancia.

 

- "Imaginé que lo que tenía entre mis manos era una camiseta de niubel. Entonces de repente mi cuerpo fue invadido por un terrible deseo de alejar ese pedazo desagradable de tela lo más lejos de mí. Y eso hice", explica con asombrosa simpleza.

 

Diplomas, medallas y trofeos. Música y camisetas canallas. Victoria para algunos. Desazón para otros. Fiesta para todos.

 

Quien quiera revancha la tendrá en breve. La gente ya se está entrenando. Sólo basta con mirar las plazas públicas. Vuelan las toallas por todo el país. Un reciente cable de Télam informó que en Usuahia se están disputando numerosos torneos en forma amateur. La disciplina está incluso trascendiendo las fronteras argentinas. Una versión dice que en Bolivia la toalla no dobla. Que en un torneo en Madagascar un participante le acertó a un murciélago que le llevó la toalla 320 metros. Que en Florida un huracán se llevó una hasta Cayo Hueso. Las autoridades de la WTTA aseguran que no convalidarán récords bajo estas inusuales condiciones.

 

Devenir

 

El 3 de mayo de 1998, previo a la disputa del Central-AbandoNOB de ese año en la cubetera del parque, cientos de canallas hicieron volar sus toallas contra el alambrado perimetral. Muchos de ellos lograron superar tal obstáculo, llegando incluso hasta el arco de la fría cancha. Los autores anónimos de tales lanzamientos demostraron condiciones innatas para la disciplina. Rumores no confirmados sostienen que Vansteenkiste habría conseguido el vídeo de ese momento, los estaría identificando y estaría pergeñando un plan macabro para evitar perder el cetro que con tanto le costó obtener, en manos de estos potenciales archirrivales.

 

Versiones, rumores, desmentidas... La única certeza es que un pueblo canalla entero espera con ansiedad la 2° edición del torneo. La gloria volverá a estar en juego. Será hasta entonces...