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Carta Encíclica "Odium Inutilis"

 

A los Ocalistas
a los Centralistas
a las generaciones futuras

a todos los hombres de buena voluntad

 

dada en Rosario, el 19 de diciembre de 1974

por EL GRAN LAMA

 

En momentos de comenzar a escribir este mensaje, se ha producido un acto de justicia. Y Nos, que tenemos de la justicia el concepto mas elevado, que la consideramos el valor supremo, que no hemos vacilado en enfatizar que sin justicia todo está mal, no podemos hacer menos que regocijarnos.

 

No vamos a extendernos en largas consideraciones sobre las distintas definiciones, o sobre los diferentes conceptos que sobre la justicia, han plasmado desde Platón hasta Goldsmich, pasando por Marx y Rosseau, sólo queremos expresar que a veces y éste es uno de esos casos, la justicia se convierte plenamente en lógica. No sabemos si decir solamente en lógica, naturalmente en lógica o excelsamente en lógica, sí entendemos humildemente por lógica, "lo que debe ser".

 

Insistimos en nuestro júbilo por disfrutar, como entes morales y éticos, de un acto de justicia, de un proceder lógico, de asistir a "lo que debe ser", pero aclaramos que esta alegría, no tiene un trasfondo de odio y no porque el odio no sea justo a veces, sino porque no lo es en este caso, porque es un valor que debe merecerse. Alguna vez dijimos que el odio es tan importante como el amor y así lo hemos practicado, así lo hemos calificado en nuestra escala de valores. No lo menospreciamos, no lo brindemos a quienes no se hacen acreedores a él.

 

Hombres de la comisión del Mundial 78, han decidido con normalidad, han sido lógicos, han hecho "lo que debe ser", sólo han producido, para concluir con estas primeras consideraciones, un acto de lógica, sin odio, porque no correspondía sentirlo. Así debemos aceptarlo y asumirlo. Siempre hemos querido dar ejemplos gráficos sobre las distintas situaciones que nos ha tocado vivir, a los efectos de simplificar su interpretación y no va a ser esta oportunidad la excepción. Al contrario. Nos, pensamos que es ahora cuando más debemos abundar en argumentos, puesto que la aceptación de los mismos que, recordamos, debe ser en forma inapelable e indiscutible, a poco que recordemos nuestras palabras del 10-1-72, implica una revisión de la filosofía que hemos venido sustentando hasta el momento. Sabemos que va a ser difícil y que desatará polémicas, sabemos que los corazones estarán ardiendo de terribles sentimientos cuyos destinatarios no merecen, pero

Nos les rogamos comprender lo árido, lo duro, lo tremendo de la soledad en que nos coloca la alta estrategia que debemos manejar, la lucha feroz que debemos mantener contra nuestras propias flaquezas, para que la gran conducción que ejercemos, resulte lo mejor para nuestros fines y sobre todo, signifique un legado justo, acertado y beneficioso para las futuras generaciones que son, de aquí en más, quienes deben representar nuestra principal preocupación.

 

¿Se han puesto ustedes a pensar qué tonto y desubicado hubiese parecido Scalabrini Ortiz si hubiese señalado como al principal enemigo de la nación a Fernando VII? ¿Qué pobres e inútiles tal vez, serían las miras de los antiimperialistas actuales si no visualizaran a EE.UU.? Cuando Piazzola comienza a crear y a revolucionar, no piensa en De Angelis, cuando Gardel ocupa su lugar de ídolo se olvida de su antigua competencia con los caducos payadores y su figura se proyecta hacia la dimensión que por méritos propios le correspondía, no tiene en cuenta, lógicamente, justamente, naturalmente, a aquellos cantantes que hicieron junto a él sus primeras armas y cuyo destino más optimista era la mediocridad, es decir, lo vulgar, lo común, lo sin importancia para estos últimos y lo trascendente, lo creador, las más encumbradas esferas para el gran artista, que ya se codea con figuras de un nivel auténticamente superior.

 

No nos olvidamos que uno de los escalones que debió ascender Monzón, hasta llegar a lo que es, fue su intervención en aquel torneo por el cinturón Eduardo Lausse y en ese entonces, quién podía disputarle el triunfo con alguna chance, era un tal... Salinas. ¿Quién puede pensar en Monzón preocupado hoy por ese tal... Salinas? Cuando Fangio comienza a competir en automovilismo, uno de sus rivales era Alfredo Pián. ¿A quién se le ocurre comparar hoy, como no sea en la mera anécdota, a ambas figuras?

 

Nos preguntamos: ¿De Angelis merece el odio de Piazzola, Corsini y Betinotti el de Gardel, Salinas el de Monzón o Pián el de Fangio? Aceptemos que serían situaciones ridículas y extemporáneas. Nada menos que figuras de tamaña promidencia, concediendo a nombres mediocres, chatos, pequeños, el lujo inmerecido de su odio.

 

Esperamos que hayais entendido. Estratégicamente debemos imponernos una filosofía justa, una postura lógica, tenemos el elevado deber de conducir con acierto y esta nueva tesitura ha merecido de Nos, una larga, larguísima meditación. La aplicación de estos pensamientos básicos, fundamentales, absolutamente actualizados y lógicamente elaborados, corre por cuenta de ustedes a quienes indicamos ponerlos en práctica con la más absoluta convicción y sin poner en duda tan sólo un instante, la inmensa verdad de que están preñados.

 

El sacrificio sentimental que nos imponemos, alumbrará la herencia que disfrutarán nuestros herederos, quienes entenderán que no solamente hemos sabido pensar, sino también que hemos sabido sentir.

 

Esta noche conmemoramos el 3er. aniversario del nacimiento de una nueva era, nacimiento que debemos asumir en toda su plenitud y absolutamente persuadidos, más allá de lo meramente accidental, como es por ejemplo lo ocurrido el 2-6-74. Porque una frase feliz, un dicho, un refrán, no convierte a un hombre en un filósofo, algunas carreras ganadas, no transforman a un jockey en Leguisamo, un long-play exitoso no significa para una orquesta ser la de Aníbal Troilo, tarde o temprano la limitación los atrapa, la vulgaridad los ahoga, el destino de grandeza que creyeron alcanzar, se les vuelve un espejismo mentiroso y frustrante.

 

Hermanos, nos abrazamos profundamente en este nuevo año de la nueva historia, de la nueva filosofía, de la nueva senda, sabiendo que esta carta en vuestras manos, será como la luz que marque el buen camino, aquel que nos muestra que el odio y el amor son privilegio de los grandes y que quienes están a ras del suelo, sólo tienen derecho a sentir envidia, que es como la mueca grotesca de los sentimientos sublimes.