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La verdadera historia del
Gigante de Arroyito
La verdadera historia del "GIGANTE de ARROYITO" es evidente que el Gigante de Arroyito dejó en algunos sectores de la comunidad rosarina profundas heridas difíciles de cicatrizar.
De otra manera no se explica como hoy, a casi 23 años de la designación del estadio de Rosarío Central como sub-sede para el Mundial '78, haya sectores que periódicamente quieran revivir una estéril y absurda polémica que ya debía estar definitivamente archivada.
Los frágiles e inconsistences argumentos que se esgrimieron en contra de dicha designación pudieron estar justificados de alguna manera en aquellos años, decisivos para los intereses de ambas instituciones. Y era lógico, casi diríamos una obligación de la dirigencia ñulista de entonces, tratar de sacar el mayor provecho posible si la coyuntura le era favorable.
Y asi fue que dispusieron de todo tipo de influencias políticas sobre el oficialismo de A.F.A. de ese año 1974, a través de sus buenas relaciones con David Bracutto, que era nada menos que el presidente de la A.FA. durante el gobierno peronista. Y por medio de esa buena relacíón casi logran burlar el informe de la F.I.F.A. que era favorable al estadio de Rosario Central después de las visitas realizadas por Joao Havelange y Otto Neuberger a nuestra ciudad.
Y fue recién allí que Antonio Rodenas dispuso de sus contactos políticos para evitar ser burlado. Si se hubiera respetado la opinión de la gente de la F.I.F.A. no hubiera hecho falta comprometer ningún contrato político para la elección definitiva del estadio.
Pero ellos sabían de antemano que llevaban todas las de perder, ya que el estadio Gigante de Rosario Central estaba casi terminado.
A principios de 1972 Rosario Central, bajo la conducción de Víctor Vesco y Antonio Rodenas, había encarado la terminación del doble anillo de cemento en todo el perímetro del estadio, prolongando la línea de la doble tribuna con vísera que da sobre la calle Cordiviola, y que fuera construída en 1968, presidencia de Adolfo P. Boerio.
El proyecto y dirección de esta ampliación fue encargado a los Arquitectos Hope y Pujals, y la empresa constructora fue Noguerol y Brebbia S.A.. Se comenzó a ejecutar por etapas y la F.I.F.A. fue invitada a supervisar las mismas.
El Banco Monserrat financíó esas obras por medio de la venta de 5.000 abonos a plateas por 10 y 15 años.
El cronograma se venía cumpliendo casi sin atrasos. En 1974 ya estaba construída más de la mitad de la bandeja alta que da sobre el río Paraná, sector noreste, y en ejecución el resto de ese lateral, cuando el E.A.M. decidió hacerse cargo del resto de las tribunas altas, en especial las que dan detrás de los arcos, y adecuar el resto del estadio a las exigencias de la F.I.F.A.: campo de juego, torres de iluminación, vestuarios, etc.
Recordemos que para acelerar esta etapa final ROSARIO CENTRAL solicitó un présamo de 500 millones de pesos con garantía de su propio estadio. Pero el E.A.M, tenía sus intereses y decidió asumir por su cuenta el tramo que faltaba.
Pero quede bien en claro: CON MUNDIAL o SIN MUNDIAL ROSARIO CENTRAL TENDRIA IGUAL SU GIGANTE DE ARROYITO, totalmente construído, tal como lo encararon Vesco y Rodenas y como lo proyectaron los Arquitectos Hope y Pujals en 1972.
En cambio la situación de Newell's era totalmente distinta. Para construír el doble anillo de cemento, o algo similar, había que hacer prácticamente un estadio nuevo, y por un valor cercano a los 4.000 millones de pesos.
Recordemos que Newell's sólo tenía tribunas bajas de cemento en un lateral, el de la vieja visera, y detrás de un solo arco, el del Palomar. El resto era un lateral totalmente con tribunas de maderas, y detrás de otro arco, que da al hipódromo, no había tribunas, sólo había 8 a 10 escalones.
En definitiva, había que hacer un estadio prácticamente nuevo con un costo que se acercaba a los 4.000 millones de pesos. En cambio, Central solicitaba un préstamo de 500 millones de pesos para terminar más rápido el proyecto propio en marcha que ya estaba casi terminado.
Creo que no había mucho para discutir
También se tuvo en cuenta, a la hora de decidir, la situación precaria en que se encuentran los clubes y las otras instituciones privadas que ocupan tierras públicas en el Parque Independencia.
En 1961, durante la intendencia de Luis C. Carballo, los clubes y entidades que ocupan precariamente dichas tierras en el parque aceptaron, ante las exigencias de las autoridades municipales, abandonar definitivamente dichas tierras, liberándolas al uso público y cediendo al municipio todos los inmuebles construidos. Así se pactó, cumpliendo con la concesión original, y se les concedió un tiempo prudencial para que las instituciones desalojadas pudieran trasladarse a otros terrenos. Nos referimos a la Sociedad Rural, el Jockey Club, y los clubes Gimnasia y Esgrima, Provincial y Newell's Old Boys.
El golpe de estado que en 1962 derrocó al gobierno de Arturo Frondizi, permitió que las sucesivas intervenciones militares prorrogaran por más años estas concesiones precarias y es así que el 45% de la superficie del Parque de la Independencia continúa ocupado por entidades privadas.
Todos estos datos se pueden ampliar en el N° 10 de la Revista "Rosario. Historias de aquí y de allá", dedicado a la historia del Bvard. Oroño y del Parque Independencia por la Arquitecta García Ortúzar. Aquel mandato de la intendencia de Carballo, acatado por los clubes e instituciones del Parque, está todavía pendiente.
Queda en claro, pues, que las autoridades de la F.I.F.A. y del E.A.M. 78 no tuvieron ninguna duda a la hora de elegir, y en octubre de 1974, tras la visita a Rosario de Joao Havelange y Otto Neuberger, todo debió quedar resuelto sin ninguna connotación política.
Sin embargo, las influencias políticas y de todo tipo que se usaron inteligentemente en contra de la designación del estadio de Rosario Central, casi da sus frutos sino fuera por los rápidos y ágiles reflejos de Antonio Osvaldo Rodenas, que logró desbaratar las maniobras que se urdieron desde arriba. Realmente hubiera sido un fraude.
Sin embargo hoy, a la distancia, algunos pretenden "vendernos" la historia al revés. Los que usaron todas las artimañas, dilaciones, contactos políticos, para evitar que fuera designado el estadio de Central, que, repito, tenía el visto bueno de la F.I.F.A., dicen que a Central le regalaron el estadio porque Rodenas era peronista. Es el colmo del caradurismo.
Pero esta farsa no termina aquí. Casi dos años después, aprovechando el golpe militar que derrocó al gobierno peronista, hubo quienes acudieron "sin pudor" a los despachos del gobierno militar presentándose como víctimas del gobierno derrocado y acusando a Central como cómplice de ese gobierno peronista.
Esta actitud poco digna no les dio resultado, por más que tuvieran algún dirigente amigo en la intervención militar que en la provincia destituyó y reemplazó al gobernador Carlos Silvestre Begnis. No fue posible modificar la designación del estadio porque las obras de remodelación ya habían sido adjudicadas.
El Gigante de Arroyito se mantuvo incólume ante la andanada de intrigas, presiones de todo tipo, y los más insólitos recursos o argumentos "retorcidos". Por ejemplo: se llegó a decir que el Estadio de Central no era apto para la televisión en colores, porque el "espejo de agua" del Paraná lo impedía. Cuesta creer esta barbaridad expresada en un reportaje del diario "Clarín" de esos días. Hasta ese extremo se llegó.
Hoy, a la distancia, todavía quedan resabios de aquellas malediencias, y aún se sigue mintiendo:"el estadio es de la comunidad", "lo pagamos todos", "se lo regalaron los peronistas", "se lo regalaron los militares", etc.
Es bueno recordar que a River Plate el E.A.M. '78 le construyó totalmente la tribuna alta que da sobre el Río de la Plata, y que ocupa exactamente la cuarta parte de la circunferencia del estadio Monumental, además del campo de juego, el sistema de iluminación, los nuevos vestuarios, palcos de lujo, etc., y a nadie se le ocurrió decir que a River le regalaron el estadio, aunque la inversión en River haya sido mayor que en Central.
Por eso decimos que todo ésto no sólo es injusto sino que es una falta de respeto. La comunidad rosarina tiene una deuda de gratitud con aquellos 5.000 ó 6.000 plateístas que en 1968, primero, y en 1973, después, compraron abonos por 10 ó 15 años, o plateas vitalicias, para hacer posible la construcción de las nuevas tribunas.
Y ese reconocimiento se debe hacer extensivo a aquellos dirigentes que hicieron posible este Gigante que es el orgullo de la ciudad. Desde aquellos pioneros del primer estadio de cemento, allá por 1929, pasando por Roberto Monserrat, Federico Flynn, Adolfo P. Boerio y culminando con la exitosa gestión de Víctor Vesco y Antonio Rodenas.
El esfuerzo de esas generaciones de socios y dirigentes debe servir de ejemplo para las actuales y futuras dirigencias. Durante aquellos años Rosario Central apuntó alto y tuvo su recompensa.
Hagamos la cronología
1929: Se construye el primer estadio, con tribunas de cemento y con una capacidad para 35.000 personas. Las populares son las mismas que hoy ocupan las tribunas bajas detrás de los arcos, y el lateral bajo sobre el río Paraná.
1946: Se compran 38.000 metros cuadrados de terreno en Iriondo y Pellegrini.
1951: Se entrega al municipio esos 38 mil metros cuadrados a cambio de 35 mil metros cuadrados que ocupaba Central por la concesión desde 1927 en Avellaneda y Génova. A partir de allí el club es dueño de su propio estadio.
1957-1963-1968: En tres etapas se construye la hermosa doble tribuna con visera que da sobre calle Cordiviola. Reemplaza a la vieja tribuna oficial de 1927.
1972: Se proyecta y encara unir el resto de las tribunas en la parte alta, cerrándose el doble anillo de cemento. Es decir que se construyen tribunas altas sobre las viejas populares de 1929. El Ente Autárquico Mundial 78 completa parte de estas tribunas (bandejas altas detrás de los arcos y una parte del lateral este) pero es bueno recordar que Rosario Central estaba en condiciones de terminarlo pues al cronograma trazado anteriormente, en 1973, se venía cumpliendo con poco retraso. Por eso solicitó un présramo de 500 millones de pesos como lo mencionamos anteriormente.
Además, de esos años, debemos computar la adquisición de 15 Ha. en las barrancas del Paraná para la construcción de la hermosa Ciudad Deportiva de Granadero Baigorria, con balneario, quinchos, parrilleros, frondosa vegetación, parque, hotel de primer nivel, confitería, pileta gigante, etc.
Las mejoras en el balneario de Avellaneda y Génova, y la contrucción de la pileta olímpica, llevaron al club a tener 45.000 asociados en 1975. Se incorporó al patrimonio del club las instalaciones de Cruce Alberdi y de Unión River Paraná. Y en la calle Mitre se adquirió el viejo local de la ex Boite Marina. Todo esto es sólo un resumen o ayuda memoria que documenta el esfuerzo por crecer de esos tiempos lamentables olvidados en la última década.
En cambio, Newell's, en aquellos tiempos, recorrió un camino inverso. No obstante tener su viejo estadio en terrenos municipales, con la amenaza de desalojo pendiente de la época de Luis C. Carballo, en lugar de buscar soluciones para el futuro, como hizo el Club Provincial con el complejo deportivo Barrio Cura, se desprendió de los terrenos que tenía en Ovidio Lagos y Rueda. Luego malvendió el valioso terreno que tenía en Paraguay al 800 (actual playa de estacionamiento), invirtió en Circunvalación y Jorge Newbery, pero luego lo vendió, lo mismo que hizo con la sede social de Paraguay y Wheelright, concentrando todas sus actividades en los terrenos municipales del Parque Independencia, y sólo atinó a extender el alambrado tomado para si más superficie de dicho Parque.
Hay que reconocer que en los últimos años la dirigencia ñulista aprendió la lección y piensa más en el futuro.
En cambio la dirigencia de Rosario Central, a partir de la década del '80 dejó venir muy abajo sus aspiraciones. No sólo abandonó todo proyecto social y deportivo, llegando a pasar penosamente los 10.000 asociados (Desde aquellos 45.000 en 1975), sino que en el fútbol conoció la amargura del descenso.
El objetivo de este trabajo es no sólo reivindicar la verdadera historia del Gigante de Arroyito, que ES NUESTRO, y BIEN NUESTRO, sino que aspira a que sirva como ejemplo para las actuales y nuevas generaciones de dirigentes que deberán imitar los buenos momentos del pasado, sobretodo de la década del '70, y no volver a incurrir en la abulia, el desinterés y el cansancio que agobió a los dirigentes de la última década.
Hoy ya recuperamos 25.000 socios y la pasión "canalla" se mantiene intacta. Es bastante para empezar, hasta llegar a poner a Rosario Central a la cabeza de los más importantes clubes deportivos del país.
OCAL - Diciembre 1993