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© La Capital

Los fuegos artificiales fueron el gran atractivo en el segundo tiempo

Rosario Central 2 - Vélez Sársfield 1

Apostillas desde el Gigante

 

 

 

 

- 03.08.2003

 

Ovación y nerviosismo

El Gato Sessa fue ovacionado como cada vez que viene con otro equipo al Gigante de Arroyito. El arquero señaló su corazón cuando se acercaba a la popular de Regatas. Previamente se había saludado de manera afectuosa con Miguel Russo, su cuerpo técnico y algunos jugadores canallas.

Luego, durante el encuentro, el arquero lució algo nervioso y se entreveró en discusiones con Germán Herrera y Gonzalo Belloso, pero ninguna de las dos pasaron a mayores. Sobre el final del partido, subió a cabecear al área canalla pero cometió infracción en el intento.

 

Cinquetti también se enojó

El preparador físico de Central, Guillermo Cinquetti, lucía muy contrariado con uno de los colaboradores de Carlos Ischia una vez finalizado el encuentro.

El muy buen preparador que tiene Central debió ser separado por el propio DT de Vélez, ya que se encontraba muy caliente por razones que no conocemos.

 

El colorido guerrero

Los papeles, banderas y el color que le ponemos los guerreros cada vez que juega Central estuvieron presentes una vez más.

El momento de máximo esplendor estuvo cuando los fuegos artificiales hicieron su aparición. Esto fue alrededor de los 20 minutos del segundo tiempo y el show duró casi cinco minutos.

 

La vuelta del Equi

La tradicional camiseta en forma de bandera lucía hoy una inscripción muy especial, “Bienvenido Equi”. Las letras blancas detrás de la frase que reza “El Tercer Grande” arrancaron el caluroso aplauso del público y se robaron seguramente más de una foto. Además, una bandera de tamaño considerable en la platea de Cordiviola hacía alusión al regreso del magnífico jugador.

 

Números curiosos

Como cada vez que arranca una temporada, los números en las camisetas se modifican. Para este campeonato, Mauro Poy tomó el 19 que dejó vacante el Chelito Delgado, Germán Herrera hizo lo propio con la 9 que llevaba Luciano Figueroa, mientras que Mariano Herrón utilizó la 18 que era propiedad del Cata Díaz y Gonzalo Belloso la 7 de Martín Mandra.

En tanto, Emiliano Papa es el dueño de la número once, que en el torneo anterior era propiedad del Chaqueño Herrera.

Pero lo más curioso fue el dorsal que portó Ezequiel González. Cuando todos pensábamos que volvería con la diez, ese número se lo quedó Vitamina Sánchez y el Equi portó la 5, que quedó disponible con la partida de Daniel Quinteros.

 


Guillermo Fechenbach