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Por Guillermo Fechenbach

Una derrota que obliga a corregir el esquema

 

 

- 26.08.2001

Lo pudimos haber ganado, pero perdimos. No es consuelo.

Especialmente porque tuvimos enfrente a un equipo mediocre, que tiene como aspiración alejarse todo lo posible de la zona del descenso.  Y que no nos superó en el juego, salvo después del gol. 

 

¿Por qué perdimos?  Porque no aparece una línea de juego definida, no se intenta jugar a un toque y hacia adelante y por momentos todo parece estar pendiente de los aciertos de Federico Arias.  Y creemos que es pedirle demasiado al “Torpedo” si esperamos que él resuelva todos los partidos.

 

Central se plantó bien en mitad de cancha y tuvo más la pelota que el local.  También tuvo más llegadas, aunque no todas de peligro extremo.  En general impresiónó mejor, pero, insistimos, tenemos que evaluar los kilates del rival, que no son muchos por cierto. Peor aún, en el primer cuarto de hora los “bichitos” pudieron ponerse en ventaja primero por medio de Hurtado, que obligó a Tombolini a jugarse la vida saliendo a cortar, y después con un corner cerrado que ejecutó Alaniz y que Erroz devolvió con el pecho junto al primer poste.  De a poquito Central fue controlando el juego, creo algunas jugadas interesantes, casi todas con la participación de Arias.  La más emocionante fue justamente una que inició el Torpedo tocando para Vitamina, quien se sacó al marcador de encima cambiando de pierna y mandó un remate espectacular que por poco quebró el travesaño. Fue la más clara del partido y estaba promediando el primer período.  Hasta el final de la etapa todo fue azul y amarillo, aunque con pocas llegadas y muy tibias.  La más importante fue una intervención de Sanzotti cuando lo fusiló Vitamina después de un bonito taco de Arias.

 

No varíó mucho el partido en el segundo tiempo.  Argentinos peleó más en la mitad de cancha pero no hubo demasiada profundidad.  En el primer cuarto de h ora apenas un peligroso centro de Arias que anticipó Sanzotti antes que llegase Vespa y en el otro arco un centro que bajó el grandote Hurtado para que Yaqué rematase desviado.

 

El ingreso de Cordone por Hurtado le dio un poco más de movilidad al local, pero no ganó mucho en profundidad.  Al contrario, hubo un par de situaciones favorables al canalla, la más clara un centro de Vespa que cabeceó Pizzi afuera cuando se acercaba la media hora de juego.    Poco después otra buena jugada y otro remate desviado, esta vez de Vitamina.

 

Y vino el gol de ellos.  Una jugada simple, donde Central dio muchas ventajas por estar mal parado en el fondo y porque el arquero se equivocó en la salida.  La maniobra fue de Yaqué por la derecha, que superó con habilidad la marca del Cata Díaz y mandó un centro llovido al punto del penal.  Tombo salió a cazar pajaritos, Cetto fue superado en el salto por Insúa y el cabezazo del volante llegó mansito a la red.

 

El canalla se adelantó un poco en el campo.  Y minutos más tarde vino el cambio de Pierucci por Quinteros.  Cambio que no trajo resultados.  Todo lo contrario: los últimos minutos mostraron cuatro situaciones clara de gol para el local (Yaqué rematando desviado, Tombolini que le sacó un disparo mortífero a Cordone,  otra vez el arquero desviando un zurdazo de Yaqué y finalmente nuevamente el uno frustrando un maniobra individual muy vistosa de Cordone).

 

Hacemos todas estas precisiones porque nos preocupa el futuro de Central.  No podemos depender de Arias exclusivamente.  Tenemos que buscar una línea de juego más veloz y efectiva.  Nos da la impresión (es apreciación personal y como tal debe ser tomada) que nuestro cuerpo técnico no conoce a fondo las condiciones de muchos integrantes del plantel.  Solamente así se explica la salida de Quinteros cuando íbamos perdiendo, dejando desguarnecida totalmente la zona central, por la ausencia del mejor recuperador del plantel y el cansancio de Diego Erroz.  Si nuestro razonamiento es la realidad, la situación es solucionable.  Bastaría una buena sesión de videos para que J.J. pueda dominar a fondo las características positivas y negativas más importantes de cada integrante del plantel.  Estamos viendo un esquema muy parecido al que tantas veces se le criticó a Bauza, incluso más mezquino y sin un hombre como Ezequiel, que era desequilibrante.

 

Van dos fechas y hay mucho por delante.  Ganamos un partido sobre la hora y perdimos el segundo contra un equipo muy modesto, que tuvo como virtud no claudicar nunca y esperar el golpe de suerte que en definitiva tuvo. Nuestra postura es que hay que darle otra dinámica y otra característica al mediocampo para traducirlo en llegadas más profundas, con más variantes y con más sorpresa.  Porque habrá rivales mucho más poderosos en el futuro, que tendrán su tarea muy facilitada en la medida que no encontremos una forma de ataque más explosiva.