| Síntesis | |
| Boca Jrs. | Rosario Central |
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3
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3
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| Córdoba | Buljubasich |
| Ibarra | Diema |
| Bermúdez | Daniel Díaz |
| Matellán | Loeschbor |
| Fagiani | Rochi |
| Battaglia | Cappelletti |
| Serna | M. Quinteros |
| Marchant | D. Quinteros |
| Riquelme | Iván Moreno |
| Delgado | De Bruno |
| Palermo | Cáceres |
| DTs | |
| Carlos Bianchi | Edgardo Bauza |
| Estadio | |
| La Bombonera | |
| Árbitro | |
| Gustavo Bassi | |
| Cambios | |
| 69' Schelotto x Marchant |
59' E. Gonzalez x De Bruno |
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83' Medina x Fagiani |
69' Vespa x D. Quinteros |
| 83' Maceratesi x Cappelletti | |
| Incidencias | |
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Amonestados: (RC): M. Quinteros, Loeschbor, Vespa y Buljubasich. (BJ): Battaglia y Fagiani. Expulsado: M. Quinteros (RC) |
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| Goles | |
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23' Delgado
71' Palermo
79' Schelotto
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49' Cáceres
73' Díaz
88' Cáceres
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Boca
3 - Central 3
06.11.2000 - Carlos y Guillermo Fechenbach
Todo el mundo pensaba que con un equipo integrado mayormente por suplentes, poco podía hacer Central contra el puntero Boca en su bombonera. Pero como en la cancha son once contra once y cuando hay voluntad y estrategia se puede pretender el éxito, el 3 a 3 es el reflejo del sacrificio, del orden, y por qué no, del oportunismo para aprovechar jugadas de pelota detenida.
Es que Central hizo los tres goles de cabeza, dos de "Topadora" Cáceres y uno del Cata Díaz. Los del paragua fueron conectando corners y el del defensor empalmando un tiro libre desde larga distancia servido por el Equi. Vergüenza para Bianchi, quien seguramente en la charla técnica y en los entrenamientos tomó las previsiones habituales de un técnico tan meticuloso, pero que sus jugadores no aplicaron en la práctica y se comieron tres pepinos uno más lindo que otro, en su propia cancha, donde pocos equipos le convierten tantos goles.
Como era previsible, Central salió a jugar con mucha prudencia. Pero tratando de empujar el juego hacia la mitad de cancha. Sus volantes corrieron y achicaron con mucho esfuerzo y durante largos pasajes anularon las intenciones ofensivas del puntero del campeonato. Promediaba el primer tiempo y no había pasado gran cosa, pero una pelota metida en profundidad con la clase que tiene Riquelme para la entrada en diagonal del Chelo Delgado por la derecha, le permitió al morocho surgido de nuestras inferiores rematar de bolea al segundo poste y dejar desparramado al Tati.
Nuestros pibes no bajaron los brazos y no se dejaron llevar por delante. Y tuvieron su premio con el empate de la Topadora.
Boca volvió a ponerse en ventaja en el segundo tiempo. Otra jugada rápida y en profundidad, esta vez para que defina Palermo con mucha clase. Y nuestros pibes siguieron en la misma. Con los dientes apretados, peleando cada pelota como si fuese la última, manteniendo concentración y orden. Llegando poco, porque nunca se arriesgó demasiado, aunque hay que reconocer que tampoco buscaron la sorpresa o la jugada explosiva. Volvimos a empatar, esta vez con el cabezazo del Cata, por un tiro libre servido desde cuarenta metros por el Equi, desde la derecha.
Faltaban menos de diez minutos y Boca volvió a ponerse en ventaja, esta vez por un penal algo inocente cometido por el Equi. El Melli Guillermo lo remató como los dioses y la número doce gritaba como si hubieran ganado la Copa del Mundo, pensando que ahora la victoria era irreversible.
No lo creyeron así nuestros pibes. El Rafa le puso una pelota a Diema que encaró hacia el arco, y se la tocaron justo cuando estaba por patear al gol. Fue corner. El servicio vino muy abierto. Córdoba salió a cazar pajaritos, Topadora se elevó por encima de dos defensores de Boca, y desde la izquierda cabeceó arriba, superando a todos, incluso a Serna que la quiso atajar sobre la raya elevando sus brazos. Tres a tres sobre la hora y lo que nadie creía, se produjo. Central se trajo un empate de la Bombonera, con suplentes que pusieron todo lo que había que poner para merecer el primer punto que logramos como visitantes en este Apertura.
No podemos hablar de figuras, porque sería injusto. Fue un trabajo colectivo soberbio, con la humildad necesaria para respetar a un adversario integrado por jugadores tasados en millones, que por algo están punteros en este campeonato, están en plena carrera en la Mercosur y aspiran a derrotar al Real Madrid por la Copa Intercontinental a fin de mes en Japón. Todos pusieron su esfuerzo y su sangre para esta verdadera hazaña. Ninguno se sintió agobiado por el marco tan especial de la bombonera ni por los pergaminos de sus adversarios. Salieron a cumplir un libreto y lo lograron. Hacerle tres goles a Boca, en su cancha, no ocurre con frecuencia. Por eso nuestra satisfacción. Y porque el significado anímico con miras al partido del miércoles contra el Vasco es valioso. Si con los pibes le empatamos de visitante a Córdoba, a Bermúdez, a Serna, a Riquelme, a Palermo, etc., por más que los cariocas traigan a Romario, entendemos que los nuestros pondrán todo en la cancha para tratar de pasarlos por arriba y meterse en las semifinales.
Salud, pibes canallas. Demostraron que los partidos hay que jugarlos. Si los resultados se pudieran acertar de antemano, no tendría sentido hacer los torneos. Pero lo importante es que este resultado no fue una casualidad o un golpe de suerte. Fue, simplemente, justicia para un trabajo que salió más o menos como lo pensó el cuerpo técnico.