Central
1 - Chacarita 0
Con más ganas que fútbol derrotamos a Chaca
29.10.2000 - Carlos
y Guillermo Fechenbach
Fue un partido de ponga y ponga. Dos equipos que querían
ganar. Jugadores que apretaron los dientes desde el principio hasta el final.
No hubo lugar para lujos ni para maniobras meditadas. Y el triunfo fue nuestro,
porque hicimos un gol en una de las pocas jugadas claras que hubo a lo largo
de los noventa minutos. Eso fue, en síntesis, lo ocurrido en el Gigante, donde
derrotamos a Chacarita por 1 a 0.
Es indudable que Central está pagando tributo a las
numerosas ausencias. Por lesiones y por suspensiones, nunca se puede formar
un mismo equipo. Hombres de experiencia como Marra, Canals, Charles Pérez
y Daniel Quinteros se hacen sentir. Ni hablar del hueco que dejó el Rafa,
cuya movilidad y peligrosidad siempre complican a los defensores rivales.
Eso explica un poco la falta de una línea de juego prolija, de una estrategia
definida. Pero todo fue reemplazado por un aporte de voluntad (huevos que
le dicen) digno de todo elogio.
En los primeros minutos la pelota la tuvo Chacarita.
Pero sin llegada, porque siempre hubo demasiada gente poblando el medio campo.
El partido, intenso en su trámite, carecía de maniobras de relevancia. Así
y todo, dos veces en jugadas de pelota detenida y con sendos cabezazos, los
visitantes tuvieron sus chances. En una la pelota fue afuera y en la otra
intervino con gran clase Tombolini.
Cerca de la media hora, en una de las pocas jugadas
inteligentes que se vieron (pareció como de otro partido) Central logró el
único gol de la tarde. La inició Vespa en mitad de cancha tocándosela a Ezequiel.
Rápidamente la abrió hacia la derecha donde Cáceres ocupaba el lugar de puntero.
La clave de la jugada la dio el propio Vespa, quien picó en diagonal hacia
el área y conectó de cabeza (como a él le gusta) el centro del paraguayo.
Todo un golazo, en medio de un partido muy trabado, muy luchado y con muchas
interrupciones ordenadas por un árbitro novel, que siguió el partido muy de
cerca y no dejó pasar nada, acompañando su tarea con gestos ampulosos y toques
de silbato estridentes y prolongados.
No varió mucho el trámite pese al gol. La disputa
seguía produciéndose en la mitad de cancha. Ninguno de los dos equipos encontró
salidas claras. No se destacó el hombre que produzca algo de creación, de
cambio de ritmo, en una palabra, de fútbol.
En el segundo tiempo tampoco cambió el juego. Pocas
llegadas, pocas intervenciones de los arqueros, mucho pum para arriba en las
dos defensas y mucho aliento en ambas parcialidades (ellos trajeron bastante
público y por suerte las dos barras son "amigas", de modo que todo transcurrió
sin incidentes entre los espectadores).
El Patón tampoco le encontraba la vuelta al partido.
Los tres cambios que hizo (uno de ellos forzoso porque en el primer tiempo
se lesionó De Bruno) fueron en el medio campo. El primero en ingresar fue
Moreno. Ya en la segunda parte lo hicieron Capelletti y Javier García, estos
dos reemplazando a Quinteros y Becerra. Fue curiosa la confusión que hubo
en el último cambio, ya que la pizarra indicaba que salía Ezequiel, pero cuando
el diez ya estaba cerca de la línea lateral hubo cambio de orden y el que
salió fue Becerra.
Las variantes no modificaron mucho el panorama. Peor
aún, hubo un peligroso retraso en todas las líneas canallas, ya que Ezequiel
pasó a jugar como carrilero izquierdo y adelante quedó solamente Cáceres,
con pocas posibilidades de recibir algujna pelota con comodidad.
De todas maneras, la victoria fue bien lograda, a favor
de la impotencia que mostró Chacarita, aceptando que Carrario tuvo una excelente
chance sobre el final, mandando afuera un centro que recibió en excelente
posición.
Hablar de figuras en un partido tan confuso es una
temeridad. Hubo chispazos muy aislados, como el de Vespa en el gol, haciendo
aquello que hace medio siglo proclamó Luis Pentrelli, cuya frase quedó grabada
en la historia del fútboo: "toco y me voy". Muy aplomados Daniel Díaz y Gerbaudo.
El chico Lequi estuvo por momentos muy vehemente, pero eso demuestra que tiene
ganas, que es lo primero que se necesita en el fútbol. Todos los volantes
que jugaron corrieron muchísimo y se sacrirficaron al máximo. Sin encontrar
claridad, es cierto, pero el rival tampoco permitía hacer mucho, porque marcaron
a presión sin claudicaciones. Adelante el Equi fue absorbido generalmente
por las marcas, en tanto Cáceres muestra dificultades cuando está lejos del
área y muchas posibilidades cuando salta a cabecear o cuando recibe cerca
del arco rival. Nos sigue gustando Becerra cuando tiene la pelota y esta vez
Tombolini no tuvo fallas y dio mucha tranquilidad a sus compañeros.
Ahora viene el partido contra Vasco Da Gama, el martes,
en Río de Janeiro. Seguramente volverán Marra, Daniel Quinteros y el Rafa,
por lo que podemos esperar otro esquema y otro funcionamiento, tanto como
para aspirar a una buena actuación y a un buen resultado contra el equipo
de Romario.