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Voces del vestuario

 

Síntesis
Huracán Rosario Central
3
1
Ríos Buljubasich
Graieb Marra
Morquio Loeschbor
Lobos Gerbaudo
Móner Cappelletti
L. González Quinteros
Carrizo Iván Moreno
Brandán David Pérez
Chaparro E. Gonzalez
Soto Maceratesi
Casas Cámpora
DTs
C. Babington Edgardo Bauza
Estadio
Tomás A. Ducó (Huracán)
Árbitro
Daniel Giménez
Cambios

72’ Claudio Filosa x L. González

61’ J. García y Pierucci x Moreno y Cámpora

 

 

90’ Alberto Godoy x Chaparro 81’ Diego Érroz x D. Pérez
Incidencias

Amonestados: 23’ Moreno (RC); 36’ E. González (RC); 69 ’ Loeschbor (RC), 83’ Soto (H) y 84’ Filosa (H)

Goles

13’ Soto

82’ Morquio

88’ Casas

70’ Pierucci

 

 

Flojo debut

Hicimos lo necesario para que nos gane Huracán

 

05.08.2000 - Carlos y Guillermo Fechenbach

Peor no pudimos haber comenzado el “Apertura”. Fuimos a la Quema esperando ver a un Central veloz y práctico y solamente pudimos ver una inútil demostración de “fulbito” que terminó -no podía ser de otra manera en la forma que se planteó el partido- con una victoria inobjetable, por 3 a 1del recién ascendido Huracán. El único consuelo, después de esta fría y lluviosa noche en Parque de los Patricios, es que los errores cometidos son subsanables. Y hay que subsanarlos, porque las exigencias en este torneo y en la Mercosur demandan un juego colectivo más práctico y más profundo, para evitar papelones mayores.

Huracán nos respetó durante todo el partido. Se plantó con dos líneas de cuatro bien definidas en su propio terreno, apostando al contragolpe. De esa forma creó varias situaciones de riesgo para el Tati, porque los pelotazos a las espaldas de nuestros volantes encontraron a Casas y Soto con espacios para recibir y mandarse hacia adelante, con grandes extensiones de terreno que no podían ser cubiertas con solvencia por nuestra línea de tres.

Central tenía la pelota de mitad de cancha hacia el arco de Ríos. Pero sin llegada. Así y todo, forzamos varios corners que no trajeron consecuencias, aunque demostraron que el arquerito del Globo no tiene todavía la suficiente solvencia y confianza para jugar en primera. Pero ellos lograron el primer gol sobre el cuarto de hora en un rápido contragolpe. Gastón Casas corrió cincuenta metros por el costado derecho, perseguido vanamente por Moreno. Llegó casi hasta el fondo y mandó una pelota rasante para la limpia entrada de Soto por el segundo palo, sin que Buljubasich pudiese interceptar el centro ni los defensores llegasen a tiempo para cortarlo.

El trámite no cambió para nada. Ezequiel seguía empecinado en transitar una imaginaria línea recta desde el círculo central hasta la medialuna de ellos, buscando hacer la personal o tocando corto para algún compañero. Pero había tantas piernas en esa zona, que todo se hacía difícil y estéril. Se hacía difícil llegar a tener un hombre dentro del área, libre de marca y en situación de convertir. Así y todo tuvimos dos chances. Una cuando Charles Pérez se mandó en diagonal (no lo repitió en el resto del partido, tal vez porque sicológicamente se siente más defensor que volante) y el remate salió desviado ante la salida del arquero. Otra chance la tuvo el Rafa, pero careció de fortuna en la definición. Ellos también crearon lo suyo, siempre de contragolpe o en un par de jugadas de pelota parada. Hubo algunas buenas intervenciones del Tati, mostrando mucho más seguridad y ubicación que sus compañeros de la defensa. Y sobre el final de la etapa pudo haber empatado Ezequiel por una defectuosa salida de Ríos, pero no tuvo suerte en su remate final.

En el segundo tiempo el trámite no cambió. Siempre Central en poder de la pelota, siempre jugando entre la línea intermediaria y el área de ellos pero siempre tratando de pasar por donde había más gente. “Hay que jugar con los wines bien abiertos”, nos decía el abuelo en el almuerzo de los domingos hace muchos años. Ahora no hay wines, pero es indudable que todo equipo bien trabajado ocupa los laterales en los momentos claves, alternando en la labor a los carrileros, los volantes y a veces hasta los defensores, en la medida que estén atentos los relevos para evitar dejar huecos atrás.

Central se olvidó de los costados en este partido. Tanto que hasta los de Huracán se acostumbraron a este estado de cosas, y la única vez que Marra se animó a subir no pudieron controlarlo. El cuatro canalla sacó un centro que peínó el recién ingresado Pierucci, que venía a la carrera de frente al arco llegando al área chica, para convertir un empate transitorio que nos abrió alguna ilusión.

Pero no pudo ser. Un tiro libre desde la derecha permitió el limpio salto del uruguayo Morquio, libre de marca dentro del área para convertir de cabeza como lo había hecho el domingo en Santa Fe empatando sobre la hora contra Colón. Alguien descuidó la marca, quizás porque minutos antes había salido el lungo Charles Pérez reemplazado por Erroz, desorientando a nuestra defensa que sabía que tanto el oriental como Casas y Moner son peligrosísimos en las jugadas con pelota detenida.

Nada varió hasta el final, salvo el marcador. Una devolución defectuosa de Loeschbor cerca de la línea central permitió un nuevo contragolpe del globo, iniciado por Soto y culminado en velocidad por Gastón Casas, para poner el 3-1 definitivo sobre la hora.

El balance del trabajo del equipo no es satisfactorio. Porque no supieron cambiar a lo largo de los 90 minutos, haciéndole fácil el trabajo a los de Huracán. Porque teniendo mucho más tiempo la pelota, crearon menos situaciones de riesgo que ellos. Porque no supieron abril la cancha para fabricar espacios. Fue todo muy chato y muy limitado. Se puede rescatar al Tati, que no tuvo responsabilidad en los goles y mostró tranquilidad y solvencia las veces que lo exigieron. También Quinteros y el Rafa, porque corrieron y se sacrificaron todo el partido, mostrando una vergüenza deportiva insuperable. Pero el resto fue confusión y chatura. Con la intención de tratar bien el balón, es cierto, pero sin profundidad y facilitando la labor defensiva de los rivales.

Un partido para olvidarlo rápidamente. El Patón tendrá que sentar a sus muchachos y mostrarles el video del partido y convencerlos para que en el próximo (el jueves contra Cerro Porteño en el Gigante y por la Mercosur) se acuerden del fútbol práctico, veloz y atacando en bloque que nos supieron regalar en épocas no muy lejanas. Es cierto que ya no está Pizzi, pero también es cierto que el fútbol es un juego colectivo, donde la ausencia de un hombre puede ser reemplazada por el talento y el esfuerzo de los demás. .