| Síntesis | |
| River Plate | Rosario Central |
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4
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1
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| Bonano | Buljubasich |
| Lombardi | Marra |
| Trotta | Loeschbor |
| Yepes | Canlas |
| Placente | M. González |
| C. Husaín | Quinteros |
| Berizzo | Erroz |
| Aimar | Sández |
| A. Ortega | E. Gonzalez |
| Saviola | Maceratesi |
| Angel | Cáceres |
| DTs | |
| Gallego | Edgardo Bauza |
| Estadio | |
| Monumental de Nuñez | |
| Árbitro | |
| Daniel Giménez | |
| Cambios | |
| 72' Zapata x Angel
74' Cardetti x Saviola |
60' Cappelletti x Sánchez 70' De Bruno x Maceratesi 77' Cámpora x |
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E. González |
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| Incidencias | |
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Amonestados: Maceratesi y M. González (RC). Husaín (RP) Expulsado: Cáceres y Erroz (RC) |
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| Goles | |
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5' Saviola 20' Placente 27' Angel 64' Angel |
31' Maceratesi (de Penal)
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Recaudacion: $ 292.275
27.08.2000 - Carlos y Guillermo Fechenbach
No hay excusas. River era superior cuando los dos equipos estaban con once. Lo fue más cuando echaron al paraguayo Cáceres. Y ni hablar de lo que resultó cuando nos quedamos con nueve por la expulsión de Erroz. El 4 a 1 final del partido jugado en el Monumental significó otra desilusión canalla y la comprobación de que, aún cambiando hombres y tácticas, nuestro equipo sigue sin encontrar una línea de juego. El “Apertura” se nos está haciendo cuesta arriba y en la Mercosur nos jugamos la vida el próximo jueves en Santiago. Claro que nuestro equipo tendrá que mejorar su rendimiento grandemente para sacar un resultado favorable. Explicar la caída ante River no es difícil. Los millonarios tienen un plantel cotizado en decenas y decenas de millones de dólares, que está jugando bien en los dos torneos que disputa. Y en este partido incluyeron un refuerzo formidable: Ariel Ortega. Para colmo, el Burrito parecía Maradona en sus mejores tiempos, porque le salieron todas y la mayoría con lujos. Nosotros, con un plantel mucho más modesto en nombres y en cotización, traíamos a la rastra una serie de malos resultados y malos desempeños, porque salvo contra Cerro Porteño, hace rato que Central no gana. La diferencia se notó rápidamente en la cancha. Es que River salió a ser protagonista. Fue superior en el manejo de la pelota y fue superior en la manera de desplegarse en el campo. La consigna fue tocar rápido, con pelota al piso y para adelante. Ocasionalmente, cuando nuestra defensa se iba recostando hacia un lateral, utilizaron el cambio de frente largo y oportuno para encontrar al compañero libre de marca. Así fueron generando una y otra jugada de peligro. Ortega se cargó el equipo al hombro y mostró su endiablada gambeta cuando hizo falta, el toque oportuno cuando tenía el compañero cerca para descargar, o el pase largo al otro costado para encontrar a quien estaba libre de marca. Tuvieron suerte de encontrar el gol rápidamente, Iban menos de cinco minutos y el Burrito, desde la izquierda, puso una pelota en profundidad para Saviola, que estaba en el borde el área. El pequeño delantero riverplatense pasó con gran talento entre dos defensores y la tocó a un costado de Buljubasich, poniendo la pelota contra el palo derecho y señalando el primer gol. Las jugadas de ataque se fueron sucediendo. Y varias veces se lució el Tati saliendo a cortar a los pies de delanteros rivales. Central no le encontraba la vuelta al partido. Nunca una salida clara. En contraste con el toque en velocidad y de primera de River, los nuestros siempre salieron con lentitud dando tiempo a que la defensa contraria pudiera acomodarse con tranquilidad. Los laterales canallas nunca acompañaron. Los de ellos, en especial Placente, siempre estaban a tiro para recibir en ataque. Entre Berizzo y Husain se las ingeniaron para no dejar armarse a Central. El Rafa estaba más solo que nunca y siempre con Yepes pegado como una estampilla. Los volantes nuestros corrieron mucho pero quitaron poco. Había una diferencia sideral en el trato de la pelota y eso explica el resultado. Más allá de las expulsiones que hicieron aún más sencilla la labor de los ganadores. Expulsiones que están señalando, de paso sea dicho, el excesivo nerviosismo de nuestros muchachos, vista la impotencia colectiva que vienen padeciendo en la mayoría de los partidos y que en éste fue realmente impresionante. El Patón hizo varias modificaciones para jugarle a River. Presentó línea de cuatro en el fondo y línea de cuatro en el mediocampo. También hubo cambio de nombres. Sacó a Díaz y Pérez, para incluir a Marra y Mariano González. Fue en vano. No solamente que el trabajo defensivo no mejoró, sino que nos comimos cuatro y el Tati salvó un montón más arrojándose a los pies de los delanteros rivales en varios mano a mano. River, por suerte, no usó mucho los centros al área que tantos problemas le suelen producir a nuestro capitán. Aunque en uno de ellos vino el cuarto gol, porque el uno devolvió muy cortita la pelota enviada por Ortega y la dejó en el aire para que Angel remate de bolea hacia la red. Pero estas son anécdotas. Lo rigurosamente cierto es que el equipo no encuentra la brújula. Carece de funcionamiento colectivo para jugar de igual a igual. Los mediocampistas se esfuerzan, es cierto, pero no se quita lo suficiente y tampoco se ataca en bloque como lo requiere el fútbol actual. Algo parecido sucede con los laterales. Para colmo, el chico Mariano González tuvo que vérselas casi todo el partido con un Burrito que lo desairó reiteradamente en base a toque o gambeta. En fin: llegó el momento de replantear la situación y encontrar otras variantes tácticas para obtener una línea futbolística más sólida. No se trata de pedir la cabeza de nadie (cuerpo técnico o jugadores) sino de pedir serenidad, discusión y decisión. El fútbol no es tan complicado como parecen pintarlo muchos “especialistas”, tanto entrenadores como periodistas. El fútbol es un juego colectivo donde se trata de ocupar los espacios mejor que el adversario, tener la pelota y llegar con velocidad y sorpresa al arco rival. Nada más y nada menos. Para eso hay que tener los hombres aptos, no solamente en el manejo individual de la pelota, sino en la comprensión del juego colectivo, de las tácticas y estrategias que explique el técnico según el adversario que le toque enfrentar. Así de simple y así de complejo. Queremos a Central y respetamos el espíritu de lucha, las ganas que sus jugadores ponen en cada partido. Pero están fallando en lo otro, en lo que se necesita para ganar no un partido sino muchos en un torneo: el funcionamiento. Queremos que esto cambie y pronto. La hinchada lo necesita. Los jugadores y el cuerpo técnico más aún. Si no, ya sabemos cómo terminan los procesos de los entrenadores. Vendrá otro técnico en pleno desarrollo de dos torneos, vendrá otro discurso y Dios o la suerte dirán qué puede mejorar o no en esta historia.