

| Síntesis |
| Rosario Central |
Vélez Sarsfield |
|
2
|
2
|
| Tombolini |
Chilavert |
| Marra |
Pellegrino |
| Canals |
Méndez |
| Loeschbor |
Crosa |
| David Pérez |
Castromán |
| Cappelletti |
Cubero |
| D. Quinteros |
Domínguez |
| Sánchez |
Falcón |
| De Bruno |
S. Zárate |
| E. Gonzalez |
Husaín |
| Maceratesi |
Muller |
| DTs |
| Edgardo Bauza |
J. C. Falcioni |
| Estadio |
| Gigante de Arroyito |
| Árbitro |
| Juan Pablo Pompei |
| Cambios |
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60' Cámpora x De Bruno
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55' Leyenda x S. Zárate
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78' Vespa x Cappelletti
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91' R. Zárate x Muller
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| 86' M. Quinteros x D. Quinteros
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93' Pietravallo x Husaín
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| Incidencias |
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Amonestados: Domínguez, Chilavert, Cubero,
Castromán, Pellegrino y Méndez (VS)
E. González, Marra, D. Quinteros (RC).
Expulsados: Chilavert (VS). Maceratesi (RC).
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| Goles |
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67' Canals
75' Sanchez
|
37' Muller
77' Muller
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Otra frustración
La victoria estaba, pero se nos escapó
07.09.2000 - Carlos y Guillermo Fechenbach
El partido estaba para ganarlo, pero tuvimos que conformarnos
con un empate. Jugamos mejor que Vélez, tuvimos más la pelota, creamos más
situaciones de gol que ellos pero no pudimos reflejar este cuadro de situación
en el resultado final. Y como en la mayoría de los partidos, los rivales nos
convierten goles. Por eso este dos a dos, que duele, porque el trámite del
partido nos favoreció notoriamente. Pero cuidado. Central todavía no conforma.
En este partido tuvo algunos pasajes interesantes, en el segundo tiempo. Pero
todavía estamos lejos de tener la potencia y la agresividad de la formación
que el año pasado brilló en el "Apertura 99".
El primer tiempo fue olvidable. Central manejó la
pelota casi toda la etapa. Vélez presionó muy bien en el mediocampo y aprovechó
la poca movilidad de nuestros jugadores, empecinados en el transporte individual
y con escaso desmarque y rotación. Alguna corrida de Charles Pérez por la
izquierda puso una nota distintiva en escenas muy repetidas de traslado inútil
por el sector central. Los visitantes intentaron algunos contragolpes aislados
y poco más. Hasta que en un tiro libre desde la izquierda la pelota cayó llovida
en el área chica. Nuestros muchachos se quedaron estáticos y vino el gol de
ellos. Inmerecido por el trámite del partido. Pero en fútbol no se gana por
puntos, como en el boxeo, sino por goles. Y Vélez aprovechó las ventajas que
recibió en esta jugada de pelota detenida.
La segunda parte fue totalmente distinta. Central cambió
su actitud futbolística, porque voluntad y garra tuvo los noventa minutos.
Ezequiel comenzó a desmarcarse. Aparecía a veces por derecha y otras por izquierda.
Y por ahí retomaba su posición por el medio. La dinámica del Equi contagió
al resto, que mostró más rotación para sorprender a una defensa que tiene
oficio.
A los pocos minutos hubo una escena clave. En un centro
hacia la boca del arco saltaron Chilavert y el Rafa. Algo pasó o algo se dijeron.
Porque de inmediato los rodearon la mayoría de los jugadores y el propio árbitro.
Hubo un remolino que por suerte no llegó a las agresiones, pero el resultado
fue tarjeta roja para los dos iniciadores del desorden.
Ambos con diez, el más perjudicado resultó -al menos
en lo anímico- Vélez Sarsfield. Sus hombres se replegaron excesivamente. Ya
no presionaban como al principio. Y Central aprovechó la situación para mostrar
mucho más fútbol, mucha más velocidad, mucho más desmarque. Por un rato el
equipo brilló. Cappelletti tuvo los mejores pasajes de juego que le vimos
después de muchos partidos deslucidos, porque se mostró siempre libre para
recibir y porque comenzó a moverse por distintos sectores del campo confundiendo
y desordenando a los volantes rivales. Ezequiel, más libre y moviéndose distinto,
generó algunos ataques con olor a gol. Faltó la puntada final, pero estaba
cerca.
El empate vino por un penal. Cappelletti cruzó una
pelota de derecha a izquierda para la entrada de Charles Pérez. Lo bajaron
dos metros dentro del área y el árbitro acordó el penal. Lo pateó Canals con
toda la bronca, fuerte y al medio. El inexperto arquero que reemplazó a Chilavert
nada pudo hacer.
Con el empate creció el aliento de la tribuna y el
buen momento de nuestro equipo. Vélez estaba como borrado. Por eso vino el
segundo gol, después de varias situaciones peligrosas. Fue un despeje de Loeschbor
que recibió el Equi en campo rival. Se sacó la marca de encima y vio que Vitamina
picaba para el área y le mandó un medido pelotazo en profundidad. Sòlo frente
al arquero, nuestro número 20 definió con mucha clase con un remate cruzado
que fue inatajable.
Todo pintaba bien para Central, que estaba más cerca
del tercero que Vélez del empate. Pero en una jugada aislada, un remate desde
media distancia obligó a Tombolini a ceder un corner. Y nuevamente de pelota
detenida tuvimos que sufrir un gol en nuestro arco. Un baldazo de agua fría.
Central siguió siendo más que Vélez, desde allí hasta el final. Pero Vélez
recuperó su buena labor defensiva del primer tiempo, achicó los espacios e
hizo cada vez más difícil que los nuestros generen llegadas claras. Así y
todo Vitamina se perdió la victoria desde posición inmejorable, y también
Càmpora tuvo en sus pies un remate con posibilidad de conversión.
Algunos detalles. Seguimos sufriendo problemas defensivos
con las pelotas aéreas. Nos hicieron dos goles con pelotas detenidas enviadas
desde los costados.
Nos gustó el Ezequiel del segundo tiempo, haciendo
un fútbol más veloz y más práctico, gambeteando menos y buscando más rápido
al compañero bien ubicado. Nos gustó el Cappelletti del segundo tiempo, que
explotó los espacios que dejó Vèlez. Nos gustó, como siempre, la generosidad
del Rafa y el esfuerzo de Daniel Quinteros. Nos gustó Charles Pérez, bastante
bien en la defensa y mandándose al ataque con oportunismo y llegando hasta
el fondo. De los que entraron, Càmpora cumplió mejor que otras veces. Encontró
espacios y se movió con tino, entrando en juego con frecuencia. Los otros
dos estuvieron poco en el terreno. Vespa no produjo nada destacable y Marcelo
Quinteros, en muy pocos minutos de presencia, corrió bastante y hasta se ganó
una amarilla.
Pero también hay cosas que no nos gustaron. El trabajo
defensivo en las pelotas aéreas sigue teniendo falencias. Por otra parte Canals
no tuvo la precisión en la marca de otros partidos, seguramente porque la
lesión que sufrió la semana anterior en un pie no estaba totalmente recuperada.
El flanco derecho (Marra-Cappelletti) fue bien explotado por Vélez en el primer
tiempo. Por ese lado produjo sus pocas jugadas de ataque. De Bruno es un chico
habilidoso, que en los primeros minutos del partido intentó acompañar a Ezequiel
en una labor promisoria de enganche, pero con el correr de los minutos fue
cayendo en la desorientación y hasta cometiendo ingenuidades producto de su
poca experiencia en primera. Tombolini, que tan buena impresión dejó en Chile,
esta vez dejó muchas dudas, en especial en los goles. Bauza le aseguró dos
partidos más en primera antes de decidir quién seguirá como titular, de modo
que todavía tiene chance para recuperar su imagen.
Un párrafo para el novel árbitro Pompei. Se dejó sobrar
de entrada por Chilavert, que lo conversó, le protestó, le discutió y perdió
tiempo en cada intervención. Siguió el juego de cerca pero muchas veces se
equivocó en las decisiones. No influyó en el resultado final, pero sí en el
trámite del partido, que por momentos fue áspero y nervioso. Esperemos que
mejore, porque recién empieza en el círculo superior.
LA POLICÍA CUIDA NUESTRA SALUD
En el vallado de Cordiviola del lado de Regatas, el
cacheo policial fue más intenso que nunca. Vivimos algo para nosotros inédito.
Nos hicieron arrojar el encendedor a una pila que fueron engrosando otros
fumadores antes que nosotros. Y nos obligaron a reducir la cantidad de cigarrillos
que habitualmente consumimos en los partidos, porque había pocos que tenían
fuego y no era cuestión de dejar de ver el partido para ir a pedir auxilio
ígneo. De alguna manera, los hombres de azul cuidaron nuestra salud pulmonar.
Pero la anécdota principal viene ahora. Nos sacaron
los encendedores (¿algún uniformado tendrá un kiosco?) por una orden del Comisario
Gambacurta, que entiende que estos pequeños artefactos son proyectiles casi
mortales, según nos dijo un guardián del orden durante el curioso procedimiento.
Lo que no nos dijeron es que iban a permitir que en
la tribuna popular de Génova, donde estaba la pequeña hinchada de Vélez, les
permitirían introducir una gran cantidad de palos que llovieron en el segundo
tiempo sobre quienes estaban en la bandeja inferior, produciendo un desbande
impresionante.
De modo que el próximo partido no llevaremos encendedor,
pero tal vez llevemos un palo.