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Boca 3 - Central 1

Merecimos más

 

 

 

 

- 04.10.2001

 

Central perdió 3 a 1 en la Bombonera. A la luz de los noventa minutos en su totalidad el resultado se puede justificar. Pero analizando distintos episodios del partido, podemos imaginar un resultado distinto. Pero Central no tiene suerte, o no sabe pegar en los momentos oportunos.

 

Porque la primera parte del partido fue toda una sorpresa. Central se plantó en mitad de cancha con mucha presión y quitándole la pelota a Boca. Lejos de Tombolini. Cortando el circuito que pueden entablar Riquelme, Gaitán y Delgado. Tanto fue así que las dos primeras llegadas del partido fueron canallas. La primera un centro tibio del Torpedo y la segunda un tiro de Rivarola que devolvió el arquero y el remate de Pizzi que se estrelló en el poste.

 

Recién a los quince minutos fue la primera llegada de un Boca desorientado y con poco fútbol, que obligó a un esfuerzo de Tombolini para echar la pelota al corner. Y dos minutos más tarde, Walter Gaitán, marcado "desde lejos" en esta ocasión, maniobró con mucha clase en el borde del área, dejando en el suelo a varios defensores canallas y sacando un zurdazo muy preciso que se convirtió en el único gol del primer tiempo.

 

Central no bajó los brazos. Siguió dominando la zona media y siguió gestando algunos ataques. Pero sin lastimar. Mayormente centros sin consecuencias o algún remate desde fuera del área. La jugada distinta fue una mandada del Torpedo por la izquierda, el remate demasiado cerrado contra la línea de fondo y la pelota que dio en la parte de afuera de la red.

 

En el segundo tiempo las cosas cambiaron. Bianchi les debe haber dado una buena lavada de cabeza a los de Boca, porque salieron a pelear la mitad de cancha como no lo habían hecho en el primer tiempo. Y se hicieron de la pelota y comenzaron a acercarse al arco canalla. Tuvieron varias oportunidades pero el gol lo hizo Central. Fue el único remate al arco que hicieron los canallas en todo el segundo tiempo, por un tiro libre desde la izquierda servido por Rivarola y empalmado de una por el Torpedo en el medio del área.

 

Después fue todo de Boca. Central estaba mal parado en el medio y la línea de fondo comenzó a dar ventajas. Porque había demasiada distancia entre los defensores y el arquero. Porque Boca tiene dos lanzadores notables como Riquelme y Gaitán. Porque los canallas no lograban enhebrar jugadas de peligro. Porque los nervios desordenaron cada vez más a nuestros pibes. Y porque los locales aprovecharon con mucha sapiencia los claros que se produjeron para el contraataque.

 

Los primeros quince minutos del partido fueron una grata sorpresa, porque Central dejó de ser mezquino, planteó el partido de igual a igual y le quitó la pelota a Boca. El gol de Gaitán fue un baldazo de agua fría, pero así y todo los nuestros no bajaron los brazos. En el segundo tiempo, Central se desdibujó. Tal vez los pibes se dieron cuenta de su propia impotencia. Y Boca, con mejor predisposición que en el período inicial, leyó perfectamente la situación y supo cómo definir el resultado. Fue superior y por eso justificó la victoria.

 

La conclusión es que Jota Jota está entrando en la onda. Prefirió a los pibes en lugar de la veteranía de Vespa y Canals, que por lógica debería ser importante, pero que no lo ha venido siendo porque los orientales andan torcidos en este "Apertura". Y el otro veterano que juega, Pizzi, tampoco las tiene todas consigo. Por ahí está el drama de Central, ya que es una exigencia demasiado grande esperar que chicos con un puñado de partidos en primera jueguen en el nivel de profesionales hechos y derechos. Así y todo, hay que ponderar a Muñoz Mustafá, a Pirulo Rivarola, a los Quinteros, a De Bruno, al Torpedo, no porque sean perfectos ni cosa por el estilo. Hay que ponderarlos por la garra que ponen en cada acción. Son frutos inmaduros pero que están al caer. A medida que acumulen partidos, que se encuentren en la cancha para tocar y desmarcarse, que reciban y apliquen los consejos de los que saben, podemos esperar mejor juego colectivo, más profundidad y más goles. No decimos esto como consuelo por otra derrota. Más bien es una esperanza a la que nos aferramos y que esperamos se cumpla. No queremos, dentro de algunos meses, estar penando por los promedios