Si todo el partido hubiese sido como el primer tiempo, estaríamos
no solamente preocupados sino también enojados. No por haber perdido, porque
perder en La Plata está dentro de lo posible. Y uno a cero no es un resultado
vergonzoso. Estaríamos preocupados y enojados por la actitud de Central, que
de ser un equipo conservador (como lo venimos puntualizando en esta era López)
pasó a ser un equipo mezquino. En todo el primer tiempo no hicimos una jugada
dentro del área adversaria. Apenas algunos remates desde larga distancia.
Nos dio la impresión que los marcadores de punta (Muñoz Mustafá y Mariano
González) tenían terminantemente prohibido cruzar la línea de mitad de cancha.
De los marcadores interiores ni hablar. Los volantes laterales tampoco gravitaron
demasiado. Vespa no está en su mejor nivel en este torneo, y Pirulo fue controlado
muy de cerca por los defensores pinchas.
Central, jugó la etapa inicial pensando solamente en presionar
a Estudiantes, en no dejarlo hacer, en mantener bien rígido el esquema de
las dos líneas de cuatro, y en seguir confiando en la buena estrella que hasta
ese momento había permitido apenas tres goles en contra en seis partidos.
Pero la buena estrella permitió el cuarto gol, que sería el único de la tarde
y por ende la tercera derrota canalla en el "Apertura".
El segundo tiempo fue totalmente distinto. No solamente
por la inclusión de Luciano de Bruno en lugar de Vespa. Lo queremos aclarar
perfectamente, porque no queremos que este pibe tenga que soportar en el futuro
todo el peso de los rendimientos buenos, regulares o malos que pueda tener
el equipo. Su inclusión fue un éxito, no cabe duda, porque resultó ser protagonista
de las principales jugadas que enhebró Central. Que tuvo varias posibilidades
de empatar (aunque Estudiantes también tuvo las suyas para aumentar la diferencia).
Lo cierto es que con De Bruno en la cancha Central fue otro
equipo. Por la actitud, fundamentalmente, porque el resto de los protagonistas
fueron los mismos del primer tiempo. Por la izquierda se formó una pequeña
sociedad entre el Torpedo y Pirulo. Y por la derecha Luciano tuvo el valioso
aporte de Muñoz Mustafá, que una y otra vez se fue arriba, aportando una cuota
de fútbol que no tuvo en el primer tiempo porque, como dijimos, parecía que
tenía prohibido cruzar la línea intermedia.
Estudiantes se sorprendió con el nuevo esquema canalla y
por eso tuvimos varias oportunidades de gol. Después, con el correr de los
minutos, Craviotto también aportó algunos cambios, dándole más marca a su
medio campo con la salida de Osorio, y el partido volvió a equilibrarse.
De la derrota, pues, nos quedan algunas enseñanzas valiosas.
Ante todo, queremos señalar que estamos de acuerdo con el criterio de Jota
Jota de que los equipos hay que armarlos de atrás hacia adelante. Lo de atrás
más o menos vino funcionando, pero lo de adelante hasta ahora fueron casi
siempre arrebatos individuales. Hasta la goleada que le hicimos a Huracán,
porque allí aprovechamos los huecos que produjo el técnico Piazza sacándolo
a Moner para definir un partido que íbamos ganando ajustadamente hasta ese
momento.
Lo que queremos señalar y ponderar es que Central puede.
Lo demostró en los primeros quince o veinte minutos del segundo tiempo. Si
se mandan arriba los laterales, los relevos a cargo de los volantes nos pueden
poner a cubierto de eventuales contragolpes. Es una cuestión de actitud, de
trabajo y de confianza. De entrada habrá errores, pero seguramente los muchachos
se irán afianzando y mecanizando con el correr de los partidos. Y llegará
el momento en que deberán buscarse otras sorpresas, reteniendo a los laterales
y desenganchando a algún marcador central o algún volante defensivo. Todo
es cuestión de animarse y de trabajo en la semana. Y Jota Jota deberá, ahora,
asumir el desafío de arriesgar cada vez un poquito más, porque queremos ser
protagonistas, porque nuestros jugadores necesitan cotizarse en el plano nacional
e internacional, y porque el sueño de todo canalla es formar un equipo capaz
de pelear de igual a igual cualquier campeonato.
Las expulsiones de Mariano y Luciano son una complicación
para el técnico, pero por ahí se puede aplicar el artículo 225 para que Jota
Jota pueda utilizar al menos a uno de ellos contra Banfield, dado que tenemos
un jugador en el Sub-17. Por otra parte, en la semana sabremos si Cetto y
Arriola están en condiciones de volver, lo que en caso positivo compensaría
la ausencia de los expulsados en La Plata.
Faltan trece fechas. Queremos un central más protagonista.
Que no se meta tanto atrás y que los jugadores sean simplemente dinámicos,
concentrados e inteligentes para atacar. Hay que empezar de a poquito, porque
se puede. Con pelotazos solamente no es fácil encaramarse en la tabla de posiciones.
Confiamos en que Jota Jota crea lo mismo que nosotros. Y se anime.