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La Ficha del partido

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El árbitro del encuentro

Huracán 0 - Rosario Central 4

Goleada canalla que tranquiliza a todos

 

- 09.09.2001

Por Guillermo Fechenbach

 

Ganamos 4 a 0 con toda justicia.  Tal vez la diferencia entre los equipos no sea tan exagerada.  Tampoco el trámite del partido.  Pero ahí está, justamente, el mérito de Central.  Porque Huracán venía muy mal (no había ganado en este torneo) y no queríamos ni debíamos ser el “Pato de la Boda”.  Si perdíamos, el problema se venía encima de los nuestros y se salvaba Piazza de la hoguera.  Con la victoria, Central mostró que tiene más que Huracán, que Piazza no da pie con bola (renunció después del partido) y que Jota Jota está conociendo mejor a sus dirigidos y logra explotarlos en lo que mejor puede aportar cada uno.

 

Los primeros minutos fueron “de estudio”, como dicen los que comentan boxeo.  Huracán procuró siempre el juego corto, con desmarque, con volantes y delanteros juntándose para llegar por el medio.   Central buscó más por las puntas, pero los dos tardaron bastante en generar jugadas de peligro.

 

El primero en avisar fue el canalla, con un derechazo de Quinteros desde larga distancia.  Poco después el Torpedo se apuró en rematar cuando levantando la cabeza pudo haber tomado una decisión más positiva.  Pero ojo que era un ida y vuelta, con mucho ritmo, con más llegada que en partidos anteriores (tanto nuestras como de los rivales), aunque con poca precisión porque siempre hubo mucha marca.

 

No se habían acallado los lamentos de los hinchas de Huracán por una gran sacada al corner del Rifle en un chutazo impresionante de Ortiz, cuando vino el gol de Central.  Fue un acierto de Arias picando velozmente por la derecha, mirando el panorama y mandando un centro atrás,  justo para el olfato de gol de Pizzi.  Juan la cabeceó superando a dos defensores que llegaban para cerrar, enloqueciendo a los hinchas canallas que concurrieron a la popular de la Quema.

 

Después hubo que aguantar la reacción de Huracán.  Que tuvo mucha voluntad, poco fútbol y nada de precisión.  Así y todo, por empuje, produjeron algunas situaciones de riesgo.  Cuando nuestros defensores resultaron superados, apareció el oficio de Hernán Castellano, que casi sin errores se encargó de dar tranquilidad a sus compañeros y a la hinchada.  En contragolpes aislados, Central también hizo lo suyo y avisó que en cualquier momento podía aumentar.

 

El segundo acto no fue muy distinto.  Huracán anduvo cerca del empate, pero mala puntería y el Rifle mantuvieron el resultado.  Sobre el cuarto de hora Piazza sacó a Moner para incluir un delantero.    Lejos de aumentar las posibilidades de empatar del Globito, esta modificación benefició al canalla.  Porque Federico Arias encontró más libre que nunca el sector derecho y por ahí el Torpedo definió el partido.  Primer rematando al arco de zurda, obligando a Ríos a dar un rebote que cayó justo en los pies de Pizzigol.    Y un rato más tarde con una asistencia formidable para Mariano González, que cargaba solito por el medio del área.

 

Con el tres a cero estaba todo definido.  Huracán luchó con vergüenza hasta el final, pero con poca convicción y menos orden.  Todos los intentos fueron tibios.  Terminaron con remates defectuosos o con aciertos de Castellano y los defensores.  Y si algo faltaba era el cuarto gol, en otro contragolpe, cuando ya no estaban en la cancha ni Pizzi ni Arias.  Le tocó al debutante Delgado aprovechar una pelota larga que vino desde el fondo auriazul, en medio de la desorientación de un Huracán que ya no tenía otra aspiración que esperar la terminación del partido.

 

Como dijimos al principio.  Central no quería ni debía perder, por los problemas que arrastraba Huracán. En este sentido, cumplió.  En cuanto al juego desplegado, se notó mejoría ofensiva, claro que a favor de ventajas que otorgó Huracán y que pueden encontrarse a menudo jugando de visitante.

 

Atrás todavía tenemos problemas, que solamente el tiempo podrá ir corrigiendo. Tengamos en cuenta que los de la línea de fondo son todos pibes.  Tres de ellos con apenas un puñadito de partidos en primera, lo que justifica equivocaciones, inocentadas o distracciones.  Cuando termine la temporada, recién podrán estar con el mínimo de experiencia necesaria para jugar sin la carga de intranquilidad que produce la presión de la hinchada y de la prensa.

 

Otra conclusión es que el técnico está conociendo, de a poquito, las características de los jugadores.  Arias fue muy bien explotado.   Rivarola es, por ahora, el mejor carrilero que puede encontrarse por izquierda.  Erroz, volante defensivo, cuanto más a la derecha juegue, mejor para él y para el equipo.  Menos pelotazo y más desborde por los costados parece una fórmula más positiva, en la medida que no encontremos los hombres adecuados para desequilibrar con juego corto, al toque y en profundidad. 

 

También quedó en claro que si bien Arriola puede cumplir un papel importante en el equipo, su ausencia no se sintió para nada en esta oportunidad.  El Tom, en definitiva, jugó apenas 45 minutos en cinco fechas, de modo que por ahora se lo debe considerar como uno más del plantel.  De ninguna manera un titular imprescindible, aunque sí una variante interesante y oportuna cuando haya que desequilibrar esos partidos tan cerrados en el mediocampo.

 

Finalmente celebramos el retorno de Hernán Castellano.   Porque es un canalla de ley y porque mostró capacidad y seriedad en el arco.  Fue un acierto su reincorporación al equipo.