Central
1 - Talleres 0
Tampoco
nos creamos que Central fue una sinfónica en este comienzo del segundo tiempo.
Nada de eso. Simplemente mostró más movilidad, abrió más el frente de ataque,
tuvo dos carrileros con llegada hasta la línea final y generó un puñadito
de jugadas con más profundidad que en la primera parte. Hasta que vino el
gol de Pirulo, con la valiosa colaboración de Cuenca, uno más de los muchos
arqueros vernáculos que sufren demasiado con los centros desde los laterales.
Pasada
la media hora hubo otro cambio procurar para asegurar el resultado. Un volante
de refresco (Marcelo Quinteros) reemplazó a Mariano González, que tuvo una
tarde muy poco feliz, en las dos posiciones que ocupó. Con esta modificación
otra vez bajó Pirulo a la línea de los defensores, tratando de reforzar el
cerrojo intentado por López para evitar el empate de los cordobeses.
Jugando
con este esquema de Jota Jota, Marra y Charles Pérez, por poner ejemplos que
podrían incluir a Gerbaudo, Cuberas, etc., seguramente no hubieran recibido
tantas críticas o insultos como escuchamos en el primer semestre de este año.