| Síntesis | |
| Rosario Central | Gimnasia y E. |
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5
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2
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| Castellano | Olave |
| Ferrari | G. Noce |
| Talamonti | San Esteban |
| Díaz | Goux |
| Papa | Pautasso |
| M. Quinteros | Sanguinetti |
| D. Quinteros | González |
| Pino | Choy G. |
| Sánchez | Madrid |
| Mandra | Lobos |
| Figueroa | Enría |
| DTs | |
| C. L. Menotti | C. Ramacciotti |
| Estadio | |
| Gigante de Arroyito | |
| Árbitro | |
| Roberto Ruscio | |
| Cambios | |
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69' Delgado x Figueroa |
71' Arce x Noce |
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78' Barros Sch. x Pino |
71' Castillo x Choy G. |
| 84' Brusco x Pautasso | |
| Incidencias | |
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Amonestados: (GyE): 12' Noce y 54' Madrid |
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| Goles | |
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24' Goux (e.c.) 49' Ferrari (p.) 73' Mandra 87' Delgado 95' Barros Sch. |
5' Madrid 72' Arce |
Rosario
Central 5 - Gimnasia 2
Fue un partido raro. Mal jugado. Pero con el ingrediente de muchos goles, de situaciones cambiantes, de dudas importantes y de final imprevisible. Pero, por suerte, prevaleció el fútbol, sobre una propuesta meramente defensiva que trajo desde La Plata el equipo de Gimnasia y Esgrima. Le costó mucho a Central fabricar la victoria, pero la obtuvo legítimamente, y con los minutos finales a toda orquesta, convirtiendo en goleada un trámite que hasta quince minutos antes del final podía desembocar en cualquier resultado.
Lo decíamos hace siete días cuando comentábamos la victoria frente a Lanús: no siempre íbamos a encontrar tantas ventajas para que nuestros hombres más hábiles pudiesen mostrar todas sus virtudes. Y pasó contra Gimnasia, que salió a correr a muerte para anular a los que crean y ejecutan en Central. Presión, anticipo, sacrificio, ocupación de los espacios, relevos, asistencias, todo junto en un esfuerzo titánico que por momentos desorientó totalmente a nuestros chicos. Y nunca mejor aplicado el término “chicos”, porque tengamos en cuenta que hay una gran cantidad de jóvenes con poca experiencia, que debieron someterse al juicio de más de 30.000 canallas vociferantes y entusiastas, que pensaban en la repetición de un show como el de siete días atrás.
Gimnasia
logró el primer gol del encuentro a los cinco minutos, tomando un poco distraídos
a nuestros defensores. Fue un golpe duro y costó remontarlo. Porque los
visitantes redoblaron esfuerzos, cortaron cualquier circuito de circulación
de pelota que intentaron los canallas más hábiles y se ocuparon de que el
cordobés Olave no tuviera demasiados apuros. Un par de remates desde larga
distancia fue lo máximo que pudieron hacer los nuestros, ante el despliegue
defensivo ordenado por Ramaciotti.
El empate fue una jugada desafortunada de ellos. Pino mandó un centro llovido sobre el área, Goux pretendió rechazar, el arquero salió insólitamente para quedar a mitad del camino, y el cabezazo del defensor salió directo hacia atrás, sacudiendo los piolines en medio del desconcierto de todo el estadio. Un gol que, promediando la etapa, traía tranquilidad a los nuestros y servía para empezar de nuevo.
Sin embargo, la propuesta de Gimnasia no cambió. Y el partido tampoco. Se hizo trabado, por momentos aburrido, con muchos roces, con muchas interrupciones, aunque -afortunadamente- con bastante lealtad dentro de la pierna fuerte que pusieron los platenses. Así se fue el primer tiempo, en el que Central dejó bastante que desear, porque no encontró la forma de superar la celosa y esforzada marcación que recibió.
Apenas
comenzado el segundo tiempo vino el segundo festejo canalla. Ruscio cobró
un penal a favor de Talamonti, que corría la pelota en dirección opuesta al
arco y fue trabado por un adversario. Fue uno de esos penales que generalmente
no se cobra, pero el veterano árbitro esta vez dijo que sí. Pateó Ferrari,
abajo, a la ratonera izquierda, y superó la estirada oportuna de Olave, que
por poco araña el disparo del cuatro rosarino.
Pensábamos que al ir perdiendo, Gimnasia se soltaría un poco, abandonaría la marca pegajosa y buscaría con más gente el empate. No fue así. Continuó peleando la mitad de cancha, impidiendo a Central la tenencia de la pelota, haciendo lo que se llama “antifútbol” aunque -insistimos- sin apelar a violencia extrema, siempre dentro de los límites reglamentarios.
Si bien ya habían tenido un par de situaciones de gol, consiguieron el empate por una nueva distracción de los nuestros. Hacía instantes que Gimnasia había producido dos cambios simultáneos. Uno de los recién ingresados, Arce, pescó una pelota sobre la izquierda a la altura de la línea intermediaria y comenzó a desplazarse en diagonal. Nadie lo marcó, nadie le salió, y el hombre llegó hasta cerca de la media luna. Con toda comodidad remató hacia el arco, la pelota picó y superó al Rifle, poniendo el transitorio dos a dos.
Otra
vez a sufrir, pero por suerte duró poco. No mucho más de un minuto después,
una jugada brillante del cordobés Pino por la izquierda (quizás el primer
desborde claro que fabricó Central hasta ese momento) terminó con un excelente
centro que conectó Mandra con certero cabezazo. El ex-jugador de Chicago
cosechó sus primeros elogios desde que está en Central, por la forma en que
encaró y definió en esta jugada.
Este gol fue clave para el resto del partido. Gimnasia pareció sentir sicológicamente el contraste y ya no corría tanto y tan bien como antes. Los pibes de Central entraron a manejar cada vez más la pelota, ganando confianza y acercándose a Olave. Por eso no extrañó que el Chelito Delgado primero y el mellizo Gustavo después, llevaran el marcador a cinco, permitiendo que Central siga siendo el único puntero, con el 100% de rendimiento, doce goles a favor y tres en contra en las tres primeras fechas.
Como conclusión, queremos señalar que no hubo “dos equipos de Central distintos” de una fecha a otra. Hubo dos rivales distintos, y por eso los trámites resultaron totalmente opuestos. Central respetó las convicciones de su técnico, nunca bajó los brazos aunque fuese superado en movilidad por el adversario, aprovechó las oportunidades que se le dieron y jugó a matar o morir con una propuesta muy definida. El fútbol que pregona Menotti es así. Lo importante es que los pibes mantengan la confianza en sus fuerzas, asimilen las dificultades que les planteó Gimnasia y, junto con el entrenador, le encuentren la vuelta a los equipos que tienen como propósito primordial no dejar hacer, antes que producir fútbol.