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Síntesis
Lanús Rosario Central
1
6
Flores Castellano
García Ferrari
Ramón Talamonti
Eros Pérez Díaz
Romero Papa
Galván M. Quinteros
Carboni D. Quinteros
Galetto Pino
Rodríguez Sánchez
Bustos Montoya Mandra
López Figueroa
DTs
Mainardi-Gonz. C. L. Menotti
Estadio
Lanús
Árbitro
Rafael Furchi
Cambios

60' Iribarren x García

75' Arriola x Pino

60' Hoyos x Eros Pérez

75' Delgado x Mandra

  81' Erroz x Figueroa
Incidencias

Amonestados:
(RC): No hubo

(L): 9' Eros Pérez, 23' García, 44' López y 59' Ramón

Goles

24' Rodríguez

14' Ferrari (p)

32' Ferrari

57' M.Quinteros

66' Figueroa

80' M.Quinteros

88' Delgado

 

 

Lanús 1 - Rosario Central 6

¿Querían goles?  Central les dio el gusto

 

- 05.08.2002

¿Los periodistas querían más goles luego de la pobreza de la primera fecha, en la que se marcaron apenas diez?  El único equipo que se dio por aludido fue el canalla, que se despachó nada menos que con media docena en la luminosa tarde dominguera de Lanús.  Y dejó sentado -y esto lo afirmamos sin temor a equivocarnos- que Central (futbolísticamente hablando) no es menos que nadie y posiblemente superior a muchos. Esto no significa que ya veamos a un Central campeón ni cosa que se parezca, porque sabemos que el fútbol tiene muchos imponderables, que se puede pasar del cielo al infierno de un domingo a otro y que nadie tiene la verdad absoluta en un deporte que por ser colectivo (once contra once) tiene muchos factores condicionándolo.

Por otra parte, el seis a uno puede tener como causa una creciente confianza en sí mismos de los jugadores que dirige Menotti y también la desorientación de los granates por la inesperada e intempestiva abdicación del Profesor Córdoba.  O que a los nuestros les salieron todas y a ellos ninguna.  O que las estrategias elaboradas por Central hayan sido más efectivas que las preparadas por el técnico interino local.  O que prevaleció una buena preparación física de los nuestros en contraste con cierta falta de velocidad de los locales. O una mezcla de todas estas posibilidades. 

Solamente los próximos partidos dirán hasta qué punto podemos estar esperanzados en llegar a mitad del año próximo alejados de la zona peligrosa, en la medida que comprobemos que lo visto en Lanús se puede repetir (no con tantos goles, obviamente) en las fechas sucesivas.  Arrancar un campeonato ganando los dos primeros partidos es un estímulo importante y suponemos que esto motivará a jugadores, cuerpo técnico y dirigentes para estrechar esfuerzos, superar contrariedades y encarrilar no solamente al fútbol sino a toda la institución en una senda de recuperación.

Pasando a lo futbolístico, las cifras están diciendo con claridad lo ocurrido en el campo de juego. Tras diez minutos bastante anodinos (salvo una jugada al principio que si bien terminó en gol de Lanús estaba anulada previamente por posición adelantada), Central comenzó a prevalecer en la tenencia de la pelota.  La filosofía de Menotti es clara: en la medida que sus equipos tengan el balón, los rivales no pueden llegar al gol.  A veces uno se pone nervioso, porque observa que la pelota circula sin ton ni son, muchas veces hacia atrás y no pocas arriesgando demasiado cerca del área defensiva.

Contra Lanús las cosas fueron distintas.  Porque hubo variantes en la administración de la pelota. Se cambió de ritmo. Se despegaron laterales y volantes.  Hubo llegadas sorpresivas, que dejaron desarmados a los defensores granates.  Que dicho sea de paso, fracasaron totalmente en las marcas, sin presionar, sin anticipar, dejando recibir a los nuestros con bastante comodidad.  Y como Central tiene jugadores bien dotados, llegó con frecuencia a situaciones de gol y tuvo la suerte de convertir la mayoría, cosa que no siempre ocurre en el fútbol.

Algunos de los goles fueron de una factura notable, como por ejemplo el segundo y el tercero.

Observemos que un volante que no suele llegar mucho en jugadas de ataque (Marcelo Quinteros) logró dos goles.  Que Paulo Ferrari también convirtió dos, aunque uno de penal.  Que Vitamina se movió con mucha soltura y aguantó los noventa minutos.  Que, en contraposición a lo ocurrido contra San Lorenzo, esta vez Central aprovechó mucho más el flanco derecho para atacar (vía Ferrari, Marcelo Quinteros y Vitamina) que el izquierdo, donde en el Gigante habían tenido mucha actividad el cordobés Pino, Papa y Mandra.  Pero lo importante fue la actitud y la concentración de nuestros muchachos.  Que esta vez, entre toque y toque, encontraron la explosión ofensiva que tantas veces reclamamos, ya en la era Menotti como en la del anterior técnico.

No queremos excedernos en elogios porque tal vez no volvamos a encontrar un rival que concediera las ventajas que dio Lanús.  Conocemos que en nuestro fútbol, en especial cuando somos locales, los equipos denominados “chicos” se defienden a muerte, marcan en toda la cancha y festejan el cero a cero, como sin duda puede ocurrir el próximo domingo cuando venga Gimnasia al Gigante. También admitimos que hubo errores, por ejemplo en las pelotas aéreas que Lanús mandó sobre el área canalla, donde nuestros defensores fueron superados varias veces por los cabeceadores granates.  Pero de todas formas, es justo que en este momento festejemos una victoria holgada, merecida, vistosa y promisoria.  Estamos punteros solos, mostramos “jogo bonito” y comenzamos a remontar la empinada cuesta de la tabla de promedios.  No es poco.