| Síntesis | |
| Olimpo | Rosario Central |
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2
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0
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| Vivaldo | Castellano |
| Marra | Ferrari |
| Laspada | Talamonti |
| Medina | Díaz |
| Tavio | Papa |
| Martínez | M. Quinteros |
| Fernández | D. Quinteros |
| Mannara | Pino |
| Más | Sánchez |
| Abaurre | Mandra |
| Carrario | Figueroa |
| DTs | |
| Falcioni | C. L. Menotti |
| Estadio | |
| Roberto Caminatti | |
| Árbitro | |
| Horacio Elizondo | |
| Cambios | |
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64' Aguirre x Carrario |
45' Arriola x Sánchez |
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71' Desagas- tizabal x Más |
45' Gvo. B. S. x Pino |
| 90' González x Fernández | 52' Delgado x Mandra |
| Incidencias | |
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Amonestados: (O): 31' Fernández |
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| Goles | |
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11' Medina 16' Abaurre |
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Olimpo
2 - Rosario Central 0Se había creado un clima demasiado triunfalista en torno a nuestro equipo. Las tres victorias logradas en el comienzo del “Apertura”, la necesidad de aferrarse a algo optimista en medio de tantas penurias que sufrimos los argentinos, más la prédica exagerada de buena parte del periodismo, hicieron creer a la grey canalla que contábamos con un equipo fuera de serie, capaz de agregar sin mayores penurias una nueva estrella a nuestro escudo auriazul. No menos de tres mil rosarinos viajamos a Bahía Blanca, la mayoría convencidos de que la “Nueva Sinfónica” daría un concierto espectacular.
Lamentablemente no fue así. En esta columna que redactamos cada domingo a la noche, con todo nuestro corazón canalla, procuramos sin embargo de ser realistas. Les dijimos hace una semana que el partido con Gimnasia, hasta quince minutos antes del final, lo podía haber ganado cualquiera. Les dijimos también que no siempre encontraríamos las facilidades que nos dio Lanús. Una semana antes también habíamos expresado que Central no es menos que nadie y más que muchos, pero de ahí a creernos los mejores de todos, hay una distancia bastante grande. Porque somos concientes, y también está escrito, que la mayoría de nuestros jugadores son jóvenes que no tienen experiencia suficiente en primera división, pese a lo cual muestran coraje y desenfado para buscar el fútbol que pretende Menotti.
La
derrota de Bahía Blanca no debe ser dramatizada. Todo lo contrario. Debe
ser capitalizada como una experiencia que hay que evitar se repita. Porque
Olimpo, que esta vez nos ganó, no es más que Central. Tiene hombres que llevan
muchos años transitando el fútbol profesional. El técnico está buscando armar
el equipo lo mejor posible y en este partido introdujo varios cambios con
relación a las formaciones que no habían podido ganar en lo que va del certamen.
Se le dio porque tuvo la suerte de resolver el pleito en poco más de quince
minutos, consiguiendo dos goles, uno de ellos con suerte, el otro a favor
de una marcación defectuosa de los nuestros.
Encontrarse 0-2 tan temprano no es fácil de asimilar. La presión sicológica aumenta, el temor a equivocarse precipita errores, el afán de hacer cosas importantes a veces termina en equivocaciones infantiles, el rival aprovecha para “ensuciar” verbalmente y con pequeñas canchereadas para aumentar la aceleración mental de los pibes, todo eso unido a un terreno de juego resbaladizo por la lluvia, y -vamos a lo estrictamente futbolístico- la persistencia de algunos defectos que ya puntualizamos en comentarios anteriores.
Que
Central buscó descontar está fuera de toda discusión. Que hasta tuvo algunas
oportunidades para lograrlo, también es cierto. En los primeros diez minutos
del segundo tiempo, tal vez porque Olimpo no tenía instrucciones para controlar
debidamente a los ingresados Arriola y Barros Schelotto, Central realizó su
mejor producción, con algunas paredes interesantes merced a la habilidad del
Tom. Pero los bahienses superaron el chubasco, se replegaron un poco en
el terreno, ajustaron las marcas y todo volvió a ser parecido al primer tiempo.
Central con muchas ganas y pocas ideas. Repitiéndose en los pases laterales
y terminando las prolongadas jugadas con un pelotazo, generalmente en forma
de ollazo, que no traía consecuencias.
No queremos emplear un discurso del siglo pasado, cuando se decía que “hay que jugar con los wines bien abiertos”. Ya no hay wines en el fútbol actual. Pero, sin embargo, nos parece necesario aprovechar los laterales de la cancha para intentar algún desborde. Central no lo hizo. Ferrari se frena cuando llega a tres cuartos de cancha. Pappa siempre encara la diagonal. Ningún volante llega por afuera. Ni siquiera el Mellizo, que puede y debería hacerlo. Esto facilita la labor defensiva del adversario, que en este caso, con hombres corpulentos y atentos, se las arregló para que Vivaldo no tuviese demasiados problemas.
En
materia defensiva, Central, como todo equipo de Menotti, también tiene sus
problemas. Fundamentalmente en la mitad de cancha, donde solamente Daniel
Quinteros tapó todo lo que pudo. En esa zona prevaleció la gente de Olimpo,
que recuperó bastante y administró con inteligencia, a favor de la poca presión
que ejercieron los nuestros. El primer gol de Olimpo fue mala suerte, porque
el potente remate de Medina se desvió en Marcelo Quinteros y descolocó al
Rifle. Pero el segundo gol fue producto del desorden defensivo. Tres defensores
canallas que estaban en el área persiguieron infructuosamente a Carrario,
que corrió un pelotazo llegado desde lejos. El cordobés, en lugar de intentar
la individual, la dejó cortita para el ingreso de Abaurre, libre de marca,
quien fusiló con toda comodidad a Castellano. Muy inteligente Carrario y
muy ingenuos los nuestros, que marcaron como en el potrero, olvidándose que
el fútbol es un juego colectivo.
A manera de epílogo, nuestra recomendación es no desesperarse. Es la primera derrota y quisiéramos que fuese la única del torneo, pero somos realistas y sabemos que puede no serlo. Así como ganamos tres partidos al hilo, también tenemos que pensar que podemos ganar muchos partidos más. Pero creernos los mejores, creernos los seguros campeones, eso no. Por experiencia, sabemos que los equipos que entrena Menotti tienen estos altibajos propios de una propuesta que no especula y que quiere dar un espectáculo agradable a los espectadores. Paso a paso, como dijo Mostaza Merlo. Sumemos puntos. Necesitamos por lo menos 60 en la temporada para zafar del descenso. Si además podemos estar pellizcando algo más importante, bienvenido sea. Por ahora, pensemos en cómo ganarle a Racing. No es poco.