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Síntesis
Rosario Central Racing
4
0
Castellano Campagnuolo
Ferrari Tambussi
Talamonti Maidana
Díaz Ubeda
Rivarola Bedoya
M. Quinteros Marchant
D. Quinteros Bastía
Pino Romero
De Bruno Peralta
Delgado González
Figueroa Pavlovich
DTs
C. L. Menotti O. Ardiles
Estadio
Gigante de Arroyito
Árbitro
Rafael Furchi
Cambios

62' Arriola x De Bruno

 

62' Gvo.B.Sch. x Pino

66' Bellosos x Marchant

74' M.González x Rivarola  
Incidencias

Amonestados:
(RC): 13' Talamonti, 71' Gvo.B. Schelotto, 76' Ferrari

(R): 24' Tambussi, 33' Campagnuolo, 43' Ubeda.

Expulsado:
(R): 87' Maidana

Goles

35' Ferrari (p)

45' De Bruno

61' Delgado

76' Figueroa

 

 

 

Rosario Central 4 - Racing 0

Cuatro a cero... y se quedaron

 

 

- 26.08.2002

Los canallas recuperamos la alegría.  Y con goleada.  Veníamos de una semana difícil (también Racing, que había sido vapuleado en el clásico de Avellaneda disputado en Núñez).  Nuestros muchachos superaron con mucha voluntad y convicción el mal momento vivido en Bahía Blanca.  Los de Marín y Ardiles, en cambio, parecen seguir en la confusión que produjo el alejamiento intempestivo de Merlo, el recambio de buena parte del plantel, la falta de adaptación al estilo que trata de imponer el britanizado entrenador repatriado, y la magra campaña que vienen realizando en este “Apertura”.

Los primeros minutos pusieron en evidencia que se trata de dos equipos que no pretenden especular, que no marcan a presión en la mitad de cancha y que tienen siempre más intenciones ofensivas que defensivas.  El juego comenzó parejo, hubo un par de situaciones en cada arco y en general todo fue transcurriendo sin muchas emociones.  Aunque se notaba, eso sí, mucha movilidad en Central de tres cuartos de cancha hacia arriba.  Seguramente porque se habló mucho de lo mal que se jugó contra Olimpo y porque los cambios introducidos (Rivarola, De Bruno y Delgado fueron titulares en lugar de Papa, Sánchez y Mandra) dieron una fisonomía distinta al equipo.  Se ocuparon mejor los laterales, Delgado mostró versatilidad para moverse por los distintos sectores del frente de ataque, y De Bruno tuvo algunos chispazos de mucha calidad y acompañó más que otras veces a los hombres de punta. 

De todas maneras, el buen trato que uno y otro equipo pretendía darle al balón no llegaba a traducirse en situaciones demasiado comprometidas para los arqueros.  Hasta que allá por el minuto 35 una mala entrega de Tambussi hacia su arquero encontró muy despierto a Figueroa, que corrió hacia la pelota con mucha confianza y llegó junto con Campagnuolo que se arrojaba desesperadamente a sus pies para evitar el remate.  Cayó el rubio, Furchi  -desde lejos-  dio penal, y Paulo Ferrari, tan sereno y preciso como en las ejecuciones realizadas en partidos anteriores, convirtió la jugada en gol. 

Con el uno a cero comenzó el crecimiento canalla y la desorganización de la academia bonaerense.  Central comenzó a ganar en confianza, a tener más la pelota, a hacer valer la habilidad de algunos de sus hombres (Pino, Delgado, De Bruno), mientras la visita se limitaba a esperar y evitar más caídas de su valla.  Apeló muchas veces a la ley del off-side, no siempre bien ejecutada, y eso motivó aún más a los nuestros. 

Se estaba terminando el primer tiempo y, oportunamente por cierto, vino la segunda conquista canalla.   De Bruno puso la puntada final, pero fue una jugada bien elaborada, que mostró la técnica individual de los nuestros superando los intentos defensivos del adversario.

Comenzó el segundo tiempo y era previsible un intento de reacción de Racing.  Lo hubo, pero fue tibio.  Daniel Quinteros en la mitad de cancha fue un verdadero frontón y no permitió la circulación de pelota que procuraba armar un desteñido Sixto Peralta.  Pasado el primer chubasco, que incluyeron algunos disparos poco efectivos de los blanquicelestes, Central retomó la iniciativa y controló más y mejor la pelota.  Sin prisa, sin pausa, con bastante desmarque y movimiento pese a la alta temperatura, fue desalentando a los jugadores racinguistas y mostrando una superioridad que se tradujo en el tercer gol, poco después del cuarto de hora, en una definición brillante del Chelito Delgado. 

Inmediatamente se produjeron dos cambios que ya estaban preparados antes del gol: Arriola y el mellizo Gustavo ingresaron por De Bruno y Pino, lo que señalaba que Menotti, pese al holgado 3 a 0, quería conservar el espíritu ofensivo del equipo.  Por eso vino el cuarto gol, anotado por Luciano Figueroa, y pudo haber habido más.  El calor, la serenidad, algunos off-sides y un poco de mala puntería no lo permitieron.  Pero hubo “oleeees” en abundancia, ya que Central se floreaba en el campo y Racing se sumía en la impotencia de no poder recuperar la pelota y menos intentar un repunte en el juego y en el marcador.

Sobre el final una nota desagradable, cuando Maidana, innecesariamente, golpeó a Arriola produciéndole una lesión sangrante  -de poca gravedad, por cierto-  cerca de un ojo, lo que motivó la expulsión del defensor.  El doce nuestro tampoco pudo volver a la cancha, porque  -según se nos explicó tras el partido-  no podía hacerlo por tener la camiseta manchada de sangre.

¿Qué no deja esta victoria por goleada?  Ante todo, la recuperación de la confianza en el plantel.  Luego, saber que el cuerpo técnico le está buscando la vuelta al equipo, introduce los cambios que hacen falta y procura que la idea futbolística de Menotti sea perfeccionada en los campos de juego a medida que pasan los partidos.  Y finalmente  -tal vez lo más importante- convencernos cada vez más que Central, futbolísticamente, no es menos que la mayoría, y posiblemente superior a muchos. 

De modo que podemos ir al clásico con la tranquilidad de saber que podemos ganarlo, aunque advirtiendo que enfrente vamos a tener un equipo que no va a dar ventajas en lo defensivo, que intentará controlar a cualquier precio (presión, anticipo, juego fuerte) a los más habilidosos de los nuestros, y que habrá que poner talento y voluntad para administrar la pelota con rapidez y precisión. Tenemos hombres apropiados para intentarlo, por más que el rival que viene también se jacte de tener una buena cosecha de puntos en la tabla.