| Síntesis | |
| Rosario Central | Vélez |
|
1
|
1
|
| Castellano | Sessa |
| Ferrari | Dudar |
| Talamonti | Fuentes |
| Díaz | Uglessich |
| Rivarola | Falcón |
| M. Quinteros | Ladino |
| D. Quinteros | Bustos |
| Pino | Gutierrez |
| De Bruno | Pérez |
| Mandra | Valdemarín |
| Figueroa | Nanni |
| DTs | |
| C. L. Menotti | Carlos Ischia |
| Estadio | |
| Gigante de Arroyito | |
| Árbitro | |
| Horacio Elizondo | |
| Cambios | |
|
65' Arriola x De Bruno |
45' Arias x Pérez |
|
73' Delgado x Mandra |
72' Gracián x Valdemarín |
| 84' Gvo.B.Sch. x Pino | 84' Domínguez x Gutiérrez |
| Incidencias | |
|
Amonestados: (V): 27' Fuentes |
|
| Goles | |
|
16' Ferrari (de penal) |
50' Valdemarín |
Rosario
Central 1 - Vélez 1
Estaba todo preparado como para una gran fiesta. El Gigante lucía como en sus mejores jornadas, con una multitud fervorosa que seguía celebrando la victoria lograda en el estadio municipal. Muchas banderas nuevas, dirigidas a los del tórax hipotérmico y a algún otro personaje de la fauna futbolera, una noche de clima agradable… pero la fiesta no pudo ser. Central y Vélez empataron en un gol y no nos podemos quejar del resultado. Porque en un partido bastante pobre en calidad, los nuestros no pudieron desplegar el juego atildado de otras jornadas.
Es que Vélez era un rival temible. Primero, porque venía invicto como visitante. Incluso sin goles en contra fuera de Liniers. Eso indica que no regala un metro de terreno. Que tiene un técnico -de la escuela de Carlos Bianchi- que sabe parar su equipo en la cancha y que especula con la posibilidad de que el local -por la presión de su hinchada- descuide sus espaldas para sorprenderlo y lastimarlo. En este sentido Central no se desordenó demasiado, pero en cambio -merced a la presión y la marca sufrida- tampoco pudo desarrollar un juego de toque y explosión, que es la receta que pregona Menotti y que en este partido se vio poco. Y una de las escasas ocasiones en que vimos una pared (de Ferrari descargando en Marcelo Quinteros) produjo el ulterior penal de Sessa a Pino que el propio Paulo convirtió en gol.
Iban
17 minutos y la esperanza era que Vélez se lanzara en busca del empate y Central
pudiera rematar el partido en algún contragolpe. Pero nada de eso ocurrió.
Siguió la marca dura en mitad de cancha, Ladino seguía anulando los esfuerzos
de Pino, que en otros partidos resultó fundamental para armar el juego ofensivo;
Figueroa y Mandra no encontraban la pelota; los laterales no encontraban huecos
para mandarse al ataque; y poco a poco Vélez fue controlando la situación,
aunque sin llegada. Tuvo, sí, algunos remates de larga distancia, con poco
peligro. En cambio, Central se perdió el segundo en forma increíble. Corner
desde la izquierda, Sessa que rechaza y De Bruno que cabecea con fuerza con
el arquero sin posibilidad de llegar. El que sí llegó fue Nanni, que estaba
defendiendo con motivo del corner y alcanzó a sacarla sobre la línea. Si
esa hubiese entrado, tal vez otro hubiera sido el trámite posterior.
Se fue el primer tiempo, mal jugado, con pocas emociones, y para el arranque del segundo apareció Federico Arias en la visita. Justamente le tocó al Torpedo, a pocos minutos de reanudado el partido, mandar un centro desde lejos, que cayó llovido sobre el área canalla. Nuestros defensores centrales estaban adelantados, el Rifle salió a interceptar pero no llegó, Rivarola trató de cerrar pero Valdemarín cargó con velocidad y cabeceó con mucha precisión para señalar el empate, que sería definitivo.
De
allí hasta el final hubo poco. Vélez mantuvo su orden y quitó espacios a
los canallas, que no encontraron la manera de producir jugadas profundas para
inquietar al Gato Sessa. Los cambios que introdujo Menotti no modificaron
el panorama. Ni Arriola ni Delgado pudieron cambiarle la cara al equipo,
que sufrió la falta de desborde y la impotencia de Figueroa y Mandra para
anticiparse a sus cancerberos cuando les mandaban algún pelotazo a dividir.
Hubiéramos querido un triunfo, pero no pudo ser. Tampoco estamos hablando de un fracaso, porque tampoco lo fue. Tenemos que asumir que el fútbol argentino actual es demasiado parejo, que no tiene estrellas desequilibrantes, y que cada partido hay que jugarlo y resolverlo de acuerdo a las circunstancias. En este caso, el sacrificado planteo de Vélez pudo más que la intención de toque y pelota al piso de los nuestros.
De cara al futuro, en especial cuando seamos locales, es evidente que Menotti deberá buscar variantes para sorprender a quienes vengan con un planteo especulador y de marca pegajosa. No hablamos de variantes de jugadores, porque esa es una decisión que debe tomar el cuerpo técnico que convive diariamente con ellos. Hablamos de variantes en la estrategia ofensiva, en los movimientos colectivos, en la búsqueda de sorpresa, en el cambio de ritmo imprevisto, en algún intento individual desequilibrante, etc.
Y como decíamos después de ganar el clásico, citando al ronco pensador con apodo de condimento, sigamos “paso a paso” y soñemos con ganarle a Colón. En el Gigante nos enteramos que el nuevo técnico sabalero será nada menos que Edgardo Bauza, que debutaría justo contra nosotros. Linda changa para el Patón con un equipo que viene de comerse siete goles. Y gran responsabilidad para los nuestros, que aunque perdieron la punta, tendrán que seguir demostrando que la ubicación que Central tiene en la tabla no es casualidad.
La Figura:
Daniel Díaz
Siempre aparece como el salvador en las jugadas que toman mal parados a nuestros defensores. En el gol de Vélez hubo varias desinteligencias, seguramente porque estaban más preocupados por el grandote Nanni que por Valdemarín. Y el “Cata” fue parte de esa responsabilidad. Pero en general “mandó” en el área y mostró calidad para salir jugando. Se nos ocurre que fue el mejor en un desempeño que en general no fue brillante, ya que Vélez cortó con inteligencia los circuitos futbolísticos de ataque que pudo haber intentado Central.