| Síntesis | |
| Boca | Rosario Central |
| 4 |
0 |
| Abbondanzieri | Gaona |
| Jerez | Ferrari |
| Schiavi | Carbonari |
| Burdisso | Talamonti |
C. Rodríguez |
Papa |
| Battaglia | Messera |
| Cascini | Herrón |
| Cagna | Gv B Schelotto |
| Iarley | E. González |
| Gm B Schelotto | Mauro Poy |
| Tévez | Belloso |
| DTs | |
| C. Bianchi | Miguel A. Russo |
| Estadio | |
| Alberto J. Armando | |
| Árbitro | |
| Héctor Baldassi | |
| Cambios | |
| 71' Donnet x Iarley | 64' P.Sánchez x E.González |
| 80' Villareal x Cascini |
69' Cámpora x Poy |
| 80' Colautti x Battaglia | |
| Incidencias | |
| Amonestados:
(RC): Talamonti - Herrón - Messera - Belloso - P.Sánchez Expulsados: (RC): Papa |
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| Goles | |
| 54' y 56': Gmo B.Schelotto 79':Tévez 82':C.Rodríguez |
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![]() Rosario Central volvió a perder luego de una racha de 10 partidos invicto |
Por Guillermo Fechenbach
Fue una semana complicada. Quedaron atrás las elecciones, cuyo resultado fue inobjetable y que abre las esperanzas de una recuperación institucional y se reanudaron las expectativas futbolísticas. Que habían comenzado la víspera de los comicios, con una ajustada victoria sobre Vélez en el Gigante, con una veinte minutos de buen fútbol canalla. El resto del partido fue olvidable. También fue olvidable nuestra presentación en Avellaneda, donde lo más importante fue el resultado, ya que el empate nos deja con gran chance para definir a nuestro favor el pase a la segunda ronda de la Copa Sudamericana.
Con esos antecedentes fuimos a la cancha de Boca. Pensando que con 180 minutos de fútbol serio encima, nuestros jugadores podrían encontrar una línea de juego que hiciera olvidar de una vez por todas las diabluras del Chelito Delgado y Lucho Figueroa, el sacrificio del Negro Quinteros en la recuperación, la solvencia del Cata Díaz en cualquier lugar de la línea de fondo que lo pusieran, etc.
Nos llevamos un chasco. Central, en lugar de mejorar, produjo una labor decepcionante. Ni siquiera la excusa de que hubo un gol anulado a Ezequiel -íbamos cero a cero- que en la televisión no pareció contener el offside previo que marcó el juez de línea, ni la posibilidad de que la mano de Schiavi en su área no haya sido casual sino un penal grande como una casa, tapan la pálida labor de nuestro equipo.
Recordábamos recién los primeros veinte minutos contra Vélez, que fueron muy buenos. Algo parecido hizo Boca hoy con nosotros. Desde el comienzo los de Bianchi monopolizaron la pelota y los nuestros no encontraban la forma de evitar el asedio de los locales. Brilló a gran altura Petaco Carbonari en varios quites, Talamonti barrió a uno y otro costado ayudando a los laterales, Gaona se mostró seguro y dio confianza a sus compañeros, pero fue un verdadero milagro que Boca no se pusiera en ventaja. Porque nuestros volantes no la veían sino de lejos. No presionaron lo suficiente. No achicaron adecuadamente los espacios. Los de Boca se venían en patota y con terreno disponible. Una verdadera calamidad.
Tal vez un poco por el cansancio de ellos y otro poco por la vergüenza de los nuestros, sobre la media hora se equilibraron las cosas. Central salió de su cueva, se adelantó unos metros en el terreno, tuvo un poco más la pelota y con eso evitó que el gol rondara nuevamente por el arco de Gaona. Pero nada más. Porque Belloso se pasó todo el partido en offside, porque Poy juega lejos del arco, porque los que tienen que atacar no se juntaron lo suficiente como para llegar tocando, y porque Boca -esto es fundamental- es un equipo trabajado y ordenado. El extranjero Iarley, flamante incorporación de Bianchi, mostró que un buen jugador se adapta rápidamente a cualquier esquema. Se desmarca con tino, toca la pelota rápido, se manda al ataque buscando bien los espacios vacíos, y siempre superó a los volantes canallas. Parecía que hubiese jugado toda la vida en Boca.
El descanso nos encontró con un cero a cero que fue generoso para nosotros. Tuvimos la esperanza de que en el vestuario Russo pudiera encontrarle la vuelta al partido, con los mismos hombres o con relevos, para equilibrar las acciones y aspirar a inquietar al Pato Abbondanzieri.
Ni lo uno ni lo otro. Salieron los mismos once y el esquema no varió. Lo que temíamos sucedió. Boca se puso en ventaja por un penal que cometió Petaco y pocos minutos después vino el segundo. Allí se terminó cualquier esperanza para Central. El ingreso de Vitamina fue tardío (ya íbamos dos goles abajo) porque el equipo no tenía capacidad de reacción. Boca, con tranquilidad, transitó hasta el minuto noventa sin mayores problemas y logrando dos goles más. Contando, incluso, con la ventaja de un hombre por la expulsión de Papa, injusta a nuestro juicio porque la segunda amonestación fue inmerecida.
Pero todo esto es anécdota. Nos preocupa el futuro del equipo, porque no le vemos buen funcionamiento. En el torneo pasado, la brillante campaña se basó grandemente en que los de arriba solucionaban muchos problemas. La habilidad del Chelito y la capacidad goleadora de Lucho eran toda una garantía. Hasta ahora ni Herrera, ni Poy ni Belloso ni en pocos minutos Cámpora, estuvieron a la altura de lo que necesita Central. No llegaron a situarse en posición de gol, lo que significa que no remataron al arco. No desbordaron por los laterales. No intentaron desde la media distancia. No pesaron en el área rival.
Pero también debemos exigir más rendimiento al mediocampo. Messera y el Mellizo no están a la altura de la circunstancia, máxime teniendo en cuenta que Herrón se encuentra muy sólo a la hora de la contención. Falta que los tres acuerden un mayor sacrificio en la marca, presionando activamente y no dejando hacer a los adversarios. Y que se movilicen con presteza cuando Central recupera la pelota, para recibir con libertad y acompañar en la tarea de ataque. A Ezequiel le sigue faltando un socio adecuado (¿no será Vitamina el que mejor lo conoce?) y los de la línea de fondo no pueden ser criticados. Les llegan permanentemente con pelota dominada y demasiado hacen para evitarle trastornos a Gaona.
Comienza otra semana complicada. Con la sede clausurada para que no desaparezcan papeles. Con varios pedidos de quiebra, notificaciones de embargos y una inhibición en la AFA. Con Russo prometiendo dar la contestación final luego de la jugada política que se mandó tres días antes de las elecciones. Con el pase del Yerbatero aún en el aire porque un empresario mediático entregó dinero a quien no debía entregarle. Y con un 4 a 0 que nos irrita pero que debemos aceptar como el resultado de un pobre trabajo de nuestro equipo.
Esperemos que todos mantengan la cabeza fría y le encontremos la vuelta a un equipo que necesita lo fundamental en el fútbol: hacer jugadas de gol.
Guillermo Fechenbach