| Síntesis | |
| Chicago | Rosario Central |
| 0 |
1 |
| I. González | Gaona |
| C. González | Ferrari |
| San Esteban | Talamonti |
| Ramos | Carbonari |
Testa |
Papa |
| Basualdo | Messera |
| Huerta | Herrón |
| Jara | P. Sánchez |
| Martínez | E. González |
| Saad | Belloso |
| Tilger | Herrera |
| DTs | |
| P. Hernández | Miguel A. Russo |
| Estadio | |
| Nueva Chicago | |
| Árbitro | |
| Ángel Sánchez | |
| Cambios | |
| 45' Fernández x Basualdo | 61' B. Schelotto x P. Sánchez |
| 68' Ruiz x Saad | 72' C. González x Belloso |
| 83' Carranza x Martínez | 80' Rivarola x E. González |
| Incidencias | |
| Amonestados:
(RC): Papa |
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| Goles | |
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42' G. Herrera |
| Reserva | |
| Chicago 0- R. Central 0 |
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![]() Toda la euforia del banco canalla cuando Sánchez pitó el final del partido |
Por Guillermo Fechenbach
Finalmente, luego de haber dejado cuatro puntos en tiempo de descuento en los últimos dos partidos en condición de visitante, Central pudo gritar victoria fuera de su casa y de esa manera ubicarse como único escolta, a tan sólo dos unidades del líder Boca, que tiene un partido pendiente a disputar con el también ascendente Banfield.
El canalla, sorprendiendo a todos con la presencia de Belloso y Herrera en la delantera, postergando al Yerbatero al banco de suplentes, llegó a Mataderos para enfrentar a un equipo que en principio iba a salir a jugarse la vida para que los tres puntos queden en casa y de esa manera poder acomodarse un poco mejor en la tabla de promedios que para Chicago ya resulta ser un karma. Pero nada de eso fue así, ya que el “Torito”, si bien tuvo la posesión del balón por más tiempo que Central en los primeros minutos, no encontró en ningún momento la claridad suficiente para inquietar a un seguro Julio Gaona. Además, el local se mostraba indeciso en defensa y con problemas para frenar a los volantes auriazules, lo cual hacía que Central llegue con mayor peligro, aunque tampoco logró lastimar mucho en la primera etapa.
![]() El trapo de Chicago hecho a medida: Para el Chaqueño no hay nada igual |
El espectáculo en ese primer tiempo fue bastante chato y peleado, aunque mostrando a un Central con mejor trato de pelota y ganando metros a medida que transcurrían los minutos. Recién a los 43 llegó la ventaja para el conjunto de Russo, en una de las primeras aproximaciones de riesgo que creó en el partido. La jugada fue muy bien concebida por Ezequiel González y Vitamina Sánchez, tirando este último un excelente centro para la aparición del Chaqueño Herrera, quien con un gran cabezazo cruzado dejó sin chances a Nacho González y demostró que de seguir así puede convertirse en un gran goleador. El gol fue muy importante para poder irse tranquilo al descanso con la ventaja.
La segunda parte suponía a un Chicago más adelantado e intentando meter a Central sobre su propio arco, pero aquí es donde el equipo mostró su mayor mejoría. Es que, a diferencia de otros partidos, Central pudo conservar el balón y defender la ventaja lejos de su arquero, lo cual hacía más fáciles las cosas y en todo momento dejaba la sensación de que podía liquidar el partido. Tan es así, que Paulo Ferrari y el Yerbatero González (ingresó por Belloso) tuvieron en sus pies el segundo tanto, pero en ambas ocasiones respondió en buena forma el arquero local. Por su parte, el equipo de Mataderos sólo contó con algunas chances aisladas pero que fueron bien controladas por Gaona.
El final mostró a los más de mil canallas revoleando sus remeras y gritando más fuerte que nunca en la soleada tarde de Mataderos. Ese grito también contagió a los jugadores, que dentro de la cancha se prendieron al canto de los hinchas que comienzan a ilusionarse con este presente, que ubica a Central en los puestos importantes y con buenas expectativas para este Apertura. Es que el canalla sólo perdió un encuentro en lo que va del torneo y suma seis cotejos sin conocer la derrota. La próxima presa será Estudiantes, que llega agrandado tras haber ganado el clásico platense. Seguramente tendremos un Gigante colmado, para alentar y apoyar al equipo para que logre continuar en la buena senda.
Guillermo Fechenbach