| Síntesis | |
| Rosario Central | Huracán |
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4
|
2
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| Tombolini | Ríos |
| Díaz | Graieb |
| Loeschbor | Morquio |
| Lequi | Lobos |
| Iván Moreno | Moner |
| Erroz | Juárez |
| Cuberas | Luis González |
| De Bruno | Garipe |
| E. González | Chaparro |
| Arias | Soto |
| Pizzi | Gabrich |
| DTs | |
| Edgardo Bauza | C. Babington |
| Estadio | |
| Gigante de Arroyito | |
| Árbitro | |
| Héctor Baldassi | |
| Cambios | |
| 78' Cappelletti x De Bruno |
72' Graieb x Garipe |
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82' Pierucci x Pizzi |
89' Gareca x Chaparro |
| 83' Marra x Loeschbor | 91' Ortiz x Juárez |
| Incidencias | |
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Amonestados: (RC): Loeschbor, Cuberas, Pizzi, Pierucci. (H): Morquio, Garipe, Juárez, Chaparro, Soto, Graieb. Expulsados: Moner y Gabrich (H) |
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| Goles | |
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13' Moreno 58' Moreno 81' Pizzi 93' E. Gonzalez |
31' L'chbor(ec) 88' Juárez |
Rosario
Central 4 - Huracán 2
- 15.02.2001
Fiesta en Arroyito. Volvía Juan. Por eso, aunque fuese un día hábil en el insólito horario de las 17.50 (lo fijó la TV), mucha gente fue al Gigante para recibir a Pizzi, en su tercera etapa -posiblemente la definitiva- en la grilla canalla. Aunque no todos estaban en las tribunas cuando Baldassi dio el pitazo inicial, porque sin mayor publicidad previa, los directivos dispusieron volver a cobrar entrada a los socios, de manera que los inadvertidos y castigados contribuyentes auriazules tuvieron que formar largas colas para adquirir la tarjeta magnética de cuya existencia ya casi se habían olvidado.
Lo cierto es que Central ganó 4 a 2, en un partido raro, porque por momentos fue aburrido y por momentos fue electrizante. El primer tiempo fue casi olvidable. Huracán vino con unas ganas bárbaras de enfriar todo, y Central entró en ese ritmo cansino. La pelota iba y venía por el mediocampo y hubo muy pocas jugadas en las áreas. Una de esas pocas fue el gol canalla, logrado por una escapada por la izquierda del "Torpedo" Arias, un centro como lo manda el código, Moner que se abatata y la deja justito para que el Gallego Moreno la reviente a la red.
Iba menos de un cuarto de hora y se esperaba la reacción del "globito". Que fue relativa. Ahora simplemente no perdían tanto tiempo cada vez que salía una pelota afuera o le marcaban algún foul a favor. La jugaban más prestamente, pero con poca profundidad. Los nuestros, que no tenían el control de la pelota, cuando la agarraban tampoco iban para adelante, repitiendo los conocidos toques laterales que tanto molestan a la hinchada.
Huracán, imprevistamente, logró la igualdad. Tuvieron suerte. En una de las tantas jugadas con pelota detenida, Arias devolvió corto, Moner desde la izquierda remató hacia el arco, el balón se desvió en Loeschbor y descolocó a Tombo para ingresar mansito en la valla.
Los
primeros quince del segundo tiempo fueron los más emotivos del partido. Porque
iban apenas dos minutos y Tombolini le atajó un penal a Morquio, bien sancionado
por Baldassi. Porque pocos minutos después Moner fue expulsado por un codazo
al Torpedo. Porque a los trece, en otro de los desbordes de Arias, esta vez
por la derecha, la bajó el Equi en el medio del área para que Moreno anote
su segundo gol de la tarde.
Después, aprovechando que Huracán se adelantaba para buscar el empate con un hombre menos, Pizzi tuvo cuatro situaciones errando goles increíbles, dos por falta de puntería, dos por tapadas espectaculares de Ríos.
Faltaban menos de diez minutos y se produjo el ansiado Pizzigol. Lo aplaudió todo el estadio, como estímulo a un ídolo que no se cansó de buscarlo, pese a no estar en su mejor condición física ni futbolística. La jugada la inició el propio Juanchi en tres cuartos de cancha recibiendo de la defensa. La abrió con inteligencia para Arias en el sector derecho, picó con convicción hacia el área y conectó con clase el centro del Torpedo. Tres a uno y al rato echan a Gabrich por doble amonestación. Parecía todo liquidado.
Pero insólitamente, una corajeada del recién ingresado Diego Graieb permitió a Juárez anotar para Huracán. Confesamos que nos agarró cierto temor, pese a que en la cancha eran once contra nueve y que Central seguía creando situaciones de gol.
Para colmo, el partido no se terminaba nunca, porque hubo muchas interrupciones para atender jugadores y el cuarto árbitro acordó cuatro minutos de descuento.
En
esas instancias finales Ezequiel logró su golcito, de muy buena factura ingresando
por el sector izquierdo luego de tocar cortito un corner con el torpedo y
rematar con categoría tras dejar en el camino a dos defensores.
Central ganó bien. Tuvo más vocación de ataque, aunque durante el primer tiempo se empecinó en jugar por el medio y se olvidó bastante de los laterales. La segunda parte fue más movida y con las expulsiones quedó más terreno a favor de los nuestros. Ezequiel tuvo chispazos de gran lujo, como también otras escenas habituales de empecinarse en gambetear por donde hay demasiadas piernas contrarias. Tres que se destacaron: Lequi, Moreno y Arias. El defensor, pese a su juventud, muestra cada vez más aplomo. Moreno administró la pelota con mucha precisión, convirtió dos goles y pudo haber hecho dos o otres más, porque siempre estuvo bien ubicado. Y el Torpedo se movió con su característica velocidad, alternando una y otra punta y tratando de entenderse con Pizzi.
En general todo el equipo puso empeño y trató de mantener el orden. Cuberas arriesgó poco en el sector izquierdo, en tanto De Bruno pareció muy atado en su labor de recuperación, pasando al ataque poco y nada. Es evidente que Luciano está más cómodo como enganche, es decir cuando el Equi juega de delantero.
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