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Lanús 4 - Rosario Central 1

Lanús nos dejó granates.... de la bronca

 

 

 

- 19.02.2001

Perdimos 4 a 1 en nuestra visita a Lanús. Está mejor expresarlo así que decir "Lanús nos ganó 4 a 1". Los que vimos el partido nos preguntamos, ¿son los mismos jugadores que vencieron a Huracán o son impostores? Central llegó con la ilusión a cuestas y se volvió con la cabeza a gachas. Lanús pareció un león hambriento y tuvo una presa que no hizo demasiada resistencia al ataque granate.

Central hace rato que viene jugando con línea de tres. Después tiene cuatro volantes (dos de ellos supuestamente carrileros), un enganche (Ezequiel) y dos delanteros netos. Si se juega con línea de tres, se supone que el mediocampo debe presionar muy bien para evitar que el contrario se arme y llegue con claridad a nuestra área. Nada de ello se produjo en Lanús. La consecuencia: Tombolini anduvo a los revolcones y Burela atajó una sola pelota directa en todo el partido (un cabezazo suave, abajo y al medio de Díaz, en un corner servido por Arias en el segundo tiempo).

Creemos que el fracaso reside en la línea de volantes. De Bruno tiene otra imagen en este 2001 porque está ocupando un puesto distinto al que lo llevó a la fama en el 2000. Recordemos que en el "Apertura" y en la "Mercosur", el Equi generalmente jugaba como delantero acompañando al Rafa, de modo que Luciano actuaba como enganche, se juntaba frecuentemente tocando con los delanteros y llegaba al área con posibilidades de gol.

Ahora, rezagado en el mediocampo, De Bruno no gravita. Como tampoco gravita el Maxi Cuberas, todavía falto de ritmo: les cuesta el quite y acompañan poco arriba. Iván Moreno entró en juego mucho menos que contra Huracán y tampoco estuvo feliz en la recuperación. De modo que el único protagonista de la marca y la presión sobre el rival fue Diego Erroz, que pagó caro tributo a su sacrificio viendo dos amarillas y por ende la roja, esto cuando todavía perdíamos 1 a 0.

Central prácticamente no tuvo llegadas. Algunos piques de Arias en la punta izquierda, que terminaron en centros que nadie pudo aprovechar, fueron lo único que hizo nuestro equipo en materia ofensiva. Jugadas colectivas, "toco y me voy", una pared, nunca. De esta forma, se hace difícil obtener un resultado favorable. Central no se puso en situación de lastimar en los noventa minutos, salvo una corajeada de Moreno al comienzo del segundo tiempo, cuando picó en velocidad desde mitad de cancha, tocó para el Equi, recibió la devolución, encaró al área y remató apenas desviado.

Estos son los partidos que en los cálculos previos se pueden perder. Pero perder por otras circunstancias. Lo que hay que hacer ahora es aprovechar la experiencia para no repetir los errores. El Patón y los jugadores deberían sentarse a ver el video y hacer la crítica constructiva. Porque si Central no otorga las ventajas que dio, nunca Lanús nos puede ganar 4 a 1. Ni provocarnos dos expulsiones inútiles.

Nuestro mejor hombre fue, sin lugar a dudas, Laureano Tombolini. Tuvo por lo menos media docena de intervenciones en jugadas de gol, que lo mostraron atento y rápido de reflejos. En las conquistas de Lanús, poco y nada pudo hacer. El primer gol fue de penal. El segundo, un corner desde la izquierda que cabecea con potencia y puntería el Chupa López en el punto del penal, libre de toda marca. El tercero, un tiro libre en el borde del área que ejecutó Kmet; la pelota pasó en medio de la barrera, rozando un defensor nuestro y descolocando a tombo. Y el último fue una jugada personal del marcador Alvarez, que dentro del área se sacó de encima a Lequi y remató con tranquilidad y precisión.

Merece respeto el trabajo de Federico Arias, que nunca baja los brazos, que procura el desborde por los laterales (en este partido prefirió jugar por la izquierda), y que preocupa a los defensores contrarios.

Ezequiel impresiona siempre por el buen trato que da a la pelota. Pero convengamos que se equivoca cuando insiste en la jugada personal, cuando no busca (a veces no encuentra) un compañero para descargar y picar, o cuando exagera en el pase lateral o hacia atrás. Es un gran jugador, pero a veces le cuesta encontrarle la vuelta a los partidos.

De los demás, poco podemos decir. De lo único que estamos convencidos es que Central puede hacer mucho más en cualquier cancha. Que los muchachos se equivocaron feo contra Lanús. Que no pelearon la pelota y que por eso la iniciativa la tuvo el adversario. Que esto se puede corregir porque es un problema de funcionamiento. Y el plantel tiene los hombres aptos para funcionar de la manera adecuada. Por eso estamos contrariados por esta derrota y pedimos otra actitud, otra forma de encarar los partidos próximos, sabiendo que si bien podemos perder, lo haremos peleando distinto. Por lo menos, con llegadas al arco contrario, que en este partido no las tuvimos.

Hubo algunas críticas para el árbitro Bassi, con el que Central nunca tiene suerte. El penal que sancionó y que derivó en el primer gol granate fue muy discutido, pero algunos hinchas que estaban cerca nos dijeron que les pareció que Loeschbor le cruzó el brazo por un instante a Klimowicz, cuando Sarría pateó el tiro libre llovido sobre el área. Las expulsiones de Erroz y Díaz no pueden ser discutidas, y en general el árbitro siguió de cerca el juego, de modo que no podemos hacerle reproches.


Comentarios de:

Carlos y Guillermo Fechenbach