Rosario
Central 0 - Talleres 1
- 01.04.2001
erder
siempre es feo. Pero perder en el Gigante es mucho más feo. El que se llevó
los tres puntos fue Talleres. En forma inobjetable, porque planteó el partido
en forma inteligente, con mucha marca, en especial sobre los hombres considerados
más peligrosos de nuestro equipo: Ezequiel, el Rafa y Juan. Mucha pierna,
pero con lealtad, le bastó al equipo cordobés para neutralizar a los nuestros.
Y como tuvieron la suerte de embocar un gol cuando iban apenas diez minutos,
aprovechando la distracción de Marra para marcar, todo se les hizo mucho más
sencillo.
llos
tenían tranquilidad, los nuestros cada vez estaban más nerviosos. Ellos tuvieron
espacios y los nuestros cada vez tenían menos. Ellos están agrandados por
una campaña que puede depositarlos en la Libertadores y en la Mercosur, y
los nuestros están acomplejados por la alarmante falta de gol de los últimos
partidos. Ellos tienen variantes ofensivas interesantes, a través de Cubas,
Astudillo, Pino, Alaniz y Buján. Los nuestros se repiten en ataques frontales
por la zona central, que generalmente terminan en los pies de la muralla adversaria,
o bien con pelotazos largos que esta vez no dieron resultado, porque Talleres
tuvo dos grandotes (Franco y Maidana) que estuvieron muy precisos para el
juego aéreo.
n
definitiva: Central se ha convertido en un equipo demasiado previsible. Nuestros
rivales ya saben cómo jugarnos, porque siempre lo hacemos de la misma forma.
No hay desenganches de defensores para aprovechar la sorpresa, no hay volantes
que se manden alguna vez hacia los laterales en lugar de buscar siempre por
el centro, no hay una rotación que tienda a confundir a los defensores o arrastrar
marcas para abrir camino a los compañeros. Todo es muy repetido y muy conocido
para quienes siguen a Central de cerca o ven los videos de sus partidos.
e
modo que culpar a un defensor por la derrota de esta noche no sería justo,
porque el problema del equipo es estructural. Hubo épocas en que nos hacían
uno o dos goles y nosotros hacíamos tres o cuatro. Con el Patón de técnico.
Era un equipo con poco equilibrio. Eso se fue corrigiendo, pero ahora nos
fuimos para el otro lado. De tanto equilibrar, nos quedamos con pocas ideas
ofensivas y una alarmante falta de gol.
n
este partido se intentaron muchas variantes de hombres y de posiciones. Por
el puesto de número ocho (ahora llamado carrilero derecho) pasaron Vespa,
Erroz y finalmente Diema, pero no varió demasiado de uno a otro. Debió salir
el Rafa lesionado (ingresó Arias), y también se fueron Vespa al comienzo del
segundo tiempo y Charles Pérez cuando faltaban veinte minutos. No varió gran
cosa. En definitiva: una derrota que amarga. Un resultado que no es injusto
(aunque los dos equipos tuvieron una media docena de ocasiones de gol) y un
funcionamiento de Central que nos tiene preocupados.
orque
el miércoles nos jugamos la vida en la Copa y no podrán estar Pizzi (suspendido)
y el Rafa (lesionado). Porque el público ya se está poniendo inquieto y no
sabe si echarle la culpa a los jugadores, al cuerpo técnico o a una comisión
directiva que está en el mejor de los mundos, vendiendo a Lequi a un precio
que todo el mundo dice que es regalado, cobrando entrada los socios sin ponerse
colorados y sin decirnos qué piensan hacer cuando a mitad de año se nos vayan
varios de nuestros principales futbolistas, que fueron vendidos anticipadamente.
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