WebRing Canalla | | Acerca de este sitio

 

Vea también...

 

Minuto x Minuto, Síntesis, Estadísticas

 

 

 

Rosario Central 1 - Vélez 1

Pudo ser para cualquiera, pero terminó en empate

 

 

 

- 03.03.2001

Central fue a Liniers con varias responsabilidades. Una, defender la aceptable posición que venía teniendo en el "Clausura". Otra, confirmar que la levantada de los últimos partidos no fue un espejismo, después de la derrota en Lanús, y que se podía pretender un triunfo de visitante. Y la tercera, la más importante, dejar sentado que Central no es menos que Vélez (y quizás sea más) con miras al partido que tienen que jugar el jueves por la Copa. El partido resultó agradable como espectáculo y terminó con un empate a uno (como dicen los gallegos) que puede considerarse justo.

 

El espectáculo arrancó con dos equipos que se proponían ganar. Central tratando de hacer circular la pelota y Vélez buscando permanentemente al colombiano Castillo, un moreno muy movedizo y de gran habilidad. El hombre tuvo a su cargo las mejores jugadas de su equipo, pero se encontró con defensores muy atentos y precisos, de modo que los sofocones para Tombolini no fueron muchos. Central replicaba, con el Rafa metiendo pata y arrastrando gente, con centros para Juan y con maniobras talentosas del Equi. De modo que en uno y otro arco había jugadas de riesgo y el ritmo del partido, pese a la húmeda y pesada noche porteña, era intenso.

 

Cuando Vélez estaba haciendo mejor las cosas, porque dominaba el mediocampo y salía jugando con rapidez, vino el gol de Central. Fue jugada de pelota detenida en la izquierda. Ezequiel envió un centro pasado, se descuidó la defensa velezana y Matías Lequi saltó con comodidad y cabeceó como los dioses. Recién después del gol, Central justificó la ventaja. Porque los locales perdieron el control del juego, se dejaron ganar por los nervios y los del Patón tuvieron más y mejor la pelota. Hubo un par de posibilidades para aumentar la ventaja, pero no pudo ser. De todas maneras, Central dejó la impresión, al término de la primera parte, de ser un equipo maduro que sabía cómo tenía que plantarse en el campo para conservar y ampliar esa victoria parcial.

 

En el segundo tiempo Vélez salió a jugarse. Achicó un poco la distancia entre sus líneas y empujó hacia el área de Tombolini. El empate también fue con pelota detenida. Pero esta vez de tiro libre directo. La pelota fue muy bien colocada al primer palo y cuando se arrojó Tombolini ya estaba prácticamente adentro. Lo que a muchos nos deja dudas es la posición de nuestro arquero en este tiro libre, más cerca del segundo palo que del primero, pero a lo lejos da la sensación también de que la barrera estaba bastante mas lejos de los 9,15 mts de distancia que debe estar. Recordamos que a Buljubasich le hizo un gol parecido, desde un poco más lejos, el Rifle Pandolfi en el Gigante. Nunca fuimos arqueros, de modo que lo nuestro no es una crítica sino más bien una pregunta.

 

Volvamos al partido. Central no sintió el golpe del gol. Con el correr de los minutos fue recomponiendo sus líneas y controlando la pelota. El ingreso de Vitamina por Quinteros trajo al equipo el auxilio que estaba necesitando un Ezequiel que a esta altura tenía que estar cansado, por el despliegue realizado desde el minuto cero. Los mejores pasajes de este segundo tiempo, que pese al cansancio siguió teniendo mucho ritmo y emotividad, los produjo Central. Por cierto que con réplicas de Vélez, que si bien no es el equipo sólido y guerrero de temporadas pasadas, muestra ahora que también se siente cómodo con pelotas cortas y al piso, en especial cuando entran en acción Castillo y Darío Husain.

 

El empate, reiteramos, es justo. Este fue un partido donde los dos equipos buscaron el gol, donde los dos se brindaron por el espectáculo y donde el empate no es un castigo sino más bien un premio. Aunque signifique perder puntos.

 

Para Central, queda la tranquilidad de haber jugado de igual a igual en Liniers. Por lo que el jueves próximo, en nuestro Gigante y por la Copa, esperamos poder festejar una victoria que necesitamos.


Comentarios de:

Carlos y Guillermo Fechenbach