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| Síntesis | |
| Rosario Central | Estudiantes LP |
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2
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0
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| Tombolini | Tauber |
| Cappelletti | Quatrocchi |
| Talamonti | Colotto |
| González | Zapata |
| Rivarola | Fernández |
| Ferrari | Gelabert |
| Vespa | Cascini |
| M. Quinteros | Pieters |
| Papa | Pompei |
| Delgado | Farías |
| Figueroa | Maggiolo |
| DTs | |
| Daniel Teglia | N. Craviotto |
| Estadio | |
| Gigante de Arroyito | |
| Árbitro | |
| Fabián Madorrán | |
| Cambios | |
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71' Arias x Rivarola |
59' Astudillo x Maggiolo |
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76' Echagüe x Delgado |
59' Osorio x Gelabert |
| 85' Gasparini x M. Quinteros | 84' Poersimone x Pieters |
| Incidencias | |
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Amonestados: (E): Colotto y Zapata |
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| Goles | |
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81' Arias (P) 90' Ferrari |
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Rosario
Central 2 - Estudiantes LP 0
El Gigante fue un espectáculo. Incluso antes de que Central lograse los dos goles con que derrotó a Estudiantes y abandonó la última posición de la tabla. El pueblo canalla se contagió del entusiasmo que estaba poniendo en el campo el juvenil equipo que formó Teglia, alentando en forma emocionante y empujando a los pibes hacia una victoria que parecía posible, aunque no sencilla.
Es
que Central últimamente no tiene rivales fáciles. Estos platenses tenían apenas
tres puntos más en la tabla (ahora estamos iguales) pero presentaban algunos
apellidos sinónimos de experiencia en los campos de juego (Quatrocchi, Zapata
Cascini, Pompei, Farías).
Esa experiencia pesó en el primer cuarto de hora del partido. Fue lo mejor que hizo Estudiantes y lo peor que mostró Central. La visita manejó la pelota a voluntad, con poca profundidad sin duda, pero pareciendo poner los cimientos para una victoria que parecía casi lógica ante la desorientación de los pibes canallas, que no acertaban a marcar con propiedad. Maggiolo, solito frente a Tombolini, se erró un gol increíble. Tal vez esa jugada fue clave para el desarrollo posterior del partido.
Porque Central comenzó a pelear de igual a igual. Tuvo más la pelota. Peleó mejor la mitad de cancha. Metió pierna y velocidad como nunca. Puede haber sido la vergüenza de verse superados en forma exagerada. Puede haber sido la voluntad de mostrarse al futuro cuerpo técnico que encabezará Menotti. Puede haber sido una temperatura ambiente más benigna que en otros partidos. Puede haber sido el estigma de venir perdiendo en serie contra equipos que no son más que el nuestro. Puede haber sido que los cambios en la formación inicial que una vez más hizo Teglia resultasen más positivos que en otros partidos. O todo eso junto. La verdad es que el espíritu de lucha mostrado en este partido fue impresionante. Y eso que en los anteriores Central nunca bajó los brazos y siempre trató de pelear de igual a igual. Pero nunca con el ritmo, con la garra, con la pierna fuerte de esta vez.
Así
fue como a lo largo del primer tiempo el panorama se fue transformando totalmente,
y Central llegó un par de veces con posibilidades de anotar. La oportunidad
más clara la tuvo Ferrari, que de frente al arco remató a quemarropa y Tauber
alcanzó a devolver. En general, quedó la sensación de una leve superioridad,
basada fundamentalmente en un despliegue de energías que cortó los circuitos
de circulación que pretendió mantener Estudiantes.
La segunda parte no fue muy distinta. Central fue el más ambicioso. Aunque por momentos demasiado vertiginoso y por eso muy impreciso. Llovieron pelotas al área de Tauber, aunque pocas de ellas de real peligro. Y esas pocas fueron bien conjuradas por el arquero.
También hubo réplicas, más bien tibias, de los visitantes. Un par de centros complicaron a Tombo. Hasta en una jugada dio rebote que por suerte no pudieron capitalizar los "pinchas". Pero en general, lo de Central pareció superior y por eso lentamente fue creciendo el ánimo en las tribunas y el aliento fue por momentos hasta ensordecedor.
El primer gol canalla vino con dudas. Porque Madorrán sancionó penal cuando Echagüe pasó junto a un futbolista platense caído y se fue de bruces al suelo. La falta no fue percibida por quienes estábamos en las tribunas. Tal vez la televisión nos aclare algo más, pero la forma en que reaccionaron los jugadores de Estudiantes y el gesto casi de sorpresa de algunos de los nuestros, nos dejaron más desconcertados todavía. Ejecutó el Torpedo hacia la izquierda, fuerte y casi al rastrón, superando el esfuerzo del arquero, que adivinó el palo pero no llegó.
Quedaba
poco, pero había que defender la ventaja. Estudiantes trató de recomponerse
pero los pibes canallas se multiplicaron y no se dejaron llevar por delante.
El segundo gol fue una jugada muy bonita, que inició Vespa con un pase al
Torpedo que corría por el carril del ocho y la puso medida para Ferrari, que
ya ingresaba al área. El pibe remató con fuerza y venció la desesperada salida
de Tauber, que pretendía achicar.
Para cerrar este comentario, un par de reflexiones.
Los tres puntos son importantísimos, tras cuatro derrotas consecutivas. Se obtuvieron más que nada por la convicción de querer ganar. Los argumentos futbolísticos no fueron muchos, como de costumbre. Téngase en cuenta que no hubo un enganche al estilo tradicional y por eso no hay una línea de juego concreta.
Los mejores momentos canallas, técnicamente hablando, fueron en el primer tiempo, cuando Central se dio cuenta que por la derecha, con Cappelletti, Ferrari y Delgado triangulando, encontraron grietas en el sistema defensivo planteado por Craviotto.
En
la segunda parte los dos equipos hicieron correcciones y ya no hubo tantas
facilidades, pero así y todo Central tuvo más la pelota y también atacó más
que su rival.
¿El futuro? La incógnita de los retoques que pueda hacer Menotti en la formación, de la forma que pretenda parar el equipo en la cancha (¿jugará al achique?), de los hombres que elija como titulares, de los movimientos que pueda imponer para tender a un fútbol más atildado, con toques y desbordes, con desmarques y sorpresas, con movimientos en bloque, con relevos funcionales sobre la marcha, etc.
Una cosa tendrá a favor el Flaco y es lo que mostró el plantel contra Estudiantes. Los muchachos quieren salir de la malaria. Menotti, por capacidad, por convicciones, por su estilo para manejar grupos, es capaz de infundir tranquilidad y claridad a un puñado de jugadores que ha estado demasiado tiempo a la deriva, deportivamente hablando, por la permanente sangría que fue la venta de los más cotizados, por las difíciles circunstancias económicas y políticas de la institución, por las vacilaciones de un cuerpo técnico que descalificaba jugadores y con la misma naturalidad los convertía nuevamente en titulares.
A Menotti, a Poncini, a Signorini y a todos los que trabajen con ellos les deseamos mucho éxito. Porque será, también, el éxito de Rosario Central.