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Notas relacionadas

 

Figuras Canallas

 

El árbitro

 

Síntesis
Rosario Central Huracán
0
2
Tombolini Ríos
Talamonti Ortiz
Canals Morquio
Díaz Lobos
Rivarola Graieb
Ferrari Garipe
Vespa Fernández
Erroz González L.
De Bruno Montenegro
Arias Godoy
Figueroa González J.
DTs
Daniel Teglia Miguel Brindisi
Estadio
Gigante de Arroyito
Árbitro
Roberto Ruscio
Cambios

63' Sánchez x Erroz

51'Adipe x González J.

63' Delgado x De Bruno

85' Ortiz R. x Godoy

82' González x Figueroa 93' Cellay x Montenegro
Incidencias

Amonestados:
(RC): Rivarola

(H): Morquio, Garipe, González L. y González J.

Expulsado:
(RC): Ferrari

Goles

 

84' Godoy

92' Montenegro

 

 

Rosario Central 0 - Huracán 2

Es tiempo de definiciones

 

 

 

- 04.03.2002

 

Creo que es hora de definiciones en nuestro querido Rosario Central. Lo digo a título personal, ya que es posible que alguno de los amigos de Canalla.com no comparta mi punto de vista. Pero me ha tocado en suerte ocupar este espacio de comentarios de los partidos y la mencionada frase es el sentimiento que traje a mi regreso del Gigante tras la derrota ante Huracán.

 

Tratemos de trazar un cuadro de situación institucional, en medio de un país que se desangra económica y políticamente. Rosario Central, desde hace meses, presenta una crisis de conducción nunca vista en el club, con dirigentes que tras presentar sus renuncias resolvieron burlarse de la palabra y las actas firmadas y se atornillaron a sus puestos, con excepción del Presidente Vesco. Circula una lista que crearon caracterizados asociados para pedir en sede admisnistrativa o judicial una asamblea general extraordinaria para remover a las autoridades y llamar a elecciones. Dicen que ya hay cerca de dos mil firmas de socias y socios.

 

En medio del caos institucional se fue el técnico Juan José López, queriendo salvar un poco de nombre y dignidad en el evidente declive futbolístico, y los dirigentes apelaron a Daniel Teglia, en los últimos tiempos un técnico de las divisiones menores, un acreedor paciente y silencioso pese a diez o más sueldos atrasados que siempre tuvo, un centralista reconocido, y toda una incógnita -por entonces- en cuanto a su capacidad para manejar un plantel profesional que había sufrido muchas sangrías y hacía rato había dejado de estar en la parte de arriba de las tablas de posiciones.

 

Terminamos el "Apertura" pasado a los tumbos y de la misma forma estamos transitando este "Clausura". Los resultados no ayudaron a Teglia. Pero no solamente los resultados. Es evidente que el cuerpo técnico que encabeza poco y nada ha podido hacer para revertir los defectos que ya se mostraban en 2001 y que se han ido agravando con más ventas de jugadores, con indecisiones en cuanto a los que se quedaron (Canals y Vespa ya estaban "idos" según la prensa. Vitamina Sánchez no fue convocado a la pretemporada porque iban a prescindir de sus servicios. Pero nada de eso ocurrió).

 

Estas incongruencias son notadas por el público, pero mucho más por los jugadores, ante quienes se devalúa la imagen del cuerpo técnico, de forma que si al periodismo le creen poco, a los dirigentes les creen menos (porque una y otra vez dejaron de cumplir las palabras empeñadas), al no poder confiar en el cuerpo técnico se sienten abandonados como si fueran los gladiadores del circo romano enfrentando a leones enfurecidos (que vendríamos a ser los hinchas de ley que queremos un Central campeón).

 

El ciclo de Teglia parece tener su final muy pronto.. O al menos si no se revierte mucho esta situación. Ojalá se quede Daniel y revierta esto, porque es un hombre canalla y un hombre de bien. Pero aquí tiene que haber un cambio profundo. Si no es de nombres, debe ser de acciones... En esta era le fue mal. Un solo triunfo y angustioso contra Argentinos Juniors. La derrota contra Huracán, para nosotros, está pidiendo un golpe de timón. Este equipo que vimos hoy en el Gigante sumó a su habitual falta de ideas ofensivas, de agresividad, un estado de ánimo marcadamente timorato. Como si la pelota les quemara en los pies a los jugadores que tenían la obligación, por condiciones y experiencia, de crear un poco de juego colectivo y sorprender con velocidad y talento a un rival que no es superior a Central, pero que tuvo más orden, más presencia en la marca, y la garra necesaria para defender el cero a cero y buscar, las pocas veces que pudo, porque sus "luces" tampoco son demasiadas, la posibilidad de superar a Tombolini. Por eso hace falta un gran cambio, no para salir campeones porque admitimos que nuestro plantel ha sido diezmado incoherentemente en los últimos dos años y un equipo sólido no se arma de la noche a la mañana. Pero sí un cuerpo técnico que infunda confianza, optimismo, seguridad en las propias fuerzas, tranquilidad para pelear cada pelota, cada punto, cada partido. Respaldo para discutir con dirigentes que no logran enderezar el caos administrativo (no vamos a ser los primeros en firmar un contrato con el Barcelona, pero sí fuimos los primeros en tener un "meditrucho", según se conoció días atrás por el periodismo).

 

El partido fue aburrido. Con pocas llegadas peligrosas. Con dos arqueros que las pocas veces que fueron exigidos a fondo, respondieron de diez. Tombolini hasta le desvió un penal a Morquio. El triunfo de Huracán es indiscutible, porque lo logró en buena ley, aunque Ruscio en algunos momentos tuvo algunos fallos que lo beneficiaron. Pero eso no cambia el cuadro general de los noventa minutos, que nos hicieron padecer las mismas preocupaciones de otros partidos. Los cambios que ensayó Teglia faltando media hora no aportaron mucho tampoco. Es más, hasta desordenaron un poco la estructura del equipo, cambiando de flanco a Ferrari (que en el primer tiempo fue el único argumento ofensivo que tuvimos, salvo una pelota en profundidad de De Bruno para Figueroa que remató el nueve y Ríos consiguió tapar), incorporando a Delgado como volante, etc.

 

El momento es duro. Esta semana un diario publicó un cuadro comparativo de promedios del descenso y nos recordó la espada de Damocles que pende sobre Rosario Central, no para este año, sino para junio de 2003. Por eso queremos olvidar rápidamente lo visto contra Huracán y apostar a un giro total de la situación. Si Teglia se va, no va a ser fácil conseguir un buen técnico, canalla si es posible, que quiera cobrar sus sueldos tarde, mal o nunca. Hasta Don Angel perdió la paciencia y pegó un portazo cuando supervisaba las inferiores poco tiempo atrás. El fútbol es un reflejo de lo que es Rosario Central institucionalmente. Quisiéramos que todo se enderece. Pero este voluntarismo está chocando con una realidad que muestra dirigentes tozudos en sus hasta ahora infructuosas convicciones, arcas vacías, acreedores cada vez más nerviosos, un plantel de futbolistas muy disminuido en calidad y cantidad, que encima sufre la soledad de sentirse sin apoyo alguno para revertir un pésimo momento deportivo.

 

Es muy seria la situación. Pero nunca es tarde para cambiar. ¿Hará falta un cacerolazo?