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Minuto x minuto

 

Figuras Canallas

 

Síntesis
Unión de Sta Fe. Rosario Central
3
1
Fernández N. A. Tombolini
Ferrero Cappelletti
Raggio Talamonti
Mazzoni Díaz
Cárdenas Ferrari
Israilevich Vespa
Basualdo Erroz
Fernández Nto. Papa
Zapata Sánchez
Ruiz De Bruno
Reggi Arias
DTs
Carlos Griguol Daniel Teglia
Estadio
15 de Abril
Árbitro
Oscar Sequeira
Cambios

61' González x Israilevich

67' Poy x Sánchez

65' Frutos x Reggi

87' Figueroa x De Bruno

67' Capria x Zapata  
Incidencias

Amonestados:
(RC): Erroz, Sánchez, Cappelletti y Vespa

(U): Ferrero, Cárdenas

Expulsado:

(RC): Díaz

Goles

39' Norberto Fernández

71' Frutos

81' Capria

50' Sánchez

 

 

Unión 3 - Central 1

Cuarta derrota consecutiva y un anunciado cambio de técnico

 

 

 

- 11.03.2002

 

Todo indica que fue el último partido de Daniel Teglia conduciendo el equipo de primera división. No fue el de Racing, porque a pesar de la derrota, el equipo había dejado una imagen aceptable. Ahora volvió a perder, por cuarta vez consecutiva, en Santa Fe y contra Unión. Puede argumentarse que Central no fue menos que el tatengue, que tuvo situaciones de gol desperdiciadas, que cuando intentaba remontar el 1-2 se quedó con diez hombres, etc. Pero la evidencia es que el equipo está último en la tabla, que el técnico no logra conformar dos domingos seguidos la misma alineación, que resignar puntos contra equipos comprometidos por el descenso es muy peligroso, y que en definitiva, si no se revierte la situación, se corre el peligro hasta de jugar la promoción al término del presente “Clausura”. Por eso, antes del partido, ya se sabía, incluso por los medios de difusión, que el cambio de entrenador era inminente y que el posible sustituto sería Miguel Angel Russo. Teglia se encargó de confirmar, al término del partido, que “ponía su renuncia a disposición de los dirigentes para volver a dirigir las divisiones menores”.

 

Unión, como Central, tiene muchos problemas. Se nota que Griguol está trabajando duro para que corran y metan pata en mitad de cancha, haciendo pressing y evitando que el rival tenga la pelota. Pero hay inconvenientes defensivos muy serios, que Central no supo aprovechar porque carece de agresividad cuando ataca. Es siempre lo mismo: el primer argumento es el desborde del Torpedo por las puntas, enviando centros que los volantes casi nunca capitalizan. No suben en bloque, y los pocos que suben generalmente les falta cinco para el peso. El segundo argumento, el pelotazo al área, sea en jugada o por pelota detenida. Pero ya no están los cabeceadores de otros tiempos y la tarea se hace sencilla para los defensores.

 

Extendernos en lo que fue el partido en Santa Fe no tiene mucho sentido. Central sigue siendo es tibio adelante y su defensa tampoco tiene la seguridad de otras épocas. Tombolini volvió a ser figura (contra Racing mostró algunas vacilaciones) y Federico Arias, único delantero en esta ocasión, cumplió con creces con lo que sabe y puede hacer. Los demás no pasaron de la mediocridad, junto con la mayoría de los jugadores locales, donde salvo un par de malabarismos de Emanuel Ruiz y la generosa entrega de Cárdenas, se nota que están lejos de conformar un esquema sólido y eficaz.

 

El fusible que en todos los clubes es el director técnico no tenía por qué resistir en Central. Asoma ahora la esperanza de que haya un cambio mental y táctico. Que el nuevo entrenador encuentre la forma de explotar lo que mejor sabe cada futbolista y amalgamarlo para que se complementen entre todos.

 

Tarea nada fácil para quien llega en medio de un campeonato, con el equipo en el fondo de la tabla, con un caos total en la comisión directiva, con conflictos financieros y judiciales, con la posibilidad de una intervención, con barrabravas cada vez más exigentes y agresivos, con el presidente en forzosa licencia por “apretadas” que nadie denuncia pero todos conocen su origen, etc.

 

Y encima, la incómoda situación de tener en las divisiones inferiores al técnico que acaba de conducir la primera y que, en su fuero interno, aunque no lo admita jamás, siempre estará pensando en el desquite.

 

Así como nuestro país está viviendo una de las peores crisis de su historia, o tal vez la peor, a Rosario Central le está pasando lo mismo. La nación, lentamente, está procurando la depuración de quienes nos llevaron a la ruina. En Central, con o sin cacerolazos, algo habrá de suceder en algún momento, para que, como la Argentina, nuestra institución pueda próximamente iniciar un proceso de recuperación, de transparencia, de buen gobierno y de prosperidad.