| Síntesis | |
| Rosario Central | Newell's |
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0
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0
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| Tombolini | Palos |
| Ferrari | Fernández |
| Talamonti | Grabinski |
| Díaz | Crosa |
| Rivarola | Vella |
| Erroz | Ponzio |
| M. Quinteros | Domizi |
| Papa | Damiani |
| De Bruno | Rodríguez |
| Arias | Sacripanti |
| Figueroa | Gigena |
| DTs | |
| C. L. Menotti | Julio Zamora |
| Estadio | |
| Gigante de Arroyito | |
| Árbitro | |
| Horacio Elizondo | |
| Cambios | |
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45' Delgado x Arias |
64' Martínez x Sacripanti |
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69' Sánchez x Papa |
87' Conocchiari x Gigena |
| 77' Cappelletti x Erroz | |
| Incidencias | |
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Amonestados: (N): Crosa, Vella y Poncio |
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| Goles | |
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Rosario
Central 0 - Newell's 0
Fue un clásico olvidable. Aunque para nosotros, ese cabezazo de Cappelletti faltando poco más de cinco minutos, será difícil de olvidar. Es que el gol estaba ahí. Parecía imposible que lo errase. La pelota la había acariciado de cabeza suavemente hacia arriba Figueroa, y caía mansita, lenta y pacíficamente hacia donde estaba solito Javier, dentro del área chica, de frente al arco, y sin rival que lo moleste.
Cappelleti la miró venir, observó al arquero, midió el arco, empalmó el cabezazo que todos estábamos casi gritando… y la pelota se fue por detrás del segundo palo dejándonos con las ganas a nosotros y con un alivio increíble a los pechugas. Había sido la jugada más clara de todo el partido. Y no la pudimos disfrutar.
¿Cómo
fue el partido? Como la mayoría de los clásicos. Aburrido, con pocas llegadas,
con demasiadas precauciones, con escaso talento, con la idea de evitar que
el rival haga un gol (mucho más fuerte en ellos que en los nuestros) y con
la precariedad que últimamente presenta todo el fútbol argentino.
En este contexto, hay que resaltar que ellos fueron mucho más evidentes en su deseo de no perder que nosotros. Porque desde el minuto cero sus volantes pusieron primera y presionaron a muerte la mitad de cancha. Y como frecuentemente le ocurre a Central, perdimos contacto con la pelota y por ende con las posibilidades de llegar al arco de Palos. Esa presión, lograda a base de fuerza física y velocidad mental, la mantuvieron casi todo el partido, aflojando un poco en los finales de cada etapa, porque hay que admitir que corrieron mucho. Demasiado anti-fútbol, para quienes gustan de otro tipo de juego.
En medio de ese vértigo, apareció un par de veces el tal Rodríguez, que dicen que ya está vendido en buena suma de dólares, y produjo algunas complicaciones a nuestra defensa. Pero nada del otro mundo. En general, todos sospechábamos que iba a ser difícil abrir el marcador. No porque el partido pudiese estar arreglado (cosa que rechazamos, porque si tuviéramos esa sospecha, no seríamos socios, no iríamos a la cancha, no estaríamos escribiendo en Canalla.com., sino que tal vez presenciaríamos algún partido de rugby hinchando por Loga, Uni, Plaza, Duendes, etc., por poner algún ejemplo). Sino simplemente porque Central no encontraba la forma de dar tres pases seguidos, por la habitual falta de ideas, movilidad, desmarque, etc., complicada más que otras veces por el sacrificado trabajo de los leprosos, y porque ellos mostraron delanteros bastante ingenuos, que varias veces quedaron fuera de juego, y en otras fueron superados claramente por Talamonti y el Cata Díaz.
De
modo que queda poco para comentar. Nos respetaron como si Central tuviese
un equipo de punta, no uno que está tratando de zafar de un mal promedio.
Es que saben que si estos pibes canallas reciben ventajas en la marca, les
podía pasar lo que le pasó a Independiente. Por eso no quisieron jugar al
fútbol, sino que armaron una telaraña defensiva que les dio el resultado que
buscaban: evitar sufrimientos a Palos.
Un cero a cero que deja a todo el mundo en paz… Menos a Cappelletti, que debe estar insultando para la Copa del Mundo…