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Jugador x jugador

Apostillas

 

 

Síntesis
San Lorenzo Rosario Central
2
2
Saja Gaona
Esquivel Ferrari
G. Rodríguez Talamonti
Bottinelli Díaz
Paredes Cárdenas
Chatruc M. Quinteros
Michelini D. Quinteros
Zurita B. Schelotto
Romagnoli Messera
Astudillo Delgado
Acosta Figueroa
DTs
R. Insúa M. A. Russo
Estadio
Nuevo Gasómetro
Árbitro
Oscar Sequeira
Cambios

64': Cordone x Astudillo

69': Luna x Chatruc

45': Papa x M.Quinteros

77' Carbonari x Messera

87' Sánchez x Delgado

Incidencias

Amonestados:
(SL): Zurita - Romagnoli - Michelini

(RC): M. Quinteros - Cárdenas

Expulsados:

(RC): B. Schelotto - D.Quinteros

Goles

50': Saja (P)

84': Michelini

63': Figueroa

78': Carbonari

 

 

© Fotobaires.com

Central tuvo entrega y amor propio para equilibrar una situación muy adversa

San Lorenzo 2 - Rosario Central 2

Central demostró que le sobran huevos

 

 

 

- 16.02.2003

La historia de Central nos tiene acostumbrados a este tipo de situaciones. Sufrimiento constante, pasar de la bronca al éxtasis en cuestión de segundos y terminar con un dejo de conformismo en un encuentro  que podía haber sido para cualquiera.

Fue 2 a 2 en el Nuevo Gasómetro, aunque bien podría haber sido un triunfo de no ser por el solitario cabezazo de Michelini. O una derrota si el Beto Acosta hubiera embocado el tiro del final.

La primera etapa comenzó con un San Lorenzo volcado al ataque, pero sin mostrar muchas ideas para crear chances. Le bastó con tener en sus filas a Leandro Romagnoli, que no se cansó de generar peligro sobre el arco canalla.

Por el lado del canalla, lo mejor estuvo en los pies de César Delgado, que se las arregló para complicar a toda la defensa azulgrana y hasta tuvo el gol en sus pies en una oportunidad.

© La Nación

El Chelito Delgado volvió a ser el hombre más peligroso de Central

El cero a cero fue más que mentiroso, ya que ambos contaron con varias chances de concretar. La primera fue para Mariano Messera, que recibió la asistencia del Chango Cárdenas, pero se apresuró en la definición y la envió afuera.

Minutos después, el Pipi Romagnoli coronaba una excelente jugada individual con un zurdazo impresionante que impactó en el palo de un vencido Julio Gaona.

Un ratito después, Gonzalo Rodríguez le atinó al travesaño tras una serie de rebotes que incluyó una formidable tapada de Gaona a un remate de Astudillo. En la contra, el Chelito Delgado la hizo muy bien y logró quedar mano a mano con Saja. El uno de la selección de cabotaje pasó de largo, pero el centro del 19 no pudo ser golpeado de lleno por Lucho Figueroa.

Para la segunda parte, Russo intentó darle más dinámica al mediocampo con el ingreso de Papa en lugar de Marcelo Quinteros. Con esta variante, el de Acebal se movía por el sector izquierdo, pasando Barros Schelotto a jugar por derecha.

© Fotobaires.com

Gaona falla en la salida y genera la situación que terminó en gol azulgrana

Pero toda presunción táctica se desmornó en el fatídico minuto cuatro. Luego de un centro despejado por Papa, Gaona se confió y fue a buscar un balón al borde del área. Apenas pudo impactarla con el puño, sirviéndole el gol a Gonzalo Rodríguez, quien fue certero en la definición. Más certero aún fue Gustavo Barros Schelotto, quien intentó remendar el error del verdadero arquero y realizó una excelente atajada. Por supuesto que fue penal y roja para el ex Gimnasia, que suma su segunda expulsión en los últimos dos encuentros. (ambas tarjetas mostradas por Oscar Sequeira).

Poco le importaron las acrobacias de Gaona a Sebastián Saja, el encargado de los penales en el once de Insúa. Un preciso zurdazo al palo derecho del guardameta, hizo estallar al Nuevo Gasómestro y derrumbar las ilusiones de la gente de Central.

Parecía que se nos escapaba un encuentro que hasta allí no se había distanciado de la paridad. Hablamos en pasado porque este Central versión Russo nuevamente demostró tener un as bajo la manga para utlizarlo en las situaciones límites. Esa carta es ni más ni menos que la cuota de garra necesaria para enfrentar las adversidades, que serán una constante de aquí al final del campeonato.

El nivel del local mermó e hizo que Central, con más coraje que fútbol, se vaya acercando. A los 18 minutos, Paulo Ferrari envió un pelotazo largo para que Luciano Figueroa demuestre lo mejor de su repertorio. El Lucho aguantó el balón, superó la marca de Gonzalo Rodríguez y tocó suave para burlar la resistencia de un Saja que vio como el balón se escurría por debajo de su cuerpo. Sorpresa y media de Central en el Bajo Flores.

El mismo golpe anímico sufrido por Central tras el tanto de Saja, le jugó en contra a San Lorenzo luego del empate. Eso posibilitó que el canalla le juegue de igual a igual y hasta controle de a ratos el dominio del balón, pese a tener un hombre menos.

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Petaco y su momento soñado. Su gol fue la gran emoción de la noche

Ya pasada la media hora, César Delgado se escapó por derecha y envió un centro cruzado que no pudo ser impactado por Figueroa. Saque de arco para San Lorenzo que fue hecho rápido y mal por Saja. El balón lo tomó nuevamente la figura de la cancha, el Lucho Figueroa, que cuando se disponía a ingresar al área fue derribado desde atrás por Pablo Michelini. Primera grosería de Oscar Sequeira, que no dudó en hacerse el distraido y no mostrarle la segunda tarjeta amarilla al capitán de San Lorenzo.

En ese momento se produjo la mayor emoción del encuentro y probablemente de los últimos tiempos. Russo se vistió por un momento de director de cine y le dio el papel principal de su película al Petaco Carbonari, quien no dudó en aceptarla y calzarse la ropa de héroe. En las tribunas, los más de dos mil canallas esperaban ansiosos el regreso del ídolo para ejecutar el tiro libre.

La seguridad para dirgirse hacia el balón y para acomodar la redonda, hizo que las gargantas auriazules se preparen para un momento inolvidable. Sequeira dio la órden y la película de Miguel tuvo el final feliz           tan presagiado y esperado por todos. El Petaco se dirigió hacia la pelota y sacó un furibundo derechazo con inexorable destino de red. El palo izquierdo de Saja fue testigo de aquel movimiento brusco de la red que pocas veces volverá a darse.  Petaco, el último gran caudillo que vistiera nuestra camiseta, salió disparado hacia el banderín del córner con los brazos extendidos saboreando las mieles de la gloria en su retorno al club.

Si el empate tenía gusto a hazaña, qué decir del 2 a 1 parcial. Eran 12 minutos para aguantar la embestida local. Pudieron ser sólo siete, ya que la resistencia guerrera se cortó tras un córner de Romagnoli que encontró la cabeza de Michelini, el encargado de despertar a sus compañeros en las más difíciles.

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Messera estuvo desconectado, pero cuando el equipo lo necesitó hasta colaboró en la marca por la derecha

A pesar de haber tenido ventaja, el empate no era visto con malos ojos. Mas aún después de la expulsión de Daniel Quinteros, que debió irse a las duchas con cuatro minutos de anticipación, luego de cometer la enésima infracción en el encuentro. Esto no es una crítica al volante central canalla, que debió arreglárselas solo luego de la expulsión del Mellizo ante la constante presión del once local

Los últimos siete (sumados los tres de descuento) fueron un monólogo del Cuervo y mostraron a un Central replegado, que aguantó como pudo el punto que estaba consiguiendo. Sonó el silbato de Sequeira y pudimos aliviarnos por haber conseguido una igualdad ante uno de los candidatos.

Quien dice que lo podríamos haber ganado, está en lo cierto. Tampoco miente el que indique que podría haber sido derrota. Lo cierto es que Central sumó de visitante luego de mucho tiempo (desde el clásico) afrontando casi un tiempo con un jugador menos y algunos minutos con nueve hombres. El punto vale para no caer en el promedio, pero más aún para fortalecer la imagen de un equipo que volvió a mostrarse ordenado y con muchísima garra y amor propio.