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Síntesis
Rosario Central Vélez
2
0
Tombolini Leyenda
Marra Méndez
Loeschbor F. Domínguez
Díaz Cubero
Lequi Crosa
Erroz Morigi
D. Quinteros Pietravallo
Cuberas E. Domínguez
E. González Muller
De Bruno Husaín
Pizzi Castillo
DTs
Edgardo Bauza Compagnucci
Estadio
José Amalfitani
Árbitro
F. Madorrán
Cambios
58' Arias x De Bruno

 

86' Moreno x Quinteros

45' Casado x Pietravallo

88' Pérez x Lequi  
Incidencias

Amonestados:

(RC): Tombolini y Cuberas

(V): Cubero y E. Domínguez

Expulsado:

(V): Castillo

Goles

74' Pizzi

87' Arias

 


Jugado x Jugado

Rosario Central 2 - Vélez 0

Con voluntad

y órden

 

 

 

 

 

- 19.04.2001

 

 

 

Central está clasificado para la segunda ronda de la Copa. Y en el primer puesto del grupo, de modo que nos salvamos de enfrentar a Boca en el próximo compromiso. No fue fácil lograr el dos a cero, y eso que Vélez se quedó con diez hombres apenas iniciada la segunda etapa. No fue fácil porque los dos equipos fueron muy prudentes, porque Central plantó una línea de cuatro, porque Vélez rodeó de marca al Equi y nunca descuidó a Pizzi y porque ninguno quiso dejar espaldas descubiertas.

 

Dos planteos muy definidos desde el principio. Como a Vélez el empate no le alcanzaba, mandó bien arriba a Müller y el morocho Castillo, a los que permanentemente se sumaban volantes. No usaron el mediocampo sino para transitarlo rápidamente. Central, en cambio, no quiso arriesgar demasiado, dejó muy solo a Pizzi como punta, ocupó con mucha gente la mitad de cancha y cuando tuvo la pelota la manejó en ese sector, con tranquilidad, casi con pocas ganas de atacar. Y cuando lo hizo por lo general fueron centros que Pizzi no logró alcanzar. Una de las pocas jugadas bien concebidas fue una subida de Erroz por el lateral que provocó el primer corner a favor del canalla. El mismo Erroz había rematado unos minutos antes apenas desviado. Iban más de 26 minutos. En nuestro arco, en cambio, anotamos una que se perdió Morigi solo frente a Tombolini, una chilena de Müller en el área que pasó cerca del caño, un remate de Jairo Castillo que atajó bien Tombolini y un remate cruzado de Müller que nuestro arquero arañó al corner. No fueron demasiadas las ocasiones de gol, en un partido chato, con algunas infracciones ásperas, especialmente de parte de los locales.

 

Apenas iniciado el segundo tiempo se fue expulsado Castillo por doble amonestación. Un minuto antes el recién ingresado Casado pateó desde el punto del penal de manera deficiente, y la pelota llegó mansita a las manos de Tombo.

 

Al quedarse con diez hombres comenzó a desordenarse Vélez. Anotamos un furibundo remate de Lequi, recibiendo un rebote fuera del área. La pelota iba al arco pero alcanzó a desviarla con la cabeza Eduardo Domínguez.

 

Al rato ingresó Federico Arias, como para preocupar imprimirle otro ritmo a las jugadas ofensivas. Vélez tenía menos la pelota, se alejaba más de Tombolini y algunos de sus integrantes estaban francamente nerviosos. Aprovechando la confusión general, Lequi robó una pelota con mucha picardía en tres cuartos de cancha y sobre su lateral, adelantándola rápidamente para Ezequiel. Los defensores de Vélez estaban mal parados y por eso el centro de nuestro diez le cayó justito a Juan, que fusiló a Leyenda. Y comenzaba entonces lo que puede resultar en una nueva leyenda internacional para los canallas.

 

Vélez, que está en un momento de mucha confusión futbolística, no tenía muchos argumentos para remontar el resultado. Central enfrió el partido todo lo que pudo, limitándose a esperar que corriese el reloj. Un par de minutos antes del final Méndez le regaló la pelota a Juan y el centro del goleador lo encontró a la carrera el Torpedo, que remató con fuerza para marcar el segundo.

 

No hay mucho más que decir. Futbolísticamente hablando, el partido fue mediocre. Central trabajó con inteligencia y corazón, sabiendo que no está pasando por un buen momento y que tiene muchas dificultades para llegar al gol. Vélez apenas llegó tres o cuatro veces en el primer tiempo, cuando estaban los veintidós en la cancha, lo que habla de su propia impotencia, pese a su condición de local. Central mereció esta clasificación, por la que debió sufrir demasiado por culpa de esa pésima labor en Lima, con el empate frente a Universitario.

 

Nos gustó el trabajo de Diego Erroz, dándole la razón al Patón, que lo designó titular y recibió más de una crítica antes del partido. El pibe Matías Lequi estuvo en un buen nivel, pese a que se las tuvo que ver con hombres avezados como Müller, Castillo y Morigi. Pero en general todos pusieron el corazón en la cancha, mostraron serenidad y aplomo y trabajaron con generosidad para elaborar la victoria.

 

Si ahora se ordena un poco toda nuestra institución, si los dirigentes terminan esa guerra sucia que han emprendido, si el equipo gana confianza para los próximos partidos internacionales, podemos seguir avanzando en esta Copa Libertadores. Para que nos sigan mirando por TV.


Comentarios de:

Guillermo Fechenbach