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Apostillas

Voces del vestuario

 

Síntesis
Rosario Central Cerro Porteño
2
1
Buljubasich Bobadilla
Díaz Soñora
Canals Zandoná
Loeschbor Peralta
Erroz Juan Cáceres
Quinteros Espínola
M. Gonzalez Garay
Pablo Sanchez Struway
E. Gonzalez Alvarenga
Maceratesi Ferreyra
M. Cáceres Campos
DTs
Edgardo Bauza Luis Cubilla
Estadio
Gigante de Arroyito
Árbitro
Guido Aros (CHI)
Cambios

76’ Javier García x Ezequiel González

66' Ramírez x Espínola

 

76' Cohener x Ferreyra

87' Pérez x Mariano González y Cappeletti x Erroz 83' Sandoval x Peralta
Incidencias

Amonestados: Maceratesi, Díaz y M. Cáceres (RC).

J. Cáceres y C. Ramírez (CP)

Goles

13’ Maceratesi

63’ Cáceres

89’ Alvarenga

 

 

Gran Labor de Vitamina

Triunfal debut en la Mercosur

 

11.08.2000 - Carlos y Guillermo Fechenbach

Triunfal debut en la Mercosur. Debutamos en la Mercosur con una victoria sobre Cerro Porteño de Paraguay en el Gigante. La necesitábamos, porque habíamos terminado mal el "Clausura" y habíamos iniciado peor el "Apertura". El Patón sacó a seis jugadores que fueron titulares contra Huracán y cambió de posición a un séptimo (Loeschbor). Y le salió bien, porque el equipo tuvo un funcionamiento totalmente distinto. Y por momentos casi espectacular, en especial en los primeros quince minutos. Desde ya que el triunfo fue ampliamente merecido y sin duda mezquino en el 2-1 final.

¿Cómo se paró Central en la cancha? El líbero fue Canals y los stoppers Daniel Díaz por derecha y Loeschbor por izquierda. Por los carriles externos transitaron Erroz y Mariano González. En el medio como tapón el sacrificado Quinteros. Y dos enganches, Ezequiel y Vitamina Sánchez. Adelante, el Rafa preferentemente por afuera (mayormente por derecha pero varias veces sorprendiendo por la izquierda) y el paraguayo Cáceres, que aprobó una verdadera prueba de fuego gracias a un bonito gol de cabeza conquistado en el segundo tiempo.

¿Dónde estuvo la clave del mejor rendimiento del equipo canalla? En la movilidad de sus jugadores de mitad de cancha. Ezequiel no se quedó quieto nunca, fue a uno y otro costado. Vitamina hizo lo mismo y propuso permanentemente jugar al toque y con la pelota al piso. Los carrileros hicieron un ida y vuelta permanente, en especial Diego Erroz, que tuvo un primer tiempo brillante, acompañando siempre las jugadas de ataque y haciendo el pase-gol para la primera conquista canalla que logró el Rafa.

Los paraguayos se desorientaron con la velocidad y la precisión que produjo Central en el arranque. Apelaron con frecuencia al golpe artero, comprendiendo que el árbitro chileno parecía amarretear los cartones amarillos. Aunque no fue tan tacaño para mostrárselos al Rafa y a Cáceres cuando saltaron los carteles después de sus respectivos goles. Sanción estúpida, si se quiere, porque los carteles están a un metro de la raya de gol y el alambrado a un metro de los carteles, de modo que no se les puede imputar pérdida de tiempo, como podría ocurrir en un estadio como el de River, donde hay treinta o cuarenta metros detrás de cada línea de gol.

De entrada Central buscó el arco. Un tiro de Cáceres y otro de Erroz, ambos desde larga distancia, mostraron hambre de gol. Los toques rápidos al ritmo que marcaban Vitamina y el Equi no siempre tenían la necesaria profundidad, pero fueron confundiendo a los asunceños que se limitaron a defenderse masivamente. Hasta que en una jugada rápida Vitamina abrió para Erroz, éste la metió en profundidad para el Rafa, que entró al área por el carril del ocho y cruzó un remate muy preciso que superó totalmente al arquero visitante. El buen trabajo inicial había dado sus frutos.

El gol tranquilizó un poco a todos. Central arriesgó menos, aunque mantuvo el control de la pelota. En todo el primer tiempo Cerro Porteño llegó una sola vez a una situación de gol, bien conjurada por el Tati Buljubasich. De todos modos, siempre pareció que los canallas estaban más cerca del segundo que los cerristas del empate.

No cambió mucho el partido en el segundo tiempo. Como había ocurrido en la parte inicial, los paraguas metieron pierna fuerte lo que derivó en varios tiros libres cerca del área que siempre tuvieron olor a gol. Lo mismo que algunos corners. El segundo tanto fue producto de un hermoso centro desde la izquierda enviado por Ezequiel para la cabeza de "Aplanadora" Cáceres, que atropelló oportunamente y concretó a pocos pasos de la línea de sentencia.

En los minutos finales se produjeron cambios en ambos equipos. Cubilla los hizo para tratar de lograr algo de llegada. El Patón sacó primero al Equi, que estaba cansado y que necesitamos esté diez puntos el domingo, y luego a Erroz (que pidió el campo porque estaba sentido) y Mariano González. Y cuando el partido se moría, en un ataque aislado por el sector izquierdo, Cerro Porteño encontró el gol del descuento después de maniobrar la pelota con bastante facilidad, incluso dentro del área, porque los nuestros perdieron las marcas que habían manejado bastante bien durante todo el trámite previo.

El final nos mostró a un Central algo apagado. Pero no olvidamos que cuando íbamos dos a cero el Rafa estrelló un hermoso remate desde la derecha en el poste opuesto. Era el tercero cantado, pero la suerte le fue esquiva. Y no fue la única oportunidad que tuvimos. Ellos, en cambio, solamente llegaron con franqueza en la jugada del gol.

Conclusión: Central fue otro equipo. La dinámica fue totalmente distinta, y la atribuimos en buena medida a la incorporación de Vitamina Sánchez. Mostró que ha madurado un montón, que comprende perfectamente los fundamentos del fútbol actual y exhibió un espíritu de sacrificio ponderable. Ese vértigo contagió a Ezequiel, que encontró un socio perfecto para sus creaciones futbolísticas. En el juego corto el Equi estuvo muy inspirado. En los pases largos no tuvo tanta fortuna. De todos modos, ambos mostraron que saben y pueden. Y a medida que se vayan conociendo mejor podrán inventar cualquier cosa futbolísticamente hablando.

El yorugua Canals, que estuvo alambrando hasta el mismo día del partido porque no llegaba el transfer de Italia y corría peligro de no jugar, le dio otra personalidad a la línea de fondo, que en general cumplió, aunque falló en el gol paraguayo porque no hubo marca a presión en todo el trámite previo, sobre ninguno de los atacantes azulgranas. Bien por Canals, que incluso pudo hacer un gol sobre el final del partido, pero le faltó un cachito de suerte para concretarlo.

Erroz, como dijimos, tuvo un primer tiempo notable. Defendiendo y atacando. Tal vez lo mejor que haya mostrado desde que alterna en la primera división. También Mariano González mostró estar creciendo futbolísticamente. Es posible que le falte un poco de velocidad, pero mostró gran espíritu de sacrificio, en contraste con partidos anteriores en los que le fue criticada cierta apatía.

En la faz defensiva, Daniel Díaz y Loeschbor no tuvieron demasiado trabajo pero mostraron concentración y ritmo. No es poco. De Quinteros, su habitual entrega y su tenacidad para correr a todo el mundo y obstruir permanentemente a quien transitaba con la pelota por su sector. Es un valor importantísimo en lo suyo.

Adelante, un Rafa muy movedizo, buscando con frecuencia el desmarque por las puntas, provocando tiros de esquina o mandando centros peligrosos. También corrió gente cada vez que hizo falta. Y el paraguayo Cáceres, que salió aprobado gracias al gol que obtuvo, pero al que habrá que ver unos cuantos partidos para definir su real potencial. Como primera observación, nos da la impresión que debe acostumbrarse al ritmo argentino. Eso se logrará con el trabajo físico de la semana. Destacamos, eso sí, que siempre buscó colocarse en situación favorable para recibir, que colaboró en el trabajo de presión sobre la salida de los adversarios, que nunca bajó los brazos y -como curiosidad- que tuvo problemas con los botines, pues varias veces se le salieron y en una ocasión hasta lo demoraron varios minutos fuera del campo de juego. Habrá que seguirlo y confiar en que logre integrarse plenamente al ritmo y el idioma futbolístico de sus compañeros. No es un jugador exquisito, aparentemente, pero pelea, remata de media distancia y no se esconde nunca.

Dos hechos para remarcar. Uno, la vistosa exhibición de fuegos de artificio realizada pocos minutos antes del partido. Fue disfrutada y aplaudida por los 25.000 futboleros que estábamos en las tribunas. Otro, que tal vez haya sido por cábala. Central cambió de banco de suplentes. Venía utilizando permanentemente el del lado de Regatas. Esta vez el Patón y los suplentes eligieron el del lado de Génova. Como el partido fue una victoria, suponemos que se seguirán sentando de ese lado en el futuro.