| Síntesis | |
| San Pablo | Rosario Central |
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1
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0
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| Rogerio | Buljubasich |
| Pimentel | Díaz |
| Edmilson | Canals |
| R. Pinheiro | Loeschbor |
| Fabio Aurelio | Vespa |
| Axel | Erroz |
| F. Simplicio | Quinteros |
| C. Miguel | Charles Pérez |
| Souza | E. Gonzalez |
| Fabiano | Pablo Sanchez |
| M. Ramos | Maceratesi |
| DTs | |
| Lever Culpi | Edgardo Bauza |
| Estadio | |
| Morumbí de San Pablo | |
| Árbitro | |
| Carlos Amarilla (PAR) | |
| Cambios | |
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46’ Hiroshi x Axel |
61' Cáceres x Sánchez |
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69' Neri x Aurelio |
79' Marra x Vespa |
| 69' Baptista x Fabiano | 85' Arias x Maceratesi |
| Incidencias | |
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Amonestados: Loeschbor, Pérez, Buljubasich y Quinteros (Central). Souza, C. Miguel, Pinheiro, Simplicio y Edmilson (San Pablo) Expulsado: Canals (Central) |
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| Goles | |
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76' Neri (de cabeza) |
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24.08.2000 - Carlos y Guillermo Fechenbach
Posiblemente el Patón haya pensado un partido distinto. Pero Central solamente pudo hacer lo que le propuso el San Pablo, que desde el puntapié inicial salió a hacer valer su localía con prepotencia y mala intención, provocando un juego enredado, violento y por momentos hasta perverso. Central, que pobló el mediocampo intentando que las acciones se protagonizaran lejos de Buljubasich, poco a poco fue empujado hacia atrás. Pero la tarea defensiva fue ordenada y por eso hubo pocas jugadas de real peligro para nuestro arco en todo el primer período.
San Pablo evidentemente no es el equipo tocador y agresivo de temporadas recientes. Por eso sus ataques más trascendentes fueron tiros de media distancia o jugadas con pelota de detenida, que hubo muchísimas en todo el partido, donde se computaron 68 fouls, nueve tiros de esquina (todos para ellos) y seis posiciones adelantadas, lo que da una idea de la permanente interrupción de las acciones y lo deslucido que fue el espectáculo todo.
Central careció de contragolpe. El Rafa estaba demasiado solo y encima muchas veces debió bajar a colaborar o a buscar juego. Faltó decisión en los volantes (que hicieron muchísimo en lo defensivo) para desprenderse alguna vez en velocidad y por los laterales, como para tratar de preocupar al menos un poco al arquero local. No lo lograron en todo el partido, de modo que el resultado no deja de reflejar cierta justicia, visto lo realizado por uno y otro equipo en materia ofensiva. Lo del San Pablo no fue mucho, pero evidentemente fue algo más que lo de Central.
El gol de ellos nació en un corner. Era el octavo que tenían los paulistas a su favor y corrían 31 minutos del complemento. Todos los corners anteriores fueron centros sobre el área canalla. Se ejecutó desde la derecha y por primera vez hicieron un toque corto. Souza se manda hasta el fondo y manda un centro pasado que sobró al Tati, y por detrás del segundo palo, como tantos goles que recibió Central últimamente, entró Gustavo Neri para propinar un certero cabezazo que sacudió la red por primera y única vez en la tarde del Morumbí.
Un minuto más tarde se fue Canals por doble amonestación y el partido tuvo un pequeño cambio. Porque los locales pararon un poco el ritmo, aprovechando que tenían un hombre más, y pareció crecer Central con un par de escapadas del paraguayo Cáceres, que había reemplazado a Vitamina. No fue suficiente. Central no llegó a comprometer al arquero Rogerio y así se fue el partido.
Hablar de figuras en este equipo “estilo Picapiedras” pero sin contragolpe no tiene sentido. Hubo, eso sí, y conviene recalcarlo, una enorme voluntad para defender en toda la cancha, una entrega física muy generosa y una concentración permanente, que tal vez se perdió en parte en la jugada del gol. Los nuestros se equivocaron entrando en el juego malintencionado que plantearon los paulistas desde el primer minuto, que el árbitro paraguayo Amarilla no llegó a controlar nunca, pese a la ampulosidad de sus gestos y la generosidad en exhibir tarjetas amarillas. Porque en infracciones muy graves y desleales cometidas por los del San Pablo, que otros jueces seguramente hubieran resuelto con tarjeta roja, se hizo el distraído y con esto solamente logró que el partido se ensuciara más y más con el correr de los minutos. Pero hay veces que estas situaciones son inevitables, máxime tratándose de un plantel compuesto en su mayoría por elementos muy juveniles.
Central corre, Central lucha, Central muerde. Pero Central, últimamente, está generando poco de aquél fútbol explosivo que aplaudimos durante la temporada pasada. Hay un problema funcional por resolver en el mediocampo que el Patón conoce y que procura solucionar. Confiemos en que lo logre. En la Mercosur estamos en carrera y en el Apertura todavía no logramos arrancar. El domingo, en el Monumental, tenemos otra cita difícil. Pero como no está muerto quien pelea, soñamos que este magro funcionamiento ofensivo se revierta. Para bien del equipo y de toda la familia canalla.