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Síntesis
Instituto Rosario Central
0
0
Gastón Pezzutti Juan Ojeda
Lautaro Trullet Ricardo Moreira
Gabriel Lobos Ronald Raldes
Diego Capria Ramiro Fassi
Sergio Santín Germán Rivarola
Leonel Pilipauskas Paulo Ferrari
Damián Facciuto Andrés Díaz
Hugo Barrientos Daniel Ledesma
Sebastián Arrieta Emiliano Papa
Gastón Caprari Pablo Vitti
Gonzalo Bergessio Marcos Ruben
DTs
Quiroz Cuffaro
Estadio
Instituto
Árbitro
Carlos Maglio
 




El canalla cosechó un punto importante
de visitante frente a Instituto

Instituto 0 - Rosario Central 0

Sumar afuera siempre es negocio

 

 

 

- 08.09.2005 

La lectura simple y llana del encuentro nos obliga a decir que la igualdad que consiguió Central en Córdoba le sirve de mucho. No sólo por que no perder fuera de casa y en un reducto complicado siempre es positivo, sino principalmente por que el equipo no mantuvo el nivel que venía mostrando y no exhibió los  argumentos necesarios como para hacerse dueño de un partido que a priori era ganable dado el mal momento del rival de turno.

El fútbol argentino es por demás de parejo y ni siquiera River o Boca ganan con los nombres o por su grandeza. Las distancias entre los equipos son muy cortas y, a pesar de que enfrente estaba Instituto, que aún no convirtió un gol desde que comenzó el Apertura, las diferencias que existían en los papeles quedaron reducidas –casi anuladas- una vez que el arbitro Maglio, de mala actuación, pitó el comienzo del encuentro.

Central arrancó mejor, con buenas intenciones en el mediocampo, intentando desequilibrar mediando la velocidad y el talento de sus volantes. Pero se quedó simplemente en eso, en puras intenciones, ya que falló casi siempre en el último toque y sufrió horrores para crear situaciones claras de gol. Mucho tuvo que ver en esto el mal partido que tuvo Andrés Díaz, quien es muy importante para el esquema del equipo ya que es el hombre que activa y comanda la generación de fútbol. Tampoco fue muy feliz la presentación de un Pablo Vitti que no levanta cabeza y a esta altura sus rendimientos sólo suman preocupaciones.

Como era de esperarse, Instituto intentó jugar en terreno visitante y empujar al canalla contra el arco de Ojeda. Pero quedó muy claro que La Gloria no tiene argumentos futbolísticos válidos como para ser protagonista de un encuentro, por lo que tuvo que apelar a la pelota parada y a los pelotazos frontales para lastimar al equipo de Cuffaro Russo. Por momentos  hizo pasar sofocones a la última línea auriazul, aunque los ataques cordobeses siempre mostraron más desorden que fútbol.

En la segunda etapa comenzó a hacerse protagonista el árbitro del encuentro. Quedaron muchísimas dudas en cada pelota dividida, ya que en todas ellas, la sanción beneficiaba al equipo local. Para colmo, terminó de completar su mala noche al  mostrarle la segunda amarilla a Ronald Raldes, luego de considerar que el boliviano cometió una acción peligrosa sobre la humanidad de Arrieta, infracción que nadie advirtió a excepción de Maglio.

Con esta complicación, Ledesma (jugó por que Calgaro padece un cuadro febril) pasó a cubrir el hueco de Raldes y el Oreja Borzani ingresó al mediocampo, reemplazando a Pablo Vitti. De esta manera, el incansable Marco Ruben quedó muy solo en el ataque y las chances de generar juego se reducían. Igualmente, el equipo aguantó muy bien los embistes de Instituto e incluso pudo haberlo ganado sobre el final, en una serie de corners en los que Ferrari y Borzani desperdiciaron chances netas para abrir el marcador.

Se esperaba  una mejor actuación de Central dado el contexto del encuentro. De todas maneras, siempre es importante no perder fuera de casa y más aún cuando el rendimiento no es el mejor. Ahora se vendrá San Lorenzo en el Gigante, encuentro en el que seguramente veremos un equipo con algunos jugadores alternativos debido a la proximidad con el choque ante Inter de Porto Alegre. La realidad indica que Central está a dos puntos de los punteros y con un trecho muy largo por recorrer. Teniendo en cuenta que afronta dos competiciones simultáneas y con un plantel reducido, la cosecha es mucho más que saludable. 


Guillermo Fechenbach

gfechenbach@canalla.com