| Síntesis | |
| Rosario Central | Lanus |
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4 |
0 |
| Hernán Castellano | Carlos Bossio |
| Marcelo Aguirre | Nahuel Fioretto |
| Juan Grabowski | Leandro Gioda |
| Damián Ledesma | Mauricio Romero |
| Andrés Imperiale | Maximiliano Velázquez |
| Diego Villagra | Matías Fritzler |
| Leonardo Borzani | Claudio Marini |
| Nicolás Medina | Diego Lagos |
| Lucas Moya | Sebastián Leto |
| Mauro Monges | Diego Ceballos |
| Marcos Ruben | Claudio Graf |
| DTs | |
| Cuffaro | N. Gorosito |
| Estadio | |
| Gigante de Arroyito | |
| Árbitro | |
| Carlos Maglio | |
| Asistentes | |
| Diego Romano y Héctor Orellano | |
| Goles | |
17' Ruben 47' Borzani (cabeza) 54' Villagra 62' Grabowski |
- |
| Cambios | |
| 64' De Porras por Rubén 72' Lorenzetti por Monges 83' Pallaro por Villagra |
45' Aguirre por Leto 60' Manicero por Marini 68' Coria por Lagos |
| Amonestados | |
| Aguirre Villagra |
Aguirre |
| Expulsados | |
76' Fioretto |
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| Recaudación | |
$ 75.706 |
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Rosario Central 4 - Lanus 0
Si alguna vez vuelve a plantearse el dilema de que un plantel corto no puede enfrentar dos competiciones simultáneas, en la noche de ayer quedó demostrado que sí es posible y que muchas veces da gusto hacerlo. Y si no, que lo digan los jugadores de Lanús, que llegaron al Gigante a enfrentar a una formación con mayoría de desconocidos y volvieron finalmente con una goleada a cuestas, con baile, lujos y fiesta incluida.
Demasiados condimentos para un fin de semana que comenzó muy bien y promete terminar aún mejor. Muchos imaginábamos a un Central aguerrido, con juveniles disputando el balón con alma y vida y entregándose por demostrar que la camiseta no les pesa. Lo que nadie sospechó fue que el equipo se movió como si los once jugaran juntos desde toda la vida, presionando en cada centímetro del campo, estableciendo una paridad en la primera etapa y pasando por arriba al rival en todos los sectores en un segundo tiempo memorable.
Esperábamos un rival adelantado en el terreno y queriendo pisar fuerte de la mano de la experiencia de varios de sus hombres. Pero los chicos de Central se hicieron fuertes desde el minuto cero, con Borzani y Medina dominando el mediocampo y apoyados por el buen juego que desplegaron el efectivo Villagra y el talentoso Lucas Moya. Si a eso le sumamos la solidez defensiva y las incansables corridas de Monges y Ruben en el ataque, estaba claro que el partido no sería fácil para los granates y que incluso Central podría marcar la diferencia.
La paridad de la que hablábamos comenzó a cortarse en el minuto 16, cuando a la salida de un tiro libre el balón derivó en Lucas Moya, que la punteó para habilitar a un Marco Ruben que apareció en soledad entrando al área y con un zurdazo de media vuelta ajustició a Chiquito Bossio y marcó lo que para ese momento era una sorpresiva ventaja para nuestros chicos. A partir de allí, el equipo alternó buenos momentos con algo de confusión, pero se fue asentando durante el transcurso del primer tiempo hasta poder dominar con tranquilidad el trámite del partido, anulando por completo a un muy apático Lanús.
Del inicio del complemento no se puede relatar demasiado, ya que en el minuto 2 la situación cambió por completo. Un corner desde la derecha enviado por Monges encontró la cabeza del Oreja Borzani, quien conquistó el segundo gol aprovechando un grosero error de Bossio y poniendo así un 2-0 tranquilizador que dejaba al equipo muy bien parado y enterraba por completo el concepto de sorpresa tanto en el marcador como en el juego.
A partir de allí, los chicos de Central manejaron el partido como si los inexpertos fueran sus rivales. Toques precisos en el mediocampo, lujos por doquier y un poema de tercer gol, que comenzó con una delicia de Nico Medina, siguió con un pase milimétrico de Borzani y la entrada goleadora de Diego Villagra, que convirtió un verdadero golazo y se anotó de paso su primera conquista en la máxima categoría.
Apenas corrían nueve minutos y el encuentro estaba completamente liquidado. Lanús, con más vergüenza que fútbol, se tiró al ataque en busca de un descuento que jamás llegaría y de esa manera abrió las puertas para el contragolpe del local, lo cual evitó parcialmente con algunas patadas al mejor estilo Spolli. Una de ellas le costó la expulsión a Nahuel Fioretto y algunas otras de Mauricio Romero –un golpe suyo derivó en la internación de De Porras- también fueron merecedores de tarjetas rojas que Diego Abal perdonó.
Hubo tiempo para el cuarto de Central, producto de otro tiro de esquina del paraguayo Monges, que en este caso fue bajado por Chirola Ledesma y rematado por Juan Grabowski, el defensor central que debutaba y coronó una gran actuación con el último gol de la noche. Allí el equipo bajó la persiana, Cuffaro decidió preservar a quienes pueden ser alternativas para el lunes y la gente coronó con una estruendosa ovación el esfuerzo y el buen fútbol derrochados por los chicos durante los noventa minutos.
Ahora la historia es otra, dentro de dos días enfrentaremos a los pingüinos por el cotejo de vuelta por la Copa Sudamericana. Si bien la formación será completamente diferente a la que dio cátedra ayer ante Lanús, quedó evidenciado que el plantel cuenta con jóvenes valores que están a la orden del cuerpo técnico para cuando se los necesite y que nos pueden llenar de fútbol en cualquier momento. Gracias a los chicos, con ellos el futuro está más que asegurado.
Guillermo Fechenbach