| Síntesis | |
| Rosario Central | Boca |
|
1 |
0 |
| Ojeda | Abbondanzieri |
| Ferrari | Jerez |
| Carbonari | Schiavi |
| Raldes | Traverso |
Rivarola |
Morel |
| Coudet | Cagna |
| Díaz | Cascini |
| Ledesma | Ledesma |
| Papa | Guglielminpietro |
| Vitti | Tévez |
| Villa | Palermo |
| DTs | |
| Ángel Tulio Zof | M. Brindisi |
| Estadio | |
| Gigante de Arroyito | |
| Árbitro | |
| Ángel Sánchez | |
| Cambios | |
| 14' Ruben x Villa |
11' Mtellán x Morel |
| 72' Sánchez x Vitti |
59' Ormazábal x Jerez |
| 81' Irace x Díaz | 65' Carreño x Guglielminpietro |
| Goles | |
| 56' Papa | |
| Incidencias | |
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Amonestados RC: Ledesma SL: Cagna - Guglielminpietro- Ledesma - Cascini |
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![]() Todos abrazan a Emiliano Papa, quien acaba de convertir su gol de palomita |
Rosario Central 1 - Boca 0
No eran muchos los que apostaban a un Central ganador. Los números previos, la crisis que existe pero que los medios no se cansan de agrandar, un Boca que llegaba goleando y un equipo que aún no se había asentado, hacían dudar a todos de las posibilidades ciertas que tenían los de Don Ángel de salir airosos de un compromiso tan importante como difícil ante los de Brindisi. Mucho tenía que ver la confianza en sí mismo de este plantel joven y la inteligencia con la que debía pararse en la cancha y salir a ganarle al club del marketing y de los jugadores inflados. De una vez por todas se debía combinar la experiencia de algunos jugadores y fundamentalmente de Don Ángel con el hambre y la voluntad de un racimo de juveniles que cada día apunta más alto y nos ilusiona más. Se ganó señores, le pese a quien le pese. Costó mucho es cierto, pero Central está más vivo que nunca, ya bajó a dos grandes en condición de local y la resurrección parece estar a la vuelta de la esquina.
De entrada ya se presagiaba un encuentro parejo y planteado en el mediocampo. Allí es donde sacó la principal diferencia Central, merced a un excelente trabajo de los cuatro volantes, tanto en la recuperación como en la generación de juego. Mucho toque rápido, jugadores que buscaron muy bien los claros y con un Coudet cerebral e iluminado, tal como lo necesita el equipo. Pero el mejor de todos, un escalón por encima del gran trabajo de sus compañeros, fue Andrés Díaz, ese pibe que llegó en silencio a la Primera, se asentó como doble cinco y que marca muy bien y juega aún mejor. Justamente éste fue el jugador capaz de cambiar el ritmo en tres cuartos de cancha y juntarse con el Chacho para llevarle peligro a la valla de un ovacionado y seguro Pato Abbondanzieri. Tuvimos algunas interesantes en el primer tiempo, la más clara en los pies del ingresado Rubén (Villa se retiró tras chocar la cabeza con Morel), pero el arquero de Boca contuvo bien un disparo al que le faltó precisión. La visita, tal como decíamos en la previa, en ofensiva es Tévez y diez más. En el primer cuarto de hora, el delantero de la Selección fue un problema para Ronald Raldes, pero con el correr del partido el Boliviano se asentó y allí murió el Apache y por ende, no generó peligro nunca más Boca. Los aplausos que bajaron en el cierre de la primera parte, celebraban una actuación interesante de Central, que con actitud había superado en los primeros 45 a su rival.
Claro
que para la segunda parte hacía falta un gol, algo que el equipo no consigue con
facilidad, pero que ayer merodeó durante gran parte del encuentro. Esperábamos
un Boca más adelantado y dispuesto a cortar esa superioridad auriazul, pero los
de Brindisi fueron tan pasivos como pobres. Por eso Central pudo salirse con la
suya y llevar de a poco a los xeneizes contra su arco. Se lo perdió Vitti a los
5, pero diez minutos más tarde llegó el premio al sacrificio y al buen fútbol.
Un centro del notable Coudet encontró la cabeza de Marco Rubén, que la peinó suavemente
para que llegue por atrás ese hombre que no se cansa de correr por la banda
izquierda y que muy pocas veces se le reconoce su trabajo. Allí estaba Emiliano
Papa, para tirarse de palomita, cambiarle la dirección al balón para que entre
pidiendo permiso y haga delirar al Gigante. Sabíamos que era el gol del triunfo,
Boca no tenía reacción, Central dominaba y el rival no oponía prácticamente resistencia.
Manejamos el ritmo del encuentro como quisimos, no nos cansamos de elogiar el
buen trabajo del mediocampo que puso el encuentro en el freezer hasta que llegó
el pitazo del hoy bondadoso Ángel Sánchez.
Treinta y cinco mil almas se acercaron al Gigante con sed de triunfo. Necesitábamos, merecíamos, ansiábamos este triunfo. El rival, el marco, el momento y el lugar ameritaban una alegría como la que nos dio anoche Central. Ahora, los que quieran hablar de crisis, de mal momento, de lo que quieran, que lo hagan tranquilos. La sapiencia de Don Ángel, el fútbol que de a poco va dibujando Central, la entrega y la humildad de sus jugadores van a estar presentes siempre para luchar con viento y marea. Nadie mintió antes del encuentro cuando hablábamos de confianza y de un buen resultado. Las cosas están haciéndose bien, hay que ir de a poco y no confundir los tantos, pero siempre sabiendo que el equipo está cada vez mejor y que las alegrías, Dios mediante, vendrán cada vez más seguido.
Guillermo Fechenbach