| Síntesis | |
| Rosario Central | Pingüinos |
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0 |
1 |
| Ojeda | Villar |
| Ferrari | César González |
| Carbonari | Maidana |
| Talamonti | Domínguez |
Papa |
Vella |
| Coudet | Belluschi |
| Borzani | Rosada |
| Ledesma | Marino |
| P. Sánchez | Capria |
| Vitti | Scocco |
| Villa | Manso |
| DTs | |
| Víctor Púa | A. Gallego |
| Estadio | |
| Gigante de Arroyito | |
| Árbitro | |
| Gustavo Bassi | |
| Cambios | |
| Irace x Sánchez |
Steiner x Capria |
| Cámpora x Villa |
Almaraz x Manso |
| Andrés Díaz x Borzani | |
| Goles | |
| 76' Maidana | |
| Incidencias | |
| Amonestados: RC: Borzani - Carbonari - Ferrari - Coudet - Ledesma PECHOS: Rosada - Manso - Steiner Expulsados: RC: Ledesma por doble amonestación |
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![]() Pablo Vitti fue uno de los más rescatables dentro de la cancha |
Rosario Central 0 - Pingüinos 1
La postal del Gigante luego de finalizado el encuentro hablaba a las claras de que existía un gran ganador y un consternado, pero no tan golpeado perdedor. Ahora será tiempo de analizar en frío qué es realmente lo que festejó esa pobre gente. Aunque está claro, para un club que hace casi doce años que no participa en torneos internacionales y cuyos logros son escasos (tirando a nulos), que inflar un partido que ya dejó de ser un clásico y ganarlo después de cuatro años es una gran hazaña. Ahora seguirán navegando en el mar de la intrascendencia hasta que dentro de seis meses vuelvan a toparse con Central, para ver si logran conseguir la epopeya de ganar tres puntos que para ellos justifican el trabajo de todo un campeonato. Nosotros, gracias a Dios, somos lo suficientemente inteligentes y demasiado grandes como para caer en su mediocridad y dejarnos llevar por la presión y la necesidad inexistente de ganar un partido cuya paridad e importancia quedó enterrada en el pasado.
Nosotros,
los hinchas de Central, los que bancamos al equipo en las buenas y en las
malas, los mismos que estuvimos en la campaña de Teglia, de Jota Jota,
cuando peleamos el descenso y también en el triste campeonato anterior,
estamos preocupados por que el presente no es auspicioso y el futuro menos
aún. No nos duele perder un partido lugareño, ya habrá
revancha para quien la necesite, si no que la tristeza y la preocupación
ahondan por otros caminos. Está claro que tan sólo dos partidos
no son medida para tomar una decisión drástica, ni con un jugador,
ni con varios y menos aún con un cuerpo técnico. Pero el grave
momento futbolístico que se atraviesa nos obliga a parar la pelota,
a pensar en frío e intentar sacarnos por un ratito el hincha que llevamos
en la piel. Por eso, dejando de lado lo vivido ayer y poniendo la cabeza totalmente
en el futuro, habrá que resolver los siguientes interrogantes para
que mínimamente el barco pueda salir a flote:
En primer lugar, se deberá juzgar la capacidad del entrenador. Para
Víctor Púa serán pruebas de fuego los partidos que se
avecinan. En los dos que su equipo disputó, se equivocó muy
feo y lo pagó caro. Hoy, como era previsible, se equivocó en
el planteo táctico desde el vamos. Volvimos a mostrar un mediocampo
insipiente, con un doble cinco que no logró parar a nadie (a pesar
del buen partido de Ledesma), un escaso nivel de fútbol que asusta
y una defensa que fue un tembladeral, en especial cuando la pelota pasaba
en el radio de cinco metros de Horacio Carbonari. Para colmo, Vitti está
demasiado sólo adelante y termina cayendo en la mediocridad que le
propinan sus compañeros. O Púa cambia las cosas de manera rápida,
o habrá que cambiarlo a él. Los tiempos en el fútbol
son demasiado cortos y la impaciencia se agranda con el correr de las derrotas.
Claro que no toda la culpa es suya, está claro que Central no gana
hace doce partidos, pero de los primeros diez el uruguayo no es responsable.
Otro de los aspectos a repasar seguramente será la permanencia de algunos
jugadores en el equipo titular. Uno de ellos sin dudas es Horacio Carbonari,
cuya vuelta al primer equipo después de varios meses fue demasiado
poco feliz. Se lo vio lento, demasiado impreciso y sin reacción, tal
como se mostraba antes de su lesión. Y en ese nivel no puede aparecer
en un equipo serio de Primera División. La misma suerte corre Emanuel
Villa. Si alguien puede informar las cualidades por las cuales se contrató
y se dispuso de titular a este chico relegando a los juveniles de nuestro
plantel, esperamos con ansias la respuesta. Por último, también
puede discutirse las actuaciones de Borzani, al que la Primera aún
le pesa un poco y de algún otro jugador si se quiere, pero las individualidades
más bajas estuvieron en los dos hombres antes mencionados.

Por último, será preciso que alguien se plantee la contratación
de los refuerzos. Uno de ellos, Martín Gianfelice, no aparece ni entre
los suplentes. Los extranjeros, Zapata y Meloño, fallaron en el primer
partido y ya fueron borrados. Villa aún no demostró nada y el
único que se salva es Coudet. Entonces, la pregunta apunta a las pautas
de selección de las incorporaciones y a los responsables de las mismas,
por que parece que en lugar de enriquecer un plantel que venía de un
último puesto, lo hicieron aún menos competitivo.
Algún ítem positivo entre tantas pálidas es la presencia de juveniles prometedores como Vitti, Ledesma y Ojeda, de gran partido ante los Pingüinos. Se deberán replantear muchas cosas para barajar y dar de nuevo. Si no, caeremos en más de lo mismo. La hinchada acompañará siempre por que es la más fiel de todas y de eso no hay dudas. Pero también necesitamos de alegrías, de algunas respuestas en el campo de juego y de alguna señal de vida. No queremos pelear el descenso de nuevo, somos muy grandes para eso. Alguien que por favor lo piense antes de que sea tarde.
Guillermo Fechenbach